Enfermedad de Alzheimer: más vale prevenir que curar

Escrito por: Dr. Cristóbal Carnero Pardo
Publicado: | Actualizado: 17/07/2018
Editado por: Top Doctors®

En la actualidad, es importante promover medidas y consejos para evitar y prevenir aquellos factores negativos que facilitan la aceleración de la Enfermedad de Alzheimer (EA). En la batalla contra esta enfermedad neurodegenerativa, una de las primeras estrategias a tomar en el mundo de la Neurología es retrasar el inicio de la EA; el simple retraso de unos años en el inicio de los síntomas tendría importantes repercusiones sociosanitarias y económicas y permitiría liberar fondos para abrir y ampliar otros frentes.

Consejos para prevenir el Alzheimer

La promoción de factores protectores y la prevención de los de riesgo son un elemento clave en la consecución de esta meta inicial. Prevenir, controlar y tratar adecuada y precozmente factores de riesgo como los traumatismos craneoencefálicos, el tabaquismo, la obesidad y la patología cerebrovascular, en especial la hipertensión arterial y la hipercolesterolemia y el déficit de vitaminas del grupo B son acciones que deberían generalizarse y optimizarse, lo que conllevaría un riesgo disminuido de EA al margen de otros beneficios que para la salud pudieran asociar.

Por otro lado, la promoción de una dieta saludable, que no tiene por qué ser muy distinta de la mediterránea tradicional ni prescindir de una moderada cantidad de vino, junto con el mantenimiento de una actividad física y mental continuada contribuiría igualmente a disminuir el riesgo de EA o al menos a diferir su aparición clínica.

También es relevante el papel de la actividad mental o estimulación cognitiva (EC); la educación es la forma más estudiada al tratarse de una EC organizada, sistemática y prolongada, pero no la única. El efecto protector de la educación puede estar mediado por diversos mecanismos no necesariamente incompatibles entre sí.

Por un lado, un mayor nivel educativo conlleva en general un mejor nivel socioeconómico y, a su vez, mejor nutrición y atención sanitaria y menos factores tóxicos y de riesgo; por otro, la educación aumenta la reserva cerebral, no sólo desde el punto de vista anatómico (número y tamaño de neuronas y conexiones entre ellas), sino también desde el funcional, mejorando las estrategias y mecanismos de compensación.

Existen otras técnicas de EC que también han demostrado su potencial protector para el desarrollo de EA o incluso de deterioro cognitivo, como el trabajo habitual, las actividades lúdicas, las relaciones sociales o simplemente el entrenamiento en técnicas cognitivas concretas.

Por Dr. Cristóbal Carnero Pardo
Neurología

El Dr. Carnero Pardo es un prestigioso especialista en Neurología experto en patologías como la demencia, el deterioro cognitivo, la enfermedad de Alzheimer o las alteraciones de conducta. Con más de 25 años de experiencia, ha compaginado su labor como neurólogo con la investigación, siendo autor de varios instrumentos diagnósticos como el Eurotest y el Fototest y habiendo sido revisor de informes de las consejerías de Salud del País Vasco y de Andalucía. Durante su larga trayectoria, ha publicado múltiples artículos y capítulos de libros y también ha sido reconocido por la Sociedad Española de Neurología con el Premio Alzheimer. En la actualidad, es Jefe de Sección de Neurología en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves y neurólogo en Fidyan Neurocenter, ambos en Granada, aparte de ser responsable del Grupo de Investigación de Neurología Clínica y Neuroepidemiología del Plan Andaluz de Investigación y miembro del comité editorial de varias revistas de la especialidad.

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