Diagnóstico precoz en la displasia de cadera en niños

Escrito por: Dr. Carmelo Arbona Jiménez
Publicado: | Actualizado: 18/04/2018
Editado por: Roser Bernés Ubasos

La displasia de desarrollo de cadera en niños es una alteración de la forma de la cadera que puede estar presente en el nacimiento o desarrollarse durante el primer año. El diagnóstico precoz es esencial, ya que el tratamiento se hace más agresivo cuanto mayor sea el niño. En cambio, si se diagnostica antes de los 6 meses, la tasa de éxito del tratamiento es elevada.

 

Displasia de desarrollo de cadera: qué es y qué genera 

La displasia de desarrollo de la cadera es una de las patologías características de la ortopedia y Traumatología infantil. A lo largo de los años ha recibido distintos nombres, siendo más frecuente luxación congénita de cadera. Sin embargo, como el problema no siempre está presente en el momento de nacer sino que puede aparecer más tarde con distintos grados de alteración de la cadera sin llegar a la luxación, el nombre más apropiado es el de displasia de desarrollo de la cadera.

displasia cadera niñosSe trata de una alteración de la forma de la cadera que puede estar presente en el momento de nacer (la mayoría de las veces) o irse produciendo a medida que el niño crece, generalmente a lo largo del primer año de vida. A consecuencia de esa alteración de la forma la cabeza del fémur puede acabar saliéndose de su sitio. En casos menos severos puede llegar a la vida adulta con una forma inadecuada de la cadera que dará lugar a un deterioro de la articulación, con el paso del tiempo, y al desarrollo de artrosis. Por estos motivos es muy importante realizar un diagnóstico lo más precoz posible, ya que, cuanto antes se inicie el tratamiento, más sencillo es y más posibilidades de éxito tiene.

En nuestra sociedad esta patología no suele estar relacionada con actitudes incorrectas en el manejo de los bebés. La displasia de cadera es más frecuente en culturas que envuelven a los bebés con las dos piernas juntas, algo no habitual en nuestra sociedad. Las mochilas portabebés, que mantienen la postura contraria con las caderas abiertas, no se han relacionado con un mayor riesgo de desarrollar displasia de caderas.

 

Diagnosticar la displasia de desarrollo de cadera en niños

Para realizar el diagnóstico es fundamental la exploración de las caderas en todos los recién nacidos realizando una serie de maniobras que nos indican si la cadera se sale de su sitio o si se encuentra luxada. Estas exploraciones se deben repetir en todos los controles de salud del bebé, al menos hasta que cumpla el año, ya que el problema no aparece al nacimiento. A partir de los tres meses el signo que nos debe hacer sospechar que una cadera pueda estar luxada es la limitación de la abducción, es decir, la cadera afectada no se abre igual que la sana.

Cuando la exploración es anormal se debe realizar una ecografía de las caderas para confirmar y valorar la severidad de la displasia, siendo una radiografía a partir de los seis meses. También se realiza ecografía (hecha alrededor de las 6 semanas de vida) en bebés con exploración normal que presentan alguno de los que llamamos factores de riesgo: antecedentes familiares directos de displasia, presentación podálica en el tercer trimestre del embarazo, tortícolis muscular congénita, alteraciones en extremidades inferiores, entre otros.

 

Tratamiento de la displasia de desarrollo de cadera en niños

Si la displasia de cadera se diagnostica a tiempo el tratamiento es relativamente sencillo. Existen distintos dispositivos ortopédicos para su tratamiento: el arnés de pavlik es el dispositivo más ampliamente utilizado y tiene una tasa de éxito del 95%. El tiempo de uso depende de la severidad de la displasia y de los meses de vida que tenga el niño al iniciar el tratamiento, pero el término medio suele ser de tres meses.

En los casos en que el arnés no es efectivo (generalmente porque hay alguna estructura que no deja a la cabeza del fémur entrar en su sitio) el tratamiento ya se hace más complejo. Se debe recurrir a una reducción cerrada, lo que significa una reducir la cadera bajo anestesia general, y colocación de un yeso pelvipédico que la mantenga en su posición durante, al menos, 12 semanas. Y, en algunos casos, es necesaria la reducción abierta, que consiste en una operación.

Los tratamientos pasan a ser más agresivos cuanto mayor sea el niño. De ahí la importancia del diagnóstico precoz. Si se diagnostica pasados los seis meses, es más probable que se tenga que recurrir a los últimos tratamientos mencionados.

En raras ocasiones la cadera no adquiere la forma correcta a pesar de los tratamientos anteriores, o no sigue un desarrollo correcto después de ellos, por lo que siempre hay que controlar el desarrollo de las caderas. En ocasiones son necesarias algunas cirugías a lo largo del crecimiento del niño para cambiar esa forma inadecuada.

 

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Por Dr. Carmelo Arbona Jiménez
Traumatología infantil

Especialista en Traumatología Infantil, el Dr. Arbona Jiménez es experto en cadera y Medicina del Deporte Infantil. Es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra y desde hace más de diez años ha tenido dedicación preferente por la Cirugía Ortopédica y Traumatología Infantil. Actualmente pasa consulta en elCentro de Consultas Médicas (CCM) Mompía.

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