El número de pacientes con rinitis alérgica ha aumentado en la última década

Escrito por: Dr. Carlos L. O'Connor Reina
Publicado:
Editado por: Alicia Arévalo

La rinitis alérgica (fiebre del heno) es un problema nasal crónico que es especialmente común en adolescentes y adultos jóvenes. Las alergias a inhalantes como el polen, el polvo y la caspa de los animales comienzan a causar sinusitis y síntomas nasales en la primera infancia.
 

Los bebés y niños pequeños son especialmente susceptibles a la sensibilidad alérgica a los alimentos y los alérgenos de interior.
 

¿Qué causa la rinitis alérgica?

La rinitis alérgica se diagnostica teniendo en cuenta dos condiciones:

  1. La historia familiar
  2. La predisposición genética a la enfermedad alérgica y la exposición a los alérgenos. Los alérgenos son sustancias que producen una reacción alérgica. Los niños no nacen con alergias, pero presentan síntomas con la exposición repetida a alérgenos ambientales.

La primera exposición es a través de los alimentos y los niños pueden desarrollar eczema, congestión nasal, descarga nasal y las sibilancias causadas por uno o más alérgenos (proteínas de la leche es el más común). Las alergias también pueden contribuir a las infecciones recurrentes en el oído en los niños. En la primera infancia, la exposición a los ácaros del polvo, caspa de animales y esporas de moho puede causar una reacción alérgica, a menudo dura todo el año. Al aire libre alérgenos como el polen de los árboles, pastos y malezas principalmente causar síntomas estacionales.
 

El número de pacientes con rinitis alérgica ha aumentado en la última década, con especial incidencia en las zonas urbanas. Antes de la adolescencia, el doble de niños que de niñas se ven afectados. Sin embargo, tras la adolescencia, las hembras son ligeramente más afectadas que los varones.
 

Los investigadores han encontrado que los niños nacidos de una gran familia con varios hermanos mayores y la asistencia a guarderías parecen tener menos probabilidad de desarrollar la enfermedad alérgica más adelante en la vida.
 

Los bebés y niños pequeños son especialmente susceptibles a la sensibilidad alérgica a los alimentos y los alérgenos de interior.
 


¿Cuáles son los síntomas de la rinitis alérgica?

Los síntomas pueden variar con la temporada y el tipo de alérgenos. Los síntomas que incluye esta patología son:

  • Estornudos
  • Secreción nasal
  • Congestión nasal
  • Picazón en los ojos y la nariz


Una exposición de un año de duración por lo general produce la congestión nasal, es decir, nariz tapada crónica.
 

En los niños, la exposición al alérgeno y la posterior inflamación de la parte superior del sistema nasal provoca la obstrucción. Esta obstrucción se agrava con la ampliación gradual de los tejidos adenoides y las amígdalas inherentes con la edad. Ante esta situación el paciente joven puede tener:

  • Respiración bucal
  • Ronquidos
  • Trastornos respiratorios del sueño (apnea obstructiva del sueño)
  • Problemas de sueño (insomnio, orinarse en la cama, y el sonambulismo)
  • Cambios de comportamiento (falta de concentración, irritabilidad, bajo rendimiento escolar, somnolencia diurna excesiva)

Además las infecciones respiratorias tales como resfriados e infecciones del oído son más frecuentes y duran más en estos pacientes. Síntomas de un niño después de la exposición a contaminantes como el humo del tabaco suelen ser amplificado en la presencia de la inflamación alérgica en curso.
 

¿Cuándo mi hijo debe ver a un médico?

En el caso que los estornudos y la secreción nasal (similares a los de un resfriado) se alargan durante más de dos semanas, se recomienda contactar con un especialista en Otorrinolaringología.
 

Rara vez es necesario el tratamiento de emergencia, excepto si se produce la obstrucción de las vías respiratorias superiores, como sucede con apnea del sueño severa o una reacción anafiláctica provocada por la exposición a un alérgeno alimentario.
 

¿Qué sucede durante una visita al médico?

En primer lugar, el especialista analizará el historial del niño y su entorno familiar, la posible exposición, y la progresión de los síntomas. La historia familiar de atópica, enfermedad alérgica y la presencia de otros trastornos como el eccema y el asma apoyan fuertemente el diagnóstico de la rinitis alérgica. El médico tratará de una relación entre los síntomas y la exposición a ciertos alérgenos.
 

Posteriormente se harán un reconocimiento en el que se examinará la piel, los ojos, la cara y las estructuras faciales, oídos, nariz y garganta. En algunos casos, puede que se realice una endoscopia nasal.
 

En el caso de que tras hacer la historia clínica y el examen físico los resultados sugieran rinitis alérgica, se pedirá la realización de una prueba de alergia de detección (prueba de sangre o una prueba cutánea). En la mayoría de los niños es más fácil obtener un análisis de sangre conocido como la prueba de radioalergosorbencia o RAST. Esta prueba mide la cantidad de anticuerpos específicos de inmunoglobulina E (IgE) en la sangre en respuesta a diversos alérgenos ambientales y alimentarios.


¿Cómo se trata la rinitis alérgica?

La principal recomendación que se hace es que se evite que el niño esté cerca de los alérgenos que le causan la sensibilidad alérgica. Igualmente, el médico junto a su equipo trabajará para diseñar una estrategia basada en la naturaleza del alérgeno, la exposición, y la disponibilidad de medidas de evitación.
 

Para las alergias leves (de temporada) evitar los alérgenos es lo más eficaz. Si la caspa de mascotas es el problema, debe barajarse la posibilidad de retirar a la mascota del entorno del niño.
 

Los síntomas graves que incluyen múltiples alérgenos, la exposición de un año, y los recursos limitados para el control ambiental, pueden requerir medidas de tratamiento adicional como:

  • Irrigaciones nasales de solución salina
  • Aerosoles nasales con esteroides
  • Antihistamínicos no sedantes


Los esteroides nasales son los más eficaces en la reducción de los síntomas nasales de la rinitis alérgica. Una explosión corta de esteroides orales puede ser apropiada para algunos pacientes con síntomas severos o para obtener el control durante los ataques agudos.

Por Dr. Carlos L. O'Connor Reina
Otorrinolaringología

El Dr. Carlos O'Connor Reina cuenta con un amplio Currículum como médico especializado en Otorrinolaringología. Autor de más de 100 trabajos científicos, dispone de unos 10 años de experiencia como docente y más de 15 como especialista. Lleva a cabo su actividad profesional exclusivamente en la medicina privada desde el año 2000, destacando su labor en la prestigiosa clínica Triay Medical Centre en San Pedro de Alcántara (Málaga).

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