¿Cómo mantener una relación a distancia durante el COVID-19?

Escrito por: Marta de la Fuente Lago
Publicado:
Editado por: Nicole Márquez

¿Cómo podemos mejorar nuestra relación cuando nos vemos obligados a vivirla a distancia?

En la situación que estamos viviendo de crisis sanitaria a nivel mundial, uno de los muchos cambios que estamos viviendo es la ausencia de contacto físico; la prohibición-recomendación de no tocar, no besar, no abrazar, estar mínimo a una distancia de 1-2 metros de las personas y estar físicamente aislados, distanciados de aquellas personas con las que no convivimos, hasta el punto que muchas personas en estos momentos se encuentran solas desde hace muchas semanas. Esto hace realmente difícil la relación y más en nuestro país, que el contacto, la cercanía, el afecto, es algo inherente en la forma de relacionarnos.


En relación a nuestro afrontamiento hay algo que nos está sorprendiendo de la población, de las personas, de nuestra sociedad, de nosotros mismos, y es lo bien que nos estamos adaptando a esta situación extraordinaria. La adaptación consiste en aprender, rehacernos, descubrir otras formas de hacer las cosas.

 

A pesar de la distancia estamos descubriendo que podemos seguir sintiéndonos cerca de los nuestros, la clave aquí es la comunicación, la motivación al contacto a través del teléfono, WhatsApp, videoconferencias, redes sociales, vídeos, foros, o a través de la ventana con el vecino de enfrente.


Es importante vencer la pereza, la tristeza, la apatía, y salir del aislamiento, decir sí a las nuevas tecnologías, decir sí a abrir la ventana y hablar con el vecino con quien quizás antes nunca habías hablado, decir sí a salir a las 20h a aplaudir y tener contacto con tu ciudad, con tu barrio, proponerte diariamente levantar el teléfono y llamar a alguien cercano. Colaborar con movimiento sociales, de voluntariado y de apoyo, para sentirte parte de un proyecto, de un equipo con una utilidad y con un fin de poder colaborar en un bien común y mejorar la vida de muchas personas que están sufriendo en estos momentos.


Párate y analiza lo que estás haciendo, valora tus logros, tus esfuerzos, y revisa aquellas conductas que quizás puedes cambiar para relacionarte más y mejor con tu entorno.

 

Es una ocasión perfecta para valorar todo lo que tenemos.

 

¿Cómo podemos evitar sentirnos solos?

Desagraciadamente, el confinamiento ha provocado que actualmente hay muchas personas que están solas físicamente y eso, aunque queramos cambiarlo, no podemos, al menos por ahora. Esta situación está generando desconcierto y malestar a muchas personas y familias.

 

Pero cuando hablamos de soledad me gusta diferenciar la soledad física o soledad emocional, es decir, podemos estar físicamente solos, porque vivimos solos, porque no podemos tener contacto físico con nadie; pero no estamos solos emocionalmente hablando, ya que podemos tener a muchas personas a nuestro alrededor que se preocupan por nosotros, nos llaman, nos ayudan o sabemos que aunque no nos llamen, nos quieren y nos aprecian.


La soledad en si misma no tiene que ser una emoción negativa, por supuesto que genera sensaciones desagradables, pero también gracias a la soledad podemos conocernos mejor, tener tiempo y espacio para nosotros mismos, para descubrirnos, para reforzarnos, para valorar cambios en nuestra vida. La soledad invita a la reflexión, al autoconocimiento, fomenta la creatividad. Si en estos momentos sientes soledad y sientes que ésta se apodera de ti, fomentando momentos de dolor, de mucha rumiación y preocupaciones constantes, intenta cambiar la actitud, céntrate en lo que sí puedes hacer para sentirte menos solo o sola.

 

Haz una rutina de horarios, llama por teléfono a tus seres queridos, haz una lista de todas las personas que están en tu vida e intenta proponerte llamarles,  interesarte por cada una de ellas, por su vida, comparte experiencias, vivencias, pero intenta no recrearte en tu dolor y en tus situación actual de soledad. Desahogar sí es saludable, recrearte, te perjudicará.  


Afortunadamente esta situación tendrá un final, no sabemos cuando, pero llegará, y pronto podrás volver a tu rutina de antes. Ahora intentemos no retroalimentarnos en nuestra soledad y busquemos actividades gratificantes, dedica tiempo a aficiones antiguas o adéntrate en actividades nuevas. Conéctate a clases virtuales, aprovecha esta oportunidad para formarte, aprender, hacer cursos, ponerte en forma. Manejar la soledad actual es una cuestión de actitud.

 

¿Existe una forma saludable de echar de menos? ¿Cómo podemos practicarla?

Echar de menos es una reacción natural, sana y necesaria. Cuando nosotros sentimos aprecio hacia alguien y algo y no lo tenemos cerca, o no lo podemos tener, no lo podemos disfrutar, practicar, comer, etc., es normal que surjan emociones como melancolía, morriña, nostalgia, tristeza, enfado, por no poder compartir tiempo con esa persona o por no poder disfrutar de lo que no tenemos o no podemos tener.

 

Pero también echar de menos tiene su parte positiva, porque nos ayuda a valorar mucho más lo que tenemos cuando lo tenemos, y en ocasiones cuando no notamos la ausencia, no somos conscientes de lo importante que es para nosotros, de lo afortunados que somos de tenerlo.


Echar de menos nos ayuda a valorar más, a ser más agradecidos y a aprender a vivir con más consciencia y centrados en el presente.


Os recomiendo, para echar de menos de una manera saludable, el ser flexibles con ese sentir, es decir, permitírnoslo, sin juzgar y sin enfadarnos. Dedicar un tiempo a esas emociones y sentimientos que nos quieren decir algo y escucharlo y aprender de la experiencia. Ser tolerantes con nosotros mismos y no enfadarnos, pero a la vez no caer en la queja, sino en la búsqueda de soluciones y posible valoración de cambios de aquí en adelante,

 

¿Qué consejos daría para aprovechar esta oportunidad y salir fortalecidos en la relación?

  • Intenta llevar una rutina de horarios parecida a la rutina de horarios que llevabas antes del confinamiento, de esa forma sentirás un orden dentro de esta situación tan extraordinaria.
  • Expresa como te sientes, comparte tus vivencias, emociones tanto positivas como negativas con los tuyos, desahogar te ayudará a sobrellevar esta situación de estrés pudiendo liberar mucha de la tensión.
  • Aprovecha para fomentar vínculos más estrechos con tus seres queridos, con tus familiares, con tu pareja, dedicando tiempo de calidad para estar con los que más te importan, generando vínculos más sanos y profundos.
  • Dedícate tiempos de auto-observación, reflexión personal, encontrarte, conocerte y permitirte momentos de estar contigo mismo, trabajando como te hablas, qué te dices, fomentando la flexibilidad y tolerancia con uno mismo.
  • Aprende a identificar como te sientes, dedica tiempo a la identificación, análisis y gestión de tus emociones, sin culparte y sin preocuparte por lo que sientes, normalizando cada proceso emocional.
  • Sé agradecido, valora lo que tienes diariamente, en ocasiones se nos olvida. Aprovecha para expresar emociones positivas a los demás, siempre se agradecen y te sentirás muy bien haciéndolo.
  • Intenta buscar un objetivo social en el que te puedas sentir útil, que tu labor ayude a disminuir sufrimiento o facilite la vida a alguien. Ayuda a los demás, plantéate un voluntariado, un acompañamiento, participa, involúcrate en un proyecto social.
  • Fomenta tu propio auto cuidado, fomenta una dieta equilibrada, cuida tu alimentación, haz deporte diariamente, dedica tiempo a trabajar la conciencia plena y cuidar la velocidad de tus movimientos y la manera en que te comunicas.
  • Aprovecha esta oportunidad para hacer todo aquello que en tu día a día no puedes por falta de tiempo, plantéate retomar temas pendientes, te ayudará a aumentar tu satisfacción personal.
  • Sonríe, disfruta, ríete, fomenta actividades que te generan emociones placenteras, vive.

Por Marta de la Fuente Lago
Psicología

Marta de la Fuente Lago es una destacada psicóloga con una amplia esperiencia en el tratamiento del paciente oncologico. Actualmente es psicóloga sanitaria y directora de formación del Centro de Psicología Área Humana en Madrid y la responsable de la Unidad de Psicooncología del Hospital MD Anderson Cáncer Center Madrid.
Posee una extensa formación académica, y está especializada en los trastornos de Ansiedad y Estrés, además de los Trastornos de Alimentación e Imagen Corporal.

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