El dolor crónico, la enfermedad silenciosa

Escrito por: Dr. Ignacio Javier Hernández Ferreras
Publicado: | Actualizado: 23/04/2018
Editado por: Top Doctors®

El dolor, siendo el síntoma más prevalente y sobre el que surgió la Medicina en los albores de la historia de la humanidad, no ha recibido la relevancia que le correspondía hasta mediados del siglo XX. El primer avance importante en el tratamiento del dolor agudo fue el descubrimiento de la anestesia por Morton en el siglo XIX, lo que supuso un salto cualitativo en la práctica de la cirugía. El cirujano podía intervenir al paciente sin tener en cuenta el factor tiempo, y sin escuchar los gritos de dolor del paciente durante el procedimiento. Hoy día se han desarrollado multitud de protocolos de analgesia postoperatoria, dado que el dolor agudo, totalmente predecible, sobre todo en lo que a procedimientos se refiere, debe ser completamente controlado, no sólo con el objeto de conseguir un adecuado confort del paciente, sino también para prevenir el desarrollo posterior de Dolor Crónico. Un dolor agudo mal tratado conlleva la cronificación del dolor por mecanismos de sensibilización a nivel central.

Pero fue a partir de la segunda mitad del siglo XIX cuando empezó a considerarse la existencia del dolor crónico, como aquél que persistía más allá de la causa que lo había desencadenado. En este contexto destacaron figuras como Bonica en Estados Unidos y Madrid Arias en España, quién desarrolló la primera Unidad del Dolor de nuestro país.

 

¿Qué es el dolor crónico?

Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), el dolor crónico se define como “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con daño potencial o real, o descrito en términos de dicho daño”. En esta definición el dolor crónico presenta un componente fisiológico, el dolor, y una reacción emocional al mismo, el sufrimiento. Por tanto, el dolor es un síntoma con una carga subjetiva importante en la que participan factores como las vivencias previas del paciente, la situación socio-laboral, la personalidad, etc. El sufrimiento es un sentimiento negativo global que afecta a la calidad de vida del paciente y que implica aspectos psicológicos que también deben ser tratados (actitudes de afrontamiento negativas respecto al dolor, ánimo depresivo, etc.).

Las características del dolor crónico, según la Federación Europea de Sociedades del Dolor, entre las que se encuentra la Sociedad Española del Dolor (SED) son: duración superior a 3 meses, de intensidad moderada o severa, que no responde adecuadamente al tratamiento habitual, y que supone un cambio en el estilo de vida y en la personalidad de quién lo padece. No tiene una función protectora, a diferencia del dolor agudo, y genera respuestas psicológicas como la depresión.

El dolor crónico es definido como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociado con daño real

 

¿Qué causa el dolor crónico?

Las causas más frecuentes de dolor crónico, potencialmente tratables en la Unidad del Dolor son:
 

  1. Dolor musculoesquelético: artritis, artrosis, procesos de la columna vertebral cervical, dorsal o lumbar, dolor miofascial.
     
  2. Dolor neuropático: neuralgia postherpética, neuropatía diabética dolorosa, síndrome de dolor regional complejo, dolor postamputación, miembro fantasma doloroso, radiculopatías, neuropatías.
     
  3. Dolor mixto: lumbociatalgias, cervicobraquialgias.
     

La Encuesta Nacional de Salud (2006) puso de manifiesto que un 10% de las personas habían reducido sus actividades habituales por algún tipo de dolor en las últimas dos semanas, siendo mayor el porcentaje en las mujeres respecto a los hombros (12,4% y 6,4% respectivamente), mientras que un 3% tuvieron que permanecer en la cama más de un día por dolor, siendo las localizaciones más frecuentes la zona lumbar y las articulaciones. Entre el 15 y el 25% de los adultos sufren dolor crónico en un momento dado, aumentando hasta el 50% en mayores de 65 años de edad.

Los resultados en la muestra española del Estudio “Pain in Europe”, el estudio con la mayor muestra de población realizado hasta el momento, pueden resumirse en los siguientes:
 

  • Clasificado por edades, el 22% se produce entre los 41-50 años, el 20% entre los 31 y 40 años y el 19% entre los 51 y 60 años.
     
  • El 22% considera su dolor intenso y el 18% insoportable
     
  • Las localizaciones más frecuentes son la rodilla (27%) y la espalda (23%).
     
  • Los pacientes afectados sufren dolor como media 9,1 años.
     
  • El 22% requirió de 5 a 10 años para conseguir un adecuado control del dolor.
     
  • El 29% recurrió a tres o más médicos de diferentes especialidades.
     

La persistencia del dolor agudo conlleva, a través de mecanismos de plasticidad neuronal a nivel de la médula espinal y el cerebro, el desarrollo de dolor crónico, en el que ya no tiene relevancia la causa que desencadenó el dolor, y en donde éste se convierte en una enfermedad por sí misma.

 

¿Qué es y qué puede hacer una Unidad del Dolor ante el dolor crónico?

La Unidad de Tratamiento del Dolor ha surgido para dar respuesta al dolor crónico en todas sus dimensiones: sensorial, emocional y cognitiva, con el fin de aliviar la intensidad del dolor y el sufrimiento asociado al mismo. Para ello, integra un equipo humano constituido por médicos con formación específica en dolor (que integra campos pertenecientes a especialidades como Neurología, Reumatología o Traumatología), así como psicólogos y personal de enfermería entrenado en tratamientos dirigidos al dolor crónico. Además, dispone de personal asesor en diferentes disciplinas médicas con el fin de dar respuesta a la demanda del paciente de una asistencia integrada y multidisciplinar.

En la Unidad del Dolor se aplican tratamientos intervencionistas mínimamente invasivos, dirigidos a las estructuras afectadas: articulaciones, nervios, músculos; consistentes en infiltraciones, técnicas de radiofrecuencia y de neuromodulación (estimulación de cordones posteriores de la médula espinal, de nervios periféricos o de ganglios, así como infusión de fármacos a nivel espinal, conectados a sistemas programables totalmente implantables). Estos tratamientos, junto con la terapia psicológica, intentan restituir al paciente a un nivel adecuado de actividad y conseguir una mejora en su calidad de vida.

Por Dr. Ignacio Javier Hernández Ferreras
Unidad del Dolor

El Dr. Hernández Ferreras es un reputado médico experto en el tratamiento del dolor. Actual Jefe del Servicio de la Unidad del Dolor en el Hospital Universitario de la Zarzuela, trabajó 16 años como médico adjunto de la Unidad que hoy dirige. El Dr. Hernández ha dedicado su carrera profesional a especializarse en el tratamiento del dolor, trabajando en centros tan prestigiosos como Clinamed, donde ha ejercido como Médico de Hospitalización Domiciliaria y Cuidados Paliativos, en Sanitas, como Asesor Médico de Suscripción de Riesgos y Prestaciones Nacionales y como Médico de la Dirección ejecutiva; y en la Unidad del Dolor en el Hospital Universitario Quirón. A su vez, es miembro de la Sociedad Española del Dolor y miembro-fundador de la Sociedad Madrileña del Dolor. 

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