

El síndrome del colon irritable es una enfermedad digestiva funcional muy frecuente que se basa en una serie de síntomas, que consisten, básicamente en dolor abdominal recurrente crónico asociado a alteraciones del ritmo intestinal durante los últimos tres meses de duración y los síntomas deben haber comenzado un mínimo de seis meses antes del diagnóstico (Criterios diagnósticos de consenso Roma IV). Se trata, por lo tanto, de una molestia que el paciente tiene de forma reiterada durante bastante tiempo y, cuando consultan con el especialista, es porque la sufren durante años.
Es una dolencia que se asocia con la defecación y con cambios en el ritmo intestinal: diarrea o estreñimiento o ambos. También es un síntoma asociado la hinchazón y distensión abdominal. Dentro de las patologías del aparato digestivo se encuentran las patologías orgánicas (cuando existe una lesión que pueda apreciarse a través de estudios diagnósticos de imagen o endoscópicos) y las patologías funcionales que no presentan lesión en los estudios realizados pero afectan a la funcionalidad del aparato digestivo. El síndrome del colon irritable se considera, por lo tanto, una patología funcional.
Los síntomas principales son el dolor abdominal, a menudo acompañado de hinchazón. Es un dolor abdominal que guarda mucha relación con la deposición. En la mayoría de casos las molestias se alivian cuando el paciente va al baño. El paciente también puede referir que va al cuarto de baño y sigue con síntomas. Sin embargo, un dolor abdominal sin relación con el ritmo intestinal no sería colon irritable.
Cuando nos planteamos cuáles son las causas del intestino irritable, es importante destacar que no son los nervios. Es cierto que existe una conexión clara denominada “Gut- Brain”, y es esta una conexión nerviosa que hace que los pacientes, cuando están más nerviosos por motivos laborales, familiares o incluso en época de exámenes, empeoren los síntomas. Sin embargo los pacientes ya presentan un intestino “sensible” a todos estos cambios y sufren episodios de hipermotilidad o hipomotilidad intestinal. Estas alteraciones en la motilidad y la hiperpercepción visceral son las que provocan dolor abdominal y cambios en el ritmo intestinal.
Recientemente se ha asociado otro factor como causa asociada: la flora intestinal. Nuestra flora juega un papel muy importante porque es un elemento dentro del funcionamiento normal intestinal. Cuando se altera (por la ingesta de antibióticos o por alteraciones de la motilidad intestinal), puede generar que la flora fermente más y provoque más gases, más hinchazón abdominal… y aquí entra en juego el papel de los probióticos. Son una medicación que regula la flora intestinal para compensar las bacterias malas y buenas y crear un ecosistema equilibrado. Cierto es que las bacterias del intestino ayudan en el proceso digestivo pero a veces pueden provocar síntomas si se descompensa la flora intestinal.
Es una patología que afecta con más frecuencia a personas jóvenes y, sobre todo, a mujeres. En las personas jóvenes las alteraciones pueden venir desde la infancia. Además, existen factores externos que pueden condicionarlo, tales como el estrés, los cambios dietéticos y las rutinas alimenticias. En las personas jóvenes, de hecho, el ajetreo diario y la rutina hacen que no siempre se pueda invertir el tiempo suficiente en llevar una vida saludable 100%.
La dieta es un tema muy discutido y de mucha actualidad. Hoy en día, al acudir a consulta, todos los pacientes piden una dieta o qué alimento es el que les sienta mal. Qué dieta es la más recomendada es algo difícil de saber, pero los pacientes con colon irritable tienen que llevar una dieta sana y unos horarios lo más regulares posibles. En algunos pacientes, además, pueden sumarse algunas intolerancias, aunque no siempre las habrá. Así, algunas de las más comunes son la intolerancia a la lactosa, a la fructosa (azúcar que se encuentra en algunas frutas, verduras y legumbres, que puede exacerbar los síntomas provocando diarrea), o al gluten. No obstante, es importante explicar que la celiaquía es distinta del intestino irritable. La primera es una patología orgánica, donde está dañada la mucosa, mientras que el intestino irritable es una enfermedad funcional y la mucosa intestinal no se ve dañada.
Por otra parte, es importante destacar que últimamente salen al mercado estudios sobre alergias alimentarias que tienen poca evidencia científica. Suelen ser promovidos por industrias farmacéuticas y los pacientes tienen mucha fe en ellos. Sin embargo, es importante alertar sobre ellos y desaconsejarlos, ya que son dietas muy restrictivas sin evidencias científicas.
No es recomendable descartar ningún alimento y cualquier alimento que se retire de la dieta debe ser supervisado por el especialista en Aparato Digestivo y el experto en Nutrición y Dietética. Así, actualmente se han popularizado las dietas bajas en azúcares fermentables o FODMAPS (Fermentable Oligosacáridos Disacáridos Monosacáridos y Polioles). Son dietas bajas en azúcares fermentables donde el paciente elimina su ingesta. No obstante, es una dieta muy restrictiva y son los propios nutricionistas quienes deben hacer un control de los pacientes para que no lo sea tanto, e ir instaurando alimentos para que sea una dieta equilibrada. Puede que sea una dieta útil para algunos pacientes, pero no debe hacerse de por vida. De ahí que deba ser controlada y, bajo control dietético, deban ir incorporándose alimentos y así ver la tolerancia a éstos.
El intestino irritable tiene tratamiento. La buena noticia al respecto es que puede tratarse; la mala, que el paciente va a tener que convivir con la patología toda la vida. Sin embargo, hay que llevarlo lo mejor posible y paliar los síntomas cuando los tengan, que no será todos los días. Para ello, existen una serie de hábitos de vida saludables y de tratamientos:
El síndrome del intestino irritable en sí no puede prevenirse, pero sí pueden evitarse las exacerbaciones o las crisis. Con los hábitos anteriormente citados y controlando el estrés con terapias psicológicas e incluso fármacos, la ansiedad puede controlarse y también los síntomas que se derivan.
Aparato Digestivo en Palma de Mallorca