Escoliosis en niños ¿cómo detectamos el problema?

Escoliosis, ¿cómo detectar el problema en los niños?

Escrito por: Dr. César Galo García Fontecha
Publicado: | Actualizado: 13/08/2018
Editado por: Top Doctors®

 

¿Qué es la escoliosis?

La escoliosis es una deformidad de la columna vertebral que provoca una curva en el plano frontal y también en el lateral (es tridimensional). Se acompaña de rotación de las vértebras que están situadas en la zona de la curva.

escoliosisEn algunos casos, la deformidad está provocada por alguna enfermedad (como por ejemplo un problema neurológico o muscular) o en el contexto de malformaciones de la propia columna. Sin embargo, en la mayoría de los casos ocurre en niños o niñas sanos sin que pueda establecerse una causa que la produzca.

Una de las características de esta deformidad es que suele progresar durante la etapa de crecimiento y puede llegar a provocar grandes desviaciones. Afortunadamente, sólo el 10% de los pacientes desarrollan curvas de alto grado.

Si bien puede aparecer a cualquier edad, el 85% de las escoliosis se producen en la adolescencia, siendo mucho más frecuente en las niñas.

 

¿Qué síntomas presenta la escoliosis en los niños y adolescentes?

La deformidad provoca una alteración estética que es proporcional al grado de desviación. Curvas pequeñas pueden pasar desapercibidas y curvas mayores provocan una deformidad identificable cuando miramos la espalda del niño.

La escoliosis generalmente no produce dolor y, por ello, a veces no se diagnostica hasta que la alteración estética es muy llamativa. En la cuarta parte de los pacientes, puede producir sensación de fatiga muscular de espalda y, sólo en escoliosis de alta magnitud de curva, puede producir molestias más marcadas.

 

¿En qué deben fijarse los padres?

Los padres deben fijarse en que la espalda del niño o la niña no presente asimetrías en el talle, una escápula más salida que la otra o un hombro más alto que el otro.

Debido a la rotación de las vértebras en la escoliosis, cuando el niño se inclina hacia adelante, aparece claramente una prominencia de la columna hacia uno de los lados, que se llama giba. Su presencia es indicativa de escoliosis.

 

¿Cómo se trata la escoliosis?

A lo largo de la historia de la medicina, la escoliosis se ha tratado con ejercicios, estiramientos, aparatos, estimulación eléctrica, etc. Ninguno de esos tratamientos ha demostrado disminuir el grado de desviación. Hoy día sabemos que sólo podemos frenar su empeoramiento y, para ello, se coloca un soporte externo llamado corsé.

Además, el tratamiento de traumatología de la escoliosis depende del grado de deformidad y del grado de maduración esquelética del paciente.

Por debajo de los 30º deben realizarse controles cada 3-6 meses hasta la maduración ósea, para comprobar si evoluciona y precisa otro tratamiento. El 90% de las escoliosis no sobrepasarán nunca los 30 grados.

Alrededor de los 30º en un niño con escasa maduración ósea, hemos de vigilar de cerca la evolución porque tiene muchas posibilidades de empeorar. Si lo hace colocaremos un corsé para frenar en lo posible la evolución. Si el niño ya se encuentra a final de la maduración ósea (niñas a partir de 13-14 años o niños a partir de 15-16 años) no es necesario colocar corsé porque la curva ya no evolucionará significativamente.

En curvas graves, por encima de 50º está indicada la corrección quirúrgica de la deformidad.

 

¿En qué casos de escoliosis es necesaria una intervención?

La corrección quirúrgica de la escoliosis está indicada en deformidades por encima de los 50 grados. Las razones son básicamente dos. La primera es que a partir de esa magnitud, hay una mayor incidencia de dolor de espalda y disminuye la calidad de vida de los pacientes. La segunda es que, por encima de esa magnitud, existe un empeoramiento progresivo de la desviación a lo largo de la vida.

Operar una escoliosis significa reducir al máximo la curva y fijar las vértebras en esa posición. Para ello, colocamos unos sistemas metálicos de anclaje y rellenamos de injerto óseo toda la zona operada.

Con la operación conseguimos una columna con mucha menos deformidad, pero en contrapartida todo el segmento operado será rígido y no tendrá movilidad.

Por Dr. César Galo García Fontecha
Traumatología infantil

Investigador de alto prestigio, el doctor Dr. García Fontecha es experto en Traumatología infantil y Cirugía Ortopédica, haciéndose cargo de todo tipo de patologías traumáticas, ortopédicas, congénitas o de desarrollo del aparato locomotor del niño. Es miembro de la Unidad de Traumatología pediátrica del Servicio de Cirugía y Traumatología LENOX Corachan. Doctorado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Barcelona, es además diplomado en Estadística en Ciencias de la Salud por la Universidad Autónoma de Barcelona. Posee un Máster en Metodología de la investigación sanitaria por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha recibido diversos reconocimientos públicos por su trayectoria profesional.

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