Pies sanos, la importancia de elegir el calzado adecuado en la infancia

Escrito por: Carmen Naranjo Ruiz
Publicado: | Actualizado: 11/11/2019
Editado por: Margarita Marquès

 

Características de un zapato para los bebés que gatean

El zapato de gateo debe ser un zapato muy flexible con la puntera un poco reforzada y no debe ejercer ningún tipo de presión en el empeine. Lo más recomendable es que tenga un cierre con velcro para que el pie no esté oprimido dentro del zapato. La suela debe ser flexible y puede ser fina, porque el niño solo va a utilizar el zapato para ponerse de pie unos momentos, simplemente para dar pequeños pasos.

 

No existen riesgos en los niños que caminan descalzo

 

Características de un zapato para los niños que empiezan a dar los primeros pasos

Cuando el niño ya se pone de pie y camina agarrado a cualquier adulto o agarrado a los muebles de casa, el zapato tiene que ser flexible. Una manera de saber si el zapato es suficientemente flexible es que el zapato se pueda doblar por la suela con una sola mano. Si los padres no pueden doblar ese zapato, el niño tampoco va a poder flexionarlo con el pie. Además, es preferible que la suela sea de goma para que el niño no se resbale.

 

Por otro lado, el zapato no debe ser muy pesado y debe sujetar la zona de empeine del pie. En este sentido, no es necesario que sea una bota, pero debe llegar a la altura de los huesos del tobillo (maléolos) para que el pie vaya sujeto. Generalmente, los zapatos adecuados para los niños que empiezan a dar los primeros pasos suelen llevar los laterales de la zona del talón un poco reforzados para que el pie vaya lo más recto posible, de manera que no se vuelque hacia fuera ni hacia dentro. La horma debe ser ancha, para que el niño pueda mover los dedos con facilidad en el interior del zapato, y lo más recta posible. Además, el zapato debe llevar las menores costuras posibles para evitar las rozaduras.

 

Es importante que el zapato sea único y exclusivo para cada niño, y que esté compuesto por materiales transpirables y de materiales orgánicos. Entonces, para evitar problemas, no se deben heredar los zapatos de hermanos, primos o amigos.

 

¿Es mejor que el bebé vaya descalzo o con calcetines antideslizantes?

No existen riesgos en aquellos casos en los que el bebé camina por casa descalzo o con un calcetín antideslizante, por lo tanto no hay una opción que sea mejor que la otra. Los pies tienen muchas terminaciones nerviosas, que permiten que el niño reciba la información del suelo a través de la piel. El suelo es lo suficientemente adaptable al pie del niño y el pie del niño al suelo, para que no ocurra nada grave. Entonces, caminar descalzo o con calcetines antideslizantes durante los primeros pasos no es negativo, favorece la tonicidad de la musculatura intrínseca de los pies, fortaleciendo sus estructuras y  previniendo futuras patologías en los pies del adulto.

 

Para andar por la calle sí que deben utilizarse zapatos, porque por un lado, protegen al niño del frio, y por otro, lo protegen de las irregularidades del terreno. 

 

Riesgos de utilizar zapatos con otras características

El mayor riesgo es que si el zapato es muy pequeño o está fabricado con un material muy rígido, el niño no puede flexionar el pie y camina apoyando toda la planta del pie, de manera que no ejercita la musculatura y puede perder el arco que se le está formando. El arco se forma a partir de la fuerza que adquieren los talones y la musculatura del pie. Por eso, si camina de manera plantígrada, se puede producir una atrofia de la musculatura.

 

Por el contrario, si el zapato es demasiado flexible y no tiene contención, se pueden agravar los pequeños problemas que puede haber de laxitud ligamentosa o de pie plano valgo en los primeros años.

 

Características de los zapatos para los niños que ya caminan sin problema

En el momento en que los niños caminan sin problema, que generalmente es a la edad de 2 años, el zapato tiene que ser flexible. No es necesario que el zapato llegue hasta los maléolos, sino que ya puede ser un poco más bajo. Debe tener cierre de velcro, para que el niño pueda poner y quitar, y tiene que ser lo suficientemente amplio para que, al igual que los niños pequeños, el niño pueda mover los dedos por dentro. La puntera tiene que ser suficientemente redondeada y amplia para que no presione los dedos. Lo recomendable es el zapato colegial, que lleva el talón un poco reforzado para que el pie no se vaya hacia los laterales.

 

Por otro lado, no es recomendable que los niños de 2 años utilicen botas demasiado altas por encima del tobillo, porque puede ocasionar problemas en la flexibilidad del tobillo. En todo caso, el zapato o bota pequeña debe alternarse con unas deportivas.

Por Carmen Naranjo Ruiz
Podología

La Sra. Carmen Naranjo es diplomada en Podología por la Universidad Complutense de Madrid, experta en Cirugía Podológica y experta en Biomecánica y Ortopodología. Además ha realizado un Máster en Investigación en Medicina Clínica, un Surgical Fellowship Program en el Ohio College of Podiatric Medicine y cuenta con un Doctorando por la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Compagina su labor médica con la docencia como profesora del Máster en Cirugía mínima incisión del pie de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir. Además es Tesorera de la Asociación española de cirugía mínima incisión del pie (AEMIS).

Actualmente pasa consulta en el Centro Podocen.

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