15 consejos para superar la Navidad en familia

Escrito por: Patricia Maguet Levy
Publicado:
Editado por: Patricia Pujante Crespo

Se acerca la Navidad y hay muchas citas familiares que es difícil poder esquivar. Algunas personas hacen las maletas y desaparecen por unos días pero, si la previsión es quedarse, la Sra. Maguet, especialista en Psicología, ofrece algunos consejos para sobrevivir a las reuniones familiares.

 

¿Qué hacer antes de la celebración familiar?

Antes de cualquier comida navideña existen ciertas tácticas que podemos seguir, para ir prevenidos:

  • Preparar la estrategia. Seguro que antes de la comida o cena sabemos qué es lo que más nos va a molestar, así que es mejor que no nos pille desprevenidos. Preparar con la pareja o con algún familiar con quien tengamos más complicidad la cena podrá evitar que la cena sea una tortura.
  • Ríete antes. Es normal que en todas las reuniones familiares haya el típico chiste horrible del cuñado gracioso, algún comentario racista o fuera de tono de algún primo o prima, o que la suegra se meta con la comida preparada. Conociendo que esto va a pasar, ¿por qué agobiarnos? Hay que buscar la forma de que el mal trago de la reunión familiar se convierta en algo divertido. Un ejemplo es hacer una porra secreta con las predicciones de qué sucederá en la comida y ver quién acierta más.
  • Las reuniones familiares no son momento para venganzas. Saber qué ocurrirá no significa que debamos tener el hacha de guerra preparada para dejarla ir a media comida. Tenemos todo el año para solucionar problemas y rencillas familiares. No hay necesidad de aguarle la fiesta a toda la familia.
  • Recordar que estamos en la comida. Aunque se haya asistido por obligación hay que mirar con perspectiva. Seguro que descubriremos motivos de peso para no saltarnos la celebración: sea por no darle un disgusto a nuestra madre, porque nuestros hijos se lo pasan fenomenal jugando con sus primos, porque queramos que nuestra pareja pase la festividad con su familia… Teniendo presentes estas razones es posible que sea más fácil soportar la situación.
La Navidad es una época para estar en familia, superando las desavenencias - Top Doctors
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¿Qué hacer durante la comida familiar?

  • Aprender a disfrutar de celebración. Somos nosotros mismos quienes elegimos cómo vivir las cosas o qué sentido darles, así que, ¿elegimos disfrutar o sufrir? Las expectativas sobre la comida determinarán qué opción triunfa.
  • Sentarse al lado de los que más queremos. No hay que despistarse. Es importante elegir bien y rápido al lado de quién nos sentamos. Hay que huir de los niños que no paran quietos, de los primos ostentosos… y buscar la compañía de aquellos que nos hacen sentir mejor. Si nosotros no podemos decidir dónde sentarnos, está bien dar pistas a los anfitriones sobre las preferencias.
  • Cambiar el chip. Esperar a que los demás cambien es un callejón sin salida. Si realmente queremos mejorar la relación con nuestros parientes, quizás podemos plantearnos hacer algún pequeño cambio (prestar algo de atención a aquella tía tan pesada, hacer un detalle especial a aquella persona que nos disgusta…). Los pequeños cambios pueden ser poderosos y ayudar a disfrutar más de la celebración.
  • Firmar una tregua. Si somos incapaces de disfrutar es importante, al menos, hacer un paréntesis: olvidar por unas horas el pasado y minimizar los malos pensamientos. Hay que hacer un pacto con uno mismo: no pensar todo el rato que querríamos estar en otro lugar. Hay que pensar que alguien de la familia se estará alegrando de que estemos y está disfrutando de nuestra presencia.
  • Mostrar empatía (aunque a veces cueste). Según Rick Kirschner y Rick Brinkman, autores de Cómo tratar a los parientes, mostrar interés y preocupación por los demás crea armonía y afinidad, además de suavizar tensiones. ¿Qué hacer con ese hermano amargado que no deja de repetir cuánto odia la Navidad? Ante un familiar difícil lo mejor es utilizar la empatía. Si somos capaces de demostrarle que, aunque no compartimos sus sentimientos, los entendemos, seguro que la situación es mejor.
  • Los malos entendidos se aclaran. A veces percibimos ciertos comentarios desafortunados como algo que la otra persona ha hecho a propósito y con mala intención (y a las suegras suele tocarles la peor parte). Lo mejor es aclarar cualquier posible malentendido desde el principio, para que no se haga más grande. Hay que evitar las acusaciones e intentar mostrar cómo nos hemos sentido, siempre con voluntad de resolverlo.
  • Evitar temas que puedan crear conflicto. Al ser de la misma familia y conocernos de toda la vida seguro que sabemos cuáles son los temas que es mejor que no salgan a la luz, si no queremos que vuelen cuchillos. Hay que evitarlos y, si es preciso, pedírselo a aquél familiar que siempre mete la pata.
  • Al mal tiempo buena cara. Si tenemos la típica cuñada que no se calla las críticas o un tío aficionado a dar consejos “destructivos” lo mejor es afrontarlo deportivamente. Apreciar la crítica e incluso agradecerla es una buena técnica: “Gracias por la opinión. En este caso me gustaría equivocarme por mí mismo”. Teniendo la autoestima alta nos hará más fácil encajar las críticas. La autoestima es muy importante, y con el tiempo se irá trabajando. 

 

¿Qué evitar después de la comida?

  • No culpar al resto. No solo hay que sobrevivir a la reunión familiar. Si hemos mantenido el tipo durante toda la comida pero, al llegar a casa, lo cargamos todo sobre la pareja o la familia más cercana, no servirá de nada. Los seres humanos explotamos cuando el vaso de nuestra paciencia rebosa, por lo que es importante irlo vaciando antes de que llegue al límite.
  • Mejor hablarlo al día siguiente. Si estamos muy encendidos difícilmente podremos buscar soluciones útiles. Si nos vemos realmente incapaces de afrontar las diferencias con cierta calma quizás lo más sensato es aplazar la discusión para el día siguiente. Nuestra pareja o familia lo agradecerán y, nosotros, también.

Por Patricia Maguet Levy
Psicología

Patricia Maguet Levy es una especialista psicóloga de referencia en terapia de pareja en Barcelona, El Vendrell y online. Con más de 25 años de experiencia profesional, ha desarrollado una metodología propia, basada en resultados científicos, para el abordaje de las crisis y dificultades en la relación de pareja. Esta metodología está enfocada en la búsqueda de soluciones en el mínimo número de sesiones posible y cuenta con el apoyo de material de trabajo multimedia (vídeos, ejercicios, test, artículos...) que permiten que el tratamiento sea más exitoso.

Gracias a su exhaustiva formación y su excelente trayectoria profesional, actualmente es directora del Centro de Psicología La Familia. La Sra. Maguet Levy combina la práctica clínica con la docencia y formación, como profesora asociada de Técnicas de Negociación en la School of Management del Instituto Químico de Sarriá y formadora para organizaciones y empresas. Además, ha colaborado con los medios de comunicación de referencia a nivel nacional y es miembro de de las principales sociedades médicas de su especialidad, como la Sociedad Catalana de Terapia Familiar.

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