Nuevos sistemas para reparar una lesión o deformidad ósea

Escrito por: Dr. Ignacio Ginebreda Martí
Publicado: | Actualizado: 22/07/2018
Editado por: Top Doctors®

El tejido óseo es uno de los elementos del cuerpo humano con mayor capacidad para la regeneración. La mayoría de las personas que han sufrido una lesión ósea habrán asistido en directo al proceso fisiológico de la reparación de los huesos; sólo entre el 8 y 10% de las fracturas de los huesos, por diversos motivos, no llegan a repararse de una forma adecuada.

Esto hace posible que después de una grave fractura, si los fragmentos se recomponen y se estabilizan de forma adecuada, ya en las primeras semanas, se inicie el complejo proceso de la cicatrización ósea y al cabo de unos meses se observe la reparación de la fractura.

Cuando los cirujanos ortopédicos y traumatólogos reparan las fracturas o corrigen las deformidades no hacen otra cosa que beneficiarse de la capacidad regenerativa del tejido óseo.

Actualmente, disponemos de muchos sistemas dedicados exclusivamente a poder realizar la reparación ósea de la manera más efectiva posible para cada tipo de fractura. Existe todo tipo de material específico para la reparación de cada hueso: placas anatómicas y moldeables que adaptan diferentes tipos de tornillos según el tipo y consistencia del hueso, clavos de diferentes formas que acoplan sistemas de bloqueo para poder dinamizar o estabilizar los montajes, fijadores externos con capacidad de realizar correcciones progresivas guiados por programas informáticos, entre otros muchos dispositivos diseñados con la más avanzada tecnología y materiales más ligeros y resistentes.

Los últimos avances: el clavo endomedular

Un paso más es la introducción de la tecnología electrónica en los implantes  que se utilizan para la reconstrucción de los huesos. Hoy ya existen clavos endomedulares como los que se utilizan para la estabilización de las fracturas de los huesos largos, que disponen de un mecanismo electrónico conectado a una mini-antena que se conecta con un receptor colocado debajo de la piel, que al recibir un impulso de una fuente externa determinada puede producir una elongación controlada del hueso previamente seccionado.

Este tipo de clavos se utilizan para realizar alargamientos de los huesos de una forma más anatómica, menos agresiva y con mayor confort para el paciente; en lugar de utilizar las técnicas tradicionales en las que se usan fijadores externos.

El dispositivo ha sido desarrollado por una firma alemana y en España somos el único centro en donde se aplican este tipo de implantes. Tras haber sido los primeros en utilizarlo, ya se han finalizado con éxito 8 casos de elongación ósea entre 2,5 y 8 cm.

Con estas técnicas habitualmente no se precisa utilizar ningún tipo de injerto óseo para ayudar a la regeneración del foco elongado. Se va formando hueso de forma progresiva de la misma forma que se forma hueso cuando se ha producido una fractura y está correctamente inmovilizada.

En todos los  pacientes en los que se ha aplicado esta técnica se ha producido la consolidación del foco en un promedio de 1cm/mes y no se han presentado complicaciones.

 

Por Dr. Ignacio Ginebreda Martí
Traumatología

Destacado experto en el tratamiento de displasias óseas y otros trastornos del crecimiento, pionero en el uso de la técnica del clavo endomedular para elongaciones óseas en España. Es el actual Jefe de la Unidad de Patología del Crecimiento y Fijación Externa de ICATME de Barcelona. Ha realizado multitud de conferencias y comunicaciones nacionales e internacionales.  

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