DMAE: entender la pérdida de visión asociada a la edad

Escrito por: Dr.Prof. José Fernández-Vigo López
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Editado por: Top Doctors®

La DMAE es una enfermedad degenerativa que afecta a la zona central de la retina, que es la mácula. Esta degeneración provoca un deterioro progresivo de las células y del epitelio pigmentario de la retina que, como consecuencia, produce una pérdida de la visión central. Existen dos tipos de DMAE:

 

- La DMAE seca o atrófica, afecta al 50-80% de los pacientes y se caracteriza por una evolución lenta y progresiva. Los depósitos que se acumulan en la zona van atrofiando la mácula y hacen que el paciente pierda lentamente la visión en la zona central de su campo visual.

- La DMAE húmeda o neovascular, que se caracteriza por el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos de paredes con una permeabilidad alterada, acaba produciendo una fuga de fluidos y sangre en la mácula. La pérdida de visión en esta variante es más brusca y acentuada.

 

Causas de la DMAE

La DMAE se origina por el envejecimiento de la zona central de la retina, por lo que los principales factores de riesgo son la edad y la predisposición genética. Además, el tabaco y la hipertensión pueden incrementar su aparición.

 

De forma contraria a lo que creen muchos pacientes, no tiene relación con haber realizado ninguna actividad específica como abusar de la lectura, coser o conducir de noche.

 

Síntomas de la DMAE

Los pacientes van perdiendo progresivamente la visión central, lo que origina dificultades para leer, escribir, conducir, coser o realizar otras tareas de precisión. La enfermedad suele ser asimétrica, aunque a lo largo de la evolución se produce una afectación bilateral. Cuando la pérdida de agudeza visual es brusca y severa el paciente lo nota inmediatamente y debe acudir a urgencias. Sin embargo, en ocasiones, la pérdida de agudeza visual es paulatina, y por esta razón, el paciente no se da cuenta del problema visual.

 

Una prueba muy sencilla que se puede realizar a los pacientes afectos de DMAE es hacer una vez por semana la rejilla de Amsler, que consiste en taparse primero un ojo y después el otro mirando la rejilla. Si se ven las líneas torcidas es muy recomendable acudir al espeicalista en Oftalmología.

 

Actualmente se ha avanzado mucho en el diagnóstico y tratamiento de la DMAE

 

Tratamiento de la DMAE húmeda o neovascular

En los últimos años, con la introducción de las inyecciones intravítreas de antiangiogénicos, ha cambiado totalmente el manejo y el pronóstico de esta enfermedad. Este tratamiento se utiliza para frenar la progresión de la DMAE húmeda, siendo la función de estos fármacos antiangiogénicos la de frenar el crecimiento de los vasos sanguíneos anómalos. Estos pacientes hace una década evolucionaban hacia la ceguera irremediablemente, y a día de hoy, la pérdida de agudeza visual está mucho más controlada.

 

Durante el primer año se suelen realizar unas 6 - 9 inyecciones de media, disminuyendo a 4 - 6 en el segundo año. Las inyecciones se realizan en una sala o quirófano en condiciones de esterilidad, con anestesia tópica. El procedimiento es rápido y los riesgos asociados (hemorragias, infecciones intraoculares graves, desprendimiento de retina, etc) son en general bajos. Este tratamiento con inyecciones se mantiene mientras exista actividad neovascular de la enfermedad. Una vez que la neovascularización se inactiva o cuando se produce una cicatriz macular, es recomendable mantener un control estrecho, pero ya no sería necesario ni beneficioso continuar con el tratamiento.

 

Existen numerosos estudios actualmente en la DMAE neovascular que analizan nuevos fármacos con el fin de obtener una mayor eficacia frente a la actividad neovascular de la enfermedad y con una mayor duración de acción, lo que revertiría en una necesidad de un menor número de inyecciones intravítreas para controlar la enfermedad.

 

Tratamiento de la DMAE seca

No existe ningún tratamiento eficaz para esta patología, aunque la administración de complejos antioxidantes nutricionales como multivitamínicos en cápsulas consigue ralentizar la evolución de la enfermedad.

 

Independientemente del tipo de DMAE, sí que es recomendable advertir a los pacientes que lo solicitan que acudan a ópticas especializadas en baja visión, ya que aunque esta depende de la salud retiniana, existen diferentes ayudas ópticas que pueden paliar parcialmente el déficit visual y que les facilite la realización de actividades cotidianas.

 

Actualmente las principales líneas de investigación se centran en los estudios genéticos, para conocer qué pacientes están predispuestos a sufrir DMAE, con el objetivo de detectar, en un futuro cercano, a las personas con mayor riesgo de padecer la enfermedad y realizarles un seguimiento exhaustivo.

Por Dr.Prof. José Fernández-Vigo López
Oftalmología

El destacado Dr. Prof. Fernández-Vigo es doctor en Medicina y Cirugía con calificación de Sobresaliente Cum Laude. Está especializado en Oftalmología por la Universidad de Santiago de Compostela y cuenta con más de dos décadas de experiencia. Desde 1990 es catedrático en Oftalmología.

Ejerce como Director General en el Centro Internacional de Oftalmología Avanzada Prof. Fernández-Vigo. Es autor diversos libros y múltiples artículos de su especialidad, de ámbito nacional e internacional.

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