El duelo y sus etapas: ¿es normal sentir ira y depresión?

Escrito por: Bárbara Zapico Salomón
Publicado:
Editado por: Patricia Fernández Ramos

La muerte forma parte del proceso de la vida y el duelo es una situación que se produce tras una muerte o pérdida: sería pues el conjunto de reacciones físicas, emocionales y sociales que se producen tras la pérdida de una persona cercana.

 

Se trata de un proceso adaptativo para cada persona, la idiosincrasia del cual va a determinar la forma en que se manifieste, ya que no es lo mismo que una familia pierda a su hijo, que a alguien le deje su pareja después de unos años.

 

¿Cuándo el duelo es patológico?

Sería importante distinguir entre dos tipos de duelo: duelo normal y duelo patológico. Este último sería el que llevaría a acudir a tratamiento psicológico. Tal como afirman varios autores de la Psicología (Fernández-Montalvo y Echeburúa, 1997; Parkes, 1972; Worden, 1998): “Lo que diferencia la tristeza patológica de la tristeza normal es la intensidad de los síntomas, la duración de la reacción (más allá de 1 año) y la aparición de síntomas que no tienen las personas normales (por ejemplo, alucinaciones o ideas delirantes)”.

Superar el proceso de duelo | Top Doctors
El duelo es un proceso adaptativo tras la pérdida de un ser querido, que avanza de
forma distinta en cada persona y puede requerir apoyo psicológico

 

Las 5 etapas del duelo de Elisabeth Kübler-Ross

Una de las mayores dificultades a la hora de considerar el duelo en función de etapas es que no todas las personas pasan por todas ellas o incluso en el mismo orden.

 

Elisabeth Kübler-Ross, estableció 5 etapas, bien diferenciadas respecto a enfermos terminales. Dicha clasificación incluiría:

  1. Negación: (“No es verdad”, “Esto no me está ocurriendo a mí”) El primer amortiguador ante una pérdida es la negación de la situación.
  2. Ira: (“¿Por qué yo?”, “No es justo”) La ira es una emoción presente a lo largo de todo el proceso de duelo, pero es tras la negación cuando toma mayor relevancia.
  3. Negociación: (“Si me hubiera preocupado cuando me lo dijo”, “Si hubiera sido mejor pareja”) Se trataría de una negociación, para que la situación se vea modificada. La negociación se establecería con un ser superior o con Dios, para poder disponer de mayor tiempo con la persona que hemos perdido.
  4. Depresión: Cuando la persona comienza a entender el concepto de irreversibilidad de la situación, es decir, la persona no va a volver. Aparecen sentimientos de tristeza, llanto, lamentos, sueños con la persona que no está, etc.
  5. Aceptación: (“La realidad es que el/ella, no va a volver”). Aparece la comprensión y aceptación de la situación.

Ante esta última etapa, nos podemos encontrar multitud de casos, ya que a veces, muchos pacientes no son capaces de elaborar bien la pérdida, dando lugar a un duelo complicado.

 

Duelo anticipado, aceptar la pérdida con antelación

Un duelo anticipado consistiría al proceso de duelo que se inicia antes de una pérdida real. Fue un término acuñado por Lindemann (1944), para referirse a la ausencia de manifestaciones patentes de duelo en el momento de la muerte porque ya habían pasado previamente por las fases de duelo normal y se habían liberado de sus vínculos emocionales con el fallecido.

 

Aceptar la muerte ¿cuándo necesito terapia para el duelo?

El objetivo de la terapia del duelo sería el facilitar la adaptación a la pérdida. La mayoría de las personas no necesitarían ayuda terapéutica para superar el proceso de duelo, pero el problema vendría cuando la persona siente que no puede continuar su vida porque la persona que falta está presente constantemente. Ahí es cuando uno se plantearía el acudir a terapia.

 

El tratamiento consistiría en llevar a cabo una serie de tareas, no necesariamente en un orden específico.

  • Aceptar la realidad de la pérdida.
  • Trabajar y elaborar el dolor de la pérdida.
  • Adaptarse al mundo sin la persona.

Por Bárbara Zapico Salomón
Psicología

La destacada psicóloga Bárbara Zapico es Licenciada en Psicología Clínica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha completado su formación con el Máster en Terapia de Pareja y Familia de la Universidad Pontificia de Comillas y con diversos cursos y formaciones relacionadas con la psicoterapia infanto-juvenil y de adultos.

Con más de una década de experiencia, ha trabajado como psicóloga en diversos centros como el Centro de Salud Mental Hortaleza o en Sanitas. Es experta en distintos tratamientos en adultos, adolescentes y niños, así como en Terapia Familiar y de Pareja. 

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