Cada persona vive el duelo de manera distinta
Generalmente, el duelo se manifiesta a través de las emociones, las cuales son intensas y mayormente dolorosas. Como consecuencia, pueden observarse cambios en la conducta, alteraciones cognitivas y la vida cotidiana de la persona puede verse afectada. Es posible que la persona manifieste síntomas psicosomáticos, pero no todo el mundo los experimentará. Además, cada persona presentará unos síntomas determinados y los expresará con más o menos intensidad que otra persona.
pueden ser sentimientos, conductas específicas o sensaciones físicas
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
Son muchas las emociones que se experimentan en las diferentes fases del duelo y generalmente son desagradables, como la tristeza, la ira o rabia, la culpa, el miedo, la frustración... Esto no quiere decir que se experimenten emociones desagradables todo el rato ni que no puedan aparecer emociones agradables. Por ejemplo, recordar un ser querido que recientemente ha fallecido puede ser triste, pero puede también traer consigo buenos recuerdos vividos con esa persona y, por lo tanto, emociones y sentimientos agradables. Esto también forma parte del proceso y es normal.
Por otro lado, también pueden aparecer problemas de concentración y de atención, dificultades para dormir, cambios en los hábitos de alimentación… Las relaciones sociales también pueden verse afectadas debido a distanciamiento, aislamiento o falta de confianza.
¿Cuáles son las etapas o la evolución del duelo?
Comúnmente hemos dividido el duelo en cinco etapas o fases. Por orden, encontramos primero la negación, que es muy común inmediatamente después de la pérdida y se caracteriza por una incredulidad ante la situación. Después está la ira (muchas veces se intenta buscar un responsable o simplemente es un enfado ante la situación), seguida de la negociación, la cual se caracteriza por la incertidumbre y el deseo de revertir la situación.
En la fase de tristeza, existe aún incomprensión por el suceso, pero se empieza a ser consciente de la realidad de la pérdida. Por último, tenemos la aceptación, cuando se asume la pérdida, disminuye el malestar y se recupera la sensación de calma o normalidad. Aun así, cada persona lo vivirá de manera diferente: una fase puede tener más o menos duración que otra y no son lineales, es decir, que superes una fase en un momento determinado no significa que no puedas volver a pasar por ella, e incluso se puede experimentar más de una a la vez.
¿Qué tipo de repercusiones puede tener el duelo para una persona? (a nivel social, personal, laboral...)
Cada persona vive este proceso de una manera diferente y la duración de éste depende de muchos factores, como el vínculo anterior a la pérdida, la importancia de ésta, la edad de la persona que experimenta el duelo, la madurez, el estado emocional antes de la pérdida, tanto de la persona como del entorno, el apoyo del entorno, cómo se gestiona la pérdida, experiencias previas, etc. Con esto quiero decir que, dependiendo de todos estos factores y de otros, las afectaciones en cada ámbito de la vida de la persona que atraviesa un proceso de duelo serán distintas y no tienen por qué estar todas afectadas.
A grandes rasgos, a nivel social la persona puede experimentar cierto distanciamiento o, al contrario, que se acerque más y se arrope en su círculo social y/o familiar. A nivel personal, puede que experimente cambios en sus hábitos, dificultades para dormir, problemas de autoestima, de confianza… Por supuesto, el ámbito laboral también puede verse repercutido en cuanto al rendimiento o la motivación, o quizás no. Todo depende del tipo de pérdida que se ha dado y de cómo afecta a la persona.
¿El duelo puede causar otro tipo de patologías?
Según el tipo de pérdida, la intensidad de las emociones, la prolongación del proceso de duelo, la ausencia de intervención temprana y por supuesto de otros factores, el duelo puede desencadenar otro tipo de patologías como la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático, trastornos del sueño o la depresión.
¿Cómo puede afectar el duelo a un infante o adolescente?
El duelo en infantes y adolescentes es distinto a cómo lo vive un adulto, incluso hay diferencias entre los dos primeros grupos. Principalmente, esto se debe a la edad y a la etapa evolutiva en la que se encuentran, pero también hay que tener en cuenta el tipo de vínculo que tenía con aquello que ha perdido y los recursos, tanto propios como los que se le otorgan desde su entorno. Normalmente, los niños tienden a pasar el proceso de duelo más rápidamente que los adultos por razones de desarrollo y por el mantenimiento de rutinas (su vida académica y social, por ejemplo, continúan).
¿Cómo se puede tratar?
El duelo es un proceso que, desafortunadamente, cualquier persona tendrá que experimentar en algún momento de su vida, ya sea por la pérdida de un ser querido como por la pérdida de un trabajo, terminar una relación o cambios importantes en nuestra vida. Conlleva cierto tiempo de adaptación, pero si dura más de lo esperado (como años), no se percibe evolución y se observa una persistencia de emociones desagradables intensas que hasta pueden incapacitar, se trata de un duelo patológico, por el cual sería conveniente acudir a ayuda profesional para empezar terapia psicológica.