Cómo tratar la rizartrosis | TopDoctors.es

La rizartrosis, artrosis en la base del pulgar

Escrito por: Dr. David Cecilia López
Publicado: | Actualizado: 14/08/2018
Editado por: Top Doctors®

La rizartrosis es la artrosis en a base del pulgar, entre el primer metacarpiano y el hueso trapecio. Su causa es la degeneración del cartílago del extremo de ambos huesos, que en condiciones normales hace que la articulación funcione, pero al estar lesionado los dos huesos rozan y se produce dolor en actividades normales de la vida diaria como coger objetos, hacer pinza o incluso en reposo. El Dr. Cecilia, experto en Traumatología, habla del tratamiento más indicado para esta patología.

 

Este proceso es muy frecuente, progresivo y crónico. Afecta sobre todo a mujeres mayores de 40 años, pero en algunos casos pueden iniciarse los síntomas antes y, en hombres, suele verse asociado a trabajos manuales de alta demanda a cualquier edad.

 

La rizartrosis es un proceso muy frecuente, progresivo y crónico

 

Síntomas de la rizartrosis

Esta afectación puede desarrollarse con dolor moderado o fuerte, depende de la persona y de su profesión, pero es una lesión muy incapacitante para la vida diaria. Esto se debe a que afectada la función de pinza y prensa de la mano tan necesaria para cualquier actividad normal.

 

El síntoma inicial es el dolor en la base del pulgar, muchas veces es en ambas manos y suele ser más intenso en la mano dominante. Típicamente mejora con el reposo y aumenta con la actividad. El dolor no suele ser nocturno, salvo que la artrosis sea muy avanzada.

 

En estos casos, además del dolor, puede verse una deformidad en la base del pulgar que traduce la destrucción del hueso, ineficacia de los ligamentos, los tendones y la cápsula articular. Si la deformidad avanza demasiado, puede imposibilitar movimientos que previamente si podían hacerse, a lo que se añade la pérdida progresiva de fuerza.

 

El síntoma inicial de la rizartrosis es el dolor en la base del pulgar

 

Tratamiento para la rizartrosis

La rizartrosis es una enfermedad progresiva que va afectando de forma secuencial a todas las articulaciones que hay en la base del pulgar, que son muchas y están formadas por el primer metacarpiano y diversos huesecillos de la muñeca. En función del estadio o grado de la afectación, los tratamientos a efectuar pueden cambiar.

 

Como todas las artrosis, una vez establecida la rizartrosis no tiene cura. Inicialmente se intenta manejar de forma conservadora, sin cirugía, y muchos enfermos se mantienen estables de esta forma. El tratamiento se basa en aliviar el dolor, frenar la progresión de la enfermedad y mejorar la funcionalidad de la mano para mejorar la calidad de vida del paciente, retrasando al máximo un abordaje quirúrgico. El tratamiento incluye analgésicos, antiinflamatorios, corticoides o la administración intraarticular de productos como el ácido hialurónico.

 

El tratamiento no farmacológico consiste en el uso de ortesis y férulas para favorecer el reposo articular y reducir el dolor. Si el manejo conservador del paciente fracasa o la enfermedad ha avanzado bastante, entonces es cuando los pacientes suelen operarse.

 

El tratamiento no farmacológico de la rizartrosis consiste en el uso de ortesis y férulas 

 

Existen distintos tipos de tratamientos y, en general, todos tienen unos resultados bastante satisfactorios. La elección entre una técnica quirúrgica y otra depende del momento evolutivo de la enfermedad (que articulaciones están afectadas) y la personalización del tratamiento según el paciente (edad, ocupación, mano dominante, actividad, etc…).

 

Las técnicas habitualmente empleadas son:

 

Ligamentoplastias: Consiste en dar una estabilización usando un tendón y quitar el cartílago afectado.

 

Artrodesis: Fusión del hueso entre el trapecio y el metacarpiano para quitar el dolor.

 

Prótesis: Sustitución de las superficies articulares por un dispositivo similar a lo que se hace en otras articulaciones del cuerpo como por ejemplo la cadera.

 

Artroscopia: Con una minicamara y miniincisiones se eliminan las superficies articulares dañadas y se intenta dar estabilización a al articulación.

Por Dr. David Cecilia López
Traumatología

El Dr. David Cecilia es un destacado traumatólogo. Sus más de 15 años de experiencia le han permitido especializarse en cirugía del miembro superior, cirugía de secuelas traumáticas, traumatología deportiva, cirugía artroscópica, cirugía protésica y terapias biológicas. Actualmente, ejerce como responsable de la Unidad de Mano y Codo del Hospital 12 de Octubre de Madrid, es Jefe de Equipo Mutualidad de Futbolistas de la Federación Madrileña de Fútbol y ejerce su actividad privada en el Hospital La Milagrosa, ocupándose de la patología y enfermedades de que afectan a la mano, muñeca y codo. El doctor compagina su actividad profesional con la docencia, ejerciendo como profesor de Cirugía Ortopédica y Traumatología en la Facultad de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. El servicio ofertado por el doctor se basa en la excelencia profesional, el trato individualizado, la investigación y la innovación técnica, siempre incorporando los últimos avances científicos. El Dr. Cecilia ha realizado más de 100 aportaciones a congresos nacionales e internacionales, más de 30 publicaciones tanto nacionales como internacionales y ha sido profesor en más de 50 cursos de actualización en la especialidad.

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