Consigue aumentar tu empoderamiento y autoestima

Escrito por: Marina Bassas Vivó
Publicado:
Editado por: Patricia Pujante Crespo

Como seres humanos nacemos más libres de lo que nos convertimos en la edad adulta. La esencia del ser humano es tranquila, somos seres naturales: de niños, cuando estamos contentos reímos, cuando estamos tristes lloramos… nos expresamos. A medida que vamos creciendo nos movemos con etiquetas (más alto, más bajo, más feo, más guapo, más listo, más tonto, mejor, peor, etc.), algo que los niños oyen y, de esta manera, conforman una imagen sobre sí mismos y sobre la idea de “soy mejor que, soy peor que”.

 

Al nacer nos van etiquetando y nos acabamos creyendo el personaje que los demás nos atribuyen. Automáticamente quedamos reducidos y nos creemos una versión muy pobre de nosotros mismos. Nos creemos libres pero estamos manipulados. Somos muchísimo más que cualquier etiqueta, que  cualquier noticia, tenemos un potencial inabarcable en nuestro interior al que sería una pena que renunciáramos.

Chica de espaldas en posición de meditación - Autoestima y empoderamiento - by Top Doctors
Una vez conectemos con nosotros mismos y nuestro sentir
podremos cambiar lo que ocurre fuera, bajo modelos amables y compasivos

 

Siendo conscientes de todo esto podemos elegir continuar viviendo “dormidos” o cultivar la libertad de ser. Imagínate un mundo en el que nos levantásemos y acostásemos con los ritmos circadianos del sol y la luna, conectados a la naturaleza, que decidiésemos practicar un rato de meditación y/o yoga, incorporarlos a la rutina diaria y, con ello, la introspección (de dentro hacia fuera y no al revés). Seguir el día con comida saludable, cultivando valores armonizadores como la amabilidad, la compasión y el respeto, tanto hacia nosotros como hacia los demás. Un mundo donde primen los abrazos a la agresividad, donde nuestras vulnerabilidades (que todos tenemos) pudieran ser expuestas con absoluta transparencia para que el otro, en vez de criticarte, pudiera ayudar. Un mundo donde el otro también importa. Esto nos proyectaría hacia seres de elevada vibración, más compasivos, más sabios y, por supuesto, más felices porque estaríamos conectados a nuestra verdadera esencia. Todo lo  propuesto podría casar con nuestro estilo de vida. La limitación está en nuestro interior, es nuestra responsabilidad y solo depende de nosotros hacer pequeños cambios que signifiquen tanto. ¿Utópico? En absoluto.

 

Dentro de esta forma de plantearnos nuestro nuevo paradigma vital también está el aceptar que el dolor forma parte de la vida. Sin embargo, como estamos desconectados de nosotros mismos y no nos conocemos, no paramos, siempre hacia afuera y preguntado a los demás: “¿tú qué harías en mi lugar?” Cuando lo que en realidad lo que es bueno para el otro no tiene por qué serlo para ti. Si conectamos con nuestro sentir pronto nos daremos cuenta que las respuestas a lo que ocurre en nuestras vidas están dentro. Nuestro interior está vivo, palpita, nos habla pero no nos miramos dentro y así perdemos la oportunidad de atender nuestras necesidades, de escucharnos y tomarnos en serio.

 

Estamos continuamente eligiendo estar abducidnos por estímulos, lo que hace que estemos con la mente en forma de lavadora y, cuando no, centrifugando. En ocasiones  la opción es aceptar que no puedo cambiar lo que está pasando fuera y que hay que aceptarlo, aunque eso me duela. El mero hecho de aceptar el dolor activa vías automáticas de sanación. Sin apalancarnos en este, luego habrá que buscar vías saludables para ir transformándolo.

 

La respuesta a “por qué pensamos en negativo” no tiene fin. Es una pregunta que también está intrínsecamente ligada al modelo social, no siempre saludable, en el que vivimos. Para evolucionar socialmente podríamos plantearnos: ¿qué podemos hacer para querernos más, para sentirnos en paz y a gusto, qué podemos hacer para alimentar y potenciar nuestra felicidad? Porque si dentro nos sentimos bien, empoderados y queriéndonos, entonces estaremos verdaderamente preparados para bien querer a los demás. A preguntas constructivas, respuestas y plan de acción también constructivo.

 

¿Qué podemos hacer por nosotros mismos para potenciar este estado de bienestar interno? 

Lo primero que se recomienda en Psicología es parar. No podemos tomar conciencia de todo esto si no aprendemos a escucharnos. Los “pensamientos automáticos” no cesan en nuestra mente, ya sea en modalidad lavado o centrifugado, y no nos tomamos la molestia de cuestionarnos si aquello que estamos  pensando es cierto o no lo es. El pensamiento incide directamente en la emoción y, si son negativos y no aprendemos a manejarlos, es cuestión de tiempo que suframos el “mal del siglo XXI”: estrés, ansiedad, tristeza... Además, quisiera añadir qué está demostrado científicamente que pasamos el 80% del tiempo pensando en negativo. Si pudiéramos abrir el cerebro de una persona y desglosar la cantidad de cosas que han pasado por su mente en ese día nos sorprenderíamos, difícil no sufrir emociones perturbadoras que nada bueno nos van a traer. 

 

¿Cómo despertar este potencial interno para aprender a querernos y a empoderarnos, y que empiecen a fluir emociones agradables?

Entrenando nuestro cerebro. Hay que analizar primero qué pasa, cómo lee cada uno de nosotros aquello que está pasando porque en función de la lectura que hagamos nos sentiremos de una manera o de otra. El ejercicio empieza cuando empiezas a conectar con cada momento en el que no te estas sintiendo bien, y así empezamos a averiguar lo que pasa, qué circuitos internos se están poniendo en marcha.

 

Una vez tomamos conciencia de ello podemos enseñar al cerebro a emplear otros modelos de relación con uno mismo, más constructivos, amables y compasivos. Tomándote en serio e instaurando este nuevo modelo de relación contigo mismo se ponen en marcha nuevos circuitos neurológicos potenciadores de ese bienestar. De la misma manera que para desarrollar músculo tienes que ir entrenándolo, lo mismo ocurre con las emociones: cuando aprendemos el método para gestionarlas podríamos decir que desarrollamos “músculo” emocional. Nuestro diálogo interno se irá haciendo más ecuánime y, con ello, las emociones que le sigan. Una vez la persona aprende el método de empoderamiento y autoestima podrá experimentar que, sin que nada cambie, de la situación que le preocupaba a nivel externo, en su interior sus emociones se transformarán hasta llegar a sentir paz. Es cuestión querer responsabilizarnos amorosamente de nuestro interior y despertar así nuestros tesoros internos. 

 

Por Marina Bassas Vivó
Psicología

Psicóloga, profesora de Homeopatía aplicada a procesos emocionales y técnica de Quantum Scio. Tras más de 17 años ejerciendo ha desarrollado un método de trabajo donde combina las 3 disciplinas de forma integral y personalizada. En la primera sesión se establecen los objetivos a conseguir y este listado se convierte en la hoja de ruta de todo el tratamiento, objetivos que se pueden ir ampliando durante el mismo tratamiento. Se ha convertido en un referente por el uso y combinación de estos métodos de trabajo. Su última innovación, un entrenamiento basado en la reversión de los pensamientos negativos para transformarlos en positivos, realistas, constructivos y compasivos. Asimismo, desde hace unos años es también maestra de Reiki, disciplina que ha sido avalada por la OMS,

Ver perfil

Valoración general de sus pacientes


Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar sus preferencias AQUI.