¿Cómo hacer la transición del confinamiento a la normalidad?

Escrito por: Dra. Ana de Paz Menéndez
Publicado: | Actualizado: 18/06/2020
Editado por: Albert González

Tras el período de confinamiento estricto para niños, se ha establecido una primera medida de alivio a su encierro. Poder salir a pasear una hora al día acompañados de un adulto, les permite volver a tener un cierto contacto con el exterior, eso sí, de forma regulada en cuanto a horario, duración y frecuencia de las salidas. Lejos parece quedar la vuelta a su normalidad, a las clases en el cole, al juego en los parques infantiles, al tiempo compartido con familiares y amigos, a los abrazos, y a tantas cosas que la situación excepcional que vivimos ha paralizado.

 

Todavía desconocemos cuando se retomará la ansiada normalidad. De momento se está haciendo una transición por etapas, que dependen de la evolución de la pandemia del COVID-19, por lo que hay pocas certezas en este aspecto.

 

Los niños necesitan seguridad, un marco que les ayude a saber qué hacer y cómo hacerlo. En base a ello, nadie mejor que sus progenitores para aportarles esa confianza y seguridad que requieren, atendiendo a sus preguntas y sus dudas, escuchando qué tienen qué decir, y acorde a su edad y capacidad responderles con honestidad. Hacerles partícipes del esfuerzo común que como sociedad estamos realizando permitirá que se sientan parte del proyecto. Debemos transmitirles el cómo su colaboración y solidaridad, a través de su comportamiento ejemplar quedándose en casa, ha contribuido a una mejora para todos.

 

Es importante que los adultos que conviven con niños presten atención a cómo ellos mismos experimentan esa futura vuelta a la normalidad. ¿Sienten miedo y preocupación, o por el contrario tienen ganas y se encuentran animados con cada nuevo avance? Para los niños que se encuentran en pleno proceso de desarrollo físico, cognitivo y emocional, todo aquello que reciben de sus personas allegadas representa un aprendizaje clave de cómo afrontar la vida en general y esta situación en particular.

 

La mayoría de los niños volverán a la “normalidad” de una forma tranquila y con mínimas consecuencias a nivel psicológico. En cambio, habrá niños a quienes por circunstancias personales, familiares o socioeconómicas, las secuelas de esta circunstancia excepcional les produzca respuestas más desadaptativas, y para quienes su vivencia del confinamiento les haya supuesto un alto nivel de estrés.

 

La mayoría de los niños volverán a la “normalidad” de una forma tranquila.

 

¿Qué podemos hacer si ya no quieren salir de casa por miedo a lo que hay fuera?

Pueden generarse miedos relacionados con la posibilidad de contagio, de enfermar ellos mismos o personas de su familia, ansiedad, que hoy por hoy les esté dificultando salir a la calle y que más a largo plazo les obstaculice el retomar su día a día (colegio, relaciones sociales, actividades extraescolares etc.). El papel de los tutores en este sentido es fundamental. Atender a las señales que manifiesten los niños/as, a sus conductas, a sus diálogos… y conversar con ellos sobre sus emociones, de cómo se sienten. Si por la edad del niño/a le resulta difícil expresarse, pueden ayudarle a ponerle nombre, a identificarlas, a localizarlas en una zona de su cuerpo, o a dibujarlas… Todo ello permite abrir un espacio de diálogo en la familia donde se acepta y valida la emoción, permitiendo su expresión, y compartiéndola entre todos. Es importante que si el niño/a siente miedo, no se le fuerce a salir, concederle el tiempo necesario para la asimilación de la nueva situación; una estrategia podría ser ir progresivamente realizando avances, empezando por distancias pequeñas desde su casa e ir poco a poco incrementándolas.

 

¿Cuáles podrían ser las secuelas psicológicas del confinamiento en los niños y cómo detectarlas?

Más allá de las diferencias en las circunstancias particulares, como cada niño/a ha vivido su confinamiento pueden existir efectos psicológicos comunes en los niños con dificultades en su respuesta adaptativa.

 

Podrían encontrarse síntomas de estrés derivados tanto de la propia situación de confinamiento y pandemia como de sus consecuencias (fallecimiento de familiares, dificultades económicas en la familia, conflictos, separación de alguno de sus padres…), que pueden manifestarse como regresiones a etapas del desarrollo ya superadas. Podrían también aparecer problemas de conducta, explosiones de ira, irritabilidad, miedos, preocupaciones, dificultades en el sueño, tristeza, somatizaciones.

 

Es importante observar a los niños/as, para así ser capaces de analizar la evolución de estos síntomas, que pueden ser episódicos y desaparezcer en un breve espacio de tiempo, o prolongados, afectando significativamente a su día a día en cuyo caso sería conveniente tratar.

Por Dra. Ana de Paz Menéndez
Psicología

La Sra. de Paz es licenciada en Psicología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y ha realizado numerosísimos cursos relacionados con su especialidad. 

Actualmente es Psicoterapeuta de adultos, adolescentes y familias en Psicopartner Centro de Psicología.

Con anterioridad ha sido formadora en institutos y colegios de la Comunidad de Madrid, docente de talleres de Inteligencia y gestión emocional, autoestima, habilidades sociales, asertividad.

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