¿Sufres náuseas, ardores, flatulencias y dolor de estómago tras las comidas? La respuesta a estos síntomas puede ser la dispepsia

Escrito por: Dr. José Antonio Pons Miñano
Publicado: | Actualizado: 16/07/2018
Editado por: Top Doctors®

El Dr. Pons es un reputado especialista en aparato digestivo de Murcia experto en el tratamiento de patologías como la dispepsia. El doctor explica en este artículo cómo se desarrolla esta patología y cuáles son los métodos más efectivos para tratarla.

 

La dispepsia es una patología caracterizada por síntomas referidos en la parte superior del abdomen, consistentes en pesadez o saciedad precoz (digestión pesada) después de las comidas o bien dolor o quemazón en dicha zona, con o sin relación con las comidas.

 

Qué es la dispepsia

Es una enfermedad muy frecuente que puede afectar hasta dos de cada diez habitantes en algún momento de su vida durante un periodo prolongado. Este problema ha sido analizado de forma profunda en distintas guías clínicas, avaladas por importantes sociedades médicas como la Sociedad Española de Patología Digestiva o la Asociación Americana de Gastroenterología.

 

Además, existen unos criterios universalmente aceptados, consensuados en los llamados “criterios de Roma”, cuya última versión son los “criterios de Roma IV”, publicados en el año 2016. Existen otros síntomas que pueden asociarse como los eructos, las nauseas y vómitos o el síndrome de rumiación (expulsión del alimento a la boca tras masticarlo y deglutirlo). No obstante, estos síntomas son considerados como entidades diferentes dentro de los llamados “criterios de Roma”. Cuando no se encuentra una causa orgánica de estos síntomas se habla de dispepsia funcional.

 

Síntomas de un paciente con dispepsia

La dispepsia funcional podemos clasificarla, según los síntomas, en dos apartados: el síndrome de distress postprandial y el síndrome de dolor epigástrico. Los pacientes con distress postprandial sufren de pesadez y digestión pesada, con o sin dolor, durante un periodo más o menos prolongado después de las comidas. Los pacientes con síndrome de dolor epigástrico refieren dolor en la parte alta del abdomen, por encima del ombligo y a veces refieren quemazón en dicha zona.

La dispepsia afecta a dos de cada diez pacientes a lo largo de su vida.

 

Los pacientes con dispepsia no investigada, mayores de entre 55 y 60 años, y aquellos con síntomas acompañantes como vómitos persistentes, pérdida de peso, anemia o dolor que despierta por la noche, deben realizarse una endoscopia alta (gastroscopia). No obstante, debe ser el especialista quien mejor defina el criterio para realizarla.

 

Causas de la dispepsia

La dispepsia se clasifica en secundaria y funcional. La dispepsia puede ser producida por enfermedades orgánicas o metabólicas (úlcera gástrica o duodenal, utilización de antiinflamatorios o aspirina, consumo de tabaco o alcohol, enfermedades del páncreas o de las vías biliares y muy excepcionalmente por cáncer de estómago, páncreas o vías biliares). En este caso se habla de dispepsia orgánica o secundaria. Dentro de estas dispepsias secundarias existe un subtipo que es la dispepsia asociada a Helicobacter Pylori, una bacteria que con frecuencia puede producir gastritis crónica en la población. Este tipo de dispepsia es aquella que desaparece tras eliminar el Helicobacter Pylori.

 

La dispepsia funcional es aquella en la que no se encuentran causas orgánicas de la misma. Las causas de esta dispepsia funcional no son bien conocidas. No obstante, existen alteraciones en el movimiento y sensibilidad del estómago e incluso de la primera parte del intestino (duodeno). Fundamentalmente se ha observado una menor capacidad de acomodación del estómago a la comida, un vaciamiento más lento del estómago y una mayor sensibilidad al ácido gástrico y a la distensión producida por la comida. Los factores psicológicos (ansiedad, estrés, depresión o neurosis, entre otros) pueden influir en la aparición y empeoramiento de la dispepsia pero no son causa específica de la misma.

 

Tratamiento para combatir la dispepsia

En los pacientes con dispepsia orgánica o secundaria el tratamiento es el de la enfermedad que la produce. La dispepsia funcional no tiene un tratamiento específico y único para todos los pacientes y debe abordarse de forma individualizada. Los fármacos que se utilizan son los antisecretores del ácido gástrico y los inhibidores de bomba de protones. En los casos indicados, se añadirán procinéticos para aumentar el vaciamiento del estómago o se tratará el Helicobacter Pylori. En algunos pacientes se podrán utilizar antidepresivos, no por su acción antidepresiva sino porque son capaces de disminuir la sensibilidad aumentada en el tubo digestivo de los pacientes con dispepsia funcional. Aunque no existe una relación clara entre determinados alimentos y la dispepsia, los hábitos alimenticios deben regularse con comidas ordenadas en el tiempo y evitando comidas copiosas y ricas en grasas, así como aquellos alimentos específicos que en cada persona aumentan las molestias. Algunos pacientes con una base psicosomática importante pueden necesitar de apoyo psicológico.

Por Dr. José Antonio Pons Miñano
Aparato digestivo

El Dr. Pons Miñano es un prestigioso experto en Aparato Digestivo. Con más de 30 años de experiencia en la profesión, es considerado un gran especialista en enfermedades hepáticas y digestivas, obteniendo un amplio reconocimiento nacional e internacional. A lo largo de su trayectoria profesional ha ejercido en diversos centros de prestigio y se ha formado de forma continuada, tanto en España como en el extranjero. Actualmente es FEA del servicio de Aparato Digestivo de la Clínica Cardiosalus y del Centro Médico Virgen de la Caridad, además de jefe de sección de Aparato Digestivo del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca. Ha combinado su labor asistencial con la docencia, siendo profesor asociado de la Universidad de Murcia y colaborador docente de cirugía, unidad de trasplante hepático y Departamento de Cirugía del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, entre otros. Por otra parte, ha contribuido en 11 proyectos con financiación pública, 5 de ellos como investigador principal y 6 como colaborador. Cuenta con más de 132 comunicaciones en congresos nacionales e internacionales de la especialidad, es autor y co-autor de 150 publicaciones científicas y de 24 capítulos de libros, siendo también referee- evaluador de revistas científicas de la especialidad.

 

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