¿Qué es el síndrome de Asperger?

Escrito por: Ana Martin Tebar
Publicado:
Editado por: Yoel Domínguez Boan

Hoy en día, cuando alguien se refiere al síndrome de Asperger no se denomina como tal, aunque sigue siendo cómodo nombrarlo de esa manera por las particularidades que lo diferencian del resto de las patologías del espectro autista, en el que se incluye.

 

Como trastorno del vínculo, los signos y síntomas pueden apreciarse en su funcionamiento social, en las relaciones con los otros, en donde se mostrarán conductas deficitarias que resultarán en los distintos grados de dificultad de integración y consecuencias variadas, en función de la sensibilidad y la tolerancia del entorno social a los síntomas de este trastorno.

 

Si en la familia el niño puede llamar la atención por su manera particular de relacionarse con los objetos y con las personas, es en los casos de la escolarización en los que las conductas que se han puesto en juego en un mundo de iguales, pueden alterar al docente y facilitar de esta manera la posibilidad de acceder a una valoración diagnóstica que va a permitir intervenciones psicológicas que ayudarán a reconocer y a aceptar las limitaciones relacionales, a descubrir comportamientos compensadores, así como a fortalecer defensas psicológicas para minimizar el malestar que se deriva de la percepción de sus limitaciones.

 

 

Principales dificultades que pueden darse en edad adulta

Los signos y síntomas son los mismos que aparecen durante la infancia, aunque posiblemente se aumente su intensidad, añadiéndose las consecuencias del efecto social de su comportamiento particular siendo más evidente su defensa de aislamiento y refugio en su hogar o habitación en el que se encuentra a salvo de las exigencias relacionales y de comunicación exterior.

 

En el caso de las relaciones de pareja, se van aplazando, el encuentro en la relación sexual es difícil, no porque existe una falta de necesidad o de deseo, pero… ¿Cómo se identifican y expresan las emociones? ¿Cómo se descifran las señales del otro? ¿Y cómo se hace si especialmente uno no consigue reconocer estos códigos, y le cuesta empatizar y establecer contacto?

 

De hecho, las conductas de tipo obsesivo pueden ser más perturbadoras, interfiriendo en sus tareas diarias.

 

Sus rutinas pueden haberse hecho más rígidas, y pueden implicar una dificultad en y para la convivencia.

 

Además, en ocasiones aparece la tristeza, la depresión o la ansiedad, percibiéndose dificultades, cuando para el resto de las personas puede ser algo sencillo.

 

Niña con síndrome de Asperger
La dificultad a la hora de relacionarse es uno de los signos del Asperger
 

 

¿Es posible que el diagnóstico llegue en la edad adulta?

Hay adultos con Asperger que nunca han sido diagnosticados. De hecho, es probable que su enfermedad haya sido identificada como raros, obsesivos, pedantes, especiales, frikis…

 

Si no se plantean problemas secundarios a la reacción social a estas etiquetas o a la autopercepción de las dificultades a las que se enfrentan en este mundo, es posible que no sean diagnosticados nunca.

 

En edad adulta, el diagnóstico lo suele solicitar la propia persona, ya sea por sus dificultades en la convivencia o por el malestar que le genera su propio aislamiento, que utiliza como refugio de sus conflictos para establecer un vínculo social, o por los problemas afectivos que aparecen con el reconocimiento de sus propias dificultades personales para evolucionar en las tareas propias de su edad, el trabajo y la autonomía que se ve tan fácil para los otros…

 

En ocasiones, solicitan un tratamiento, y a partir de ahí aparece el diagnóstico, instado por aquellas personas que les aprecian y viven con ellos y con sus dificultades para la convivencia.

 

Para llevar a cabo el diagnóstico, se harán entrevistas clínicas, cuyo número es variable, y el encargado de hacerla será un profesional —un psiquiatra o un psicólogo clínico— que preferiblemente esté familiarizado con el síndrome, ya que es posible que se confunda con otras patologías con síntomas similares.

 

 

¿Qué tratamientos existen para el síndrome de Asperguer?

En función de los problemas que se tengan, el o los tratamientos pueden necesitar la intervención de algún otro especialista, como un fisioterapeuta, un terapeuta ocupacional, un psiquiatra… No obstante, donde más dificultades se perciben es en el ámbito psicológico.

 

El tratamiento psicoterapéutico lo conducirá un psicólogo clínico, que valorará las dificultades que presenta el paciente así como las áreas en las que su bienestar se ve más afectado.

 

En este caso, se trata de acercar el entendimiento de ese mundo en el que vive y que no entiende, ante el que puede mostrar incomodidad y extrañeza, y en el que tan seguro puede llegar a sentirse.

 

A su vez, se pretende aminorar sus dificultades a la hora de captar las normas sociales, los mensajes en la comunicación y ser miembro partícipe de ella, que es frecuentemente por lo que tiende al aislamiento o a reacciones que puedan parecer intempestivas.

 

Es clave también:
 

  • Ayudarle a desarrollar sus recursos comunicacionales y sociales que limitan sus oportunidades de hacer amigos
     
  • Ayudarle a descubrir los puntos de anclaje en su vida, que pueden ser metas, aficiones o personas.
     

En numerosas ocasiones es necesario tratar los problemas afectivos y/o de ansiedad que suelen derivarse de su dificultad a la hora de adaptarse a los requerimientos sociales y personales de la vida cotidiana, así como de la percepción de sus diferencias con aquellos que le rodean.
 

En definitiva, se intenta ayudar a que el paciente se conozca a sí mismo, que reconozca sus capacidades y sus limitaciones, para que de esta manera le resulte algo más sencillo y cómodo integrarse en un mundo para él muy complicado. Para más información, consulte con un especialista en Psicología

Por Ana Martin Tebar
Psicología

La psicóloga Ana Martin Tebar dispone de más de 35 años de experiencia profesional y está especializada en psicoterapia y psicoanálisis, dirigido a adultos. Ha ejercido en la sanidad pública en unidades de salud mental de la Seguridad Social y Comunidad de Madrid (Salamanca, Centro o Aluche) y en centros de orientación, diagnóstico y tratamiento psicológico en Tarragona.

Actualmente, trabaja en el centro sanitario privado Psicoanálisis F2, donde trata a adultos con patología neurótica, psicótica y con problemas de la vida cotidiana, entre otros desde el 1994.

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