¿Puede que mi hijo no pise o no camine bien?

Written by: Alberto Martínez Oller
Published:
Edited by: Patricia Pujante Crespo

La mayoría de veces nos alarmamos en exceso ante la forma de caminar o de pisar de nuestros hijos. Hay que tener en cuenta que no son adultos en miniatura, sino que son personas que están en fase de crecimiento. Justo esa situación que, además, es cambiante, hace que observemos a veces gestos y posturas que nos preocupan por si persistirán de adultos.

 

La mayoría de las veces, su laxitud propia de la edad es la responsable de esas posiciones del pie que aparentan lo que no es, no son todo pies planos. Y ciertamente su tendencia será la de evolucionar favorablemente sin ningún tipo de tratamiento.

 

Pero como siempre hay límites, esa posición de pies y piernas puede superar lo fisiológico y necesitar de ayuda, por lo que debería valorarlo un profesional en Podología.

 

De todas maneras, si haces que tu pequeño se ponga de puntillas y ves que los talones, que cuando estaba de pie “se iban para adentro” (en valgo), no se colocan en una posición invertida o neutra al estar de puntillas, podría ser un indicativo de que sería preciso una ayuda para garantizar un crecimiento sin cargas desalineadas que puedan dificultarlo.

 

Si, al revisar su calzado, ves un desgaste de la suela asimétrico, o excesivo por uno de los laterales del tacón, o ves que, mirando el calzado de delante a atrás, su forma ha variado, también podría ser un indicativo de que hay que intentar ayudarlo.

 

¿Cuándo y por qué es importante acudir al especialista con nuestros hijos?

Ante determinadas circunstancias es importante llevar a nuestros hijos al podólogo:

  • Por supuesto, si aparece dolor, con la consiguiente limitación que producirá en su día a día.
  • Si su peso y, por tanto, la fuerza que soportará ese pie es excesiva, podría potenciar anomalías posturales que dificultarían su normal caminar.
  • Si se cae con frecuencia.
  • Si le falta agilidad que, a la vez, dificulta la integración con el grupo.
  • Si realiza deportes de impacto y con alta frecuencia.
  • Si junta mucho las rodillas o mete los pies para adentro.

 

Por otra parte, es importante destacar que la genética condiciona pero las fuerzas determinan. En este caso, la fuerza será la generada por el peso y la velocidad que, junto a una laxitud que desvíe los pies, podría alterar el crecimiento. Si a esto le sumamos que, hoy en día, la carga deportiva en niños no es pequeña, se da uno de los motivos frecuentes de consulta: lesiones y deformaciones que serían más propias de edades adultas.

 

No obstante, en función de la edad, los valores de normalidad en todas las posturas anteriormente mencionadas son cambiantes.

 

¿Pueden ser las anomalías en la forma de pisar y caminar de los niños algo transitorio?

Exacto. Como comentábamos anteriormente, en la mayoría de los casos que acuden a consulta, se trata de posturas fisiológicas, y el problema está en que las comparamos con las que tiene un adulto. Sin hacer nada complementario, salvo controles para confirmar que la evolución es positiva, es suficiente. Un primer estudio es vital siempre para poder tener una historia comparativa y ver de qué valores partimos.

 

¿Cómo corregir problemas como la pronación, la hiperpronación o la supinación?

Algunos movimientos como la supinación y la pronación son necesarios para que el pie del niño pueda desarrollar su función adaptativa con normalidad. No obstante, siempre dentro de unos límites.

 

Para poder dar más consistencia a las estructuras pasivas, como son las cápsulas articulares y los ligamentos, optamos por los soportes plantares, destinados a parecerse en lo posible, por su consistencia y elasticidad, a la que sería normal en un pie. Principalmente, los materiales que utilizamos para conseguirlo es la impresión 3D de polvo de poliamida.

 

Para las estructuras activas responsables de la estabilidad del pie, como son los músculos, ofrecemos ejercicios enmascarados en juegos para poder ser aceptados mejor por los niños.

 

 

¿Son corregibles otros problemas como inclinar las puntas de los pies hacia adentro al caminar, o, al contrario, hacia fuera?

Es un poco la situación que comentábamos antes, esos cambios de postura en la posición del pie no es exclusiva de este, las caderas crecen y se recolocan también estructuras, por lo que ciertamente unos influyen en los otros. Es decir, una cadera adelantada generará que las rodillas roten internamente y el pie se hunda, pero es que puede pasar al contrario, un pie poco funcional al hundirse provoca una cadena lesional ascendente.

 

Pero, salvo excepciones que necesitarán tratamientos más drásticos, la mayoría evolucionan favorablemente conforme nos acercamos a la fase de maduración ósea. De todas maneras, siempre podemos ayudarnos, no solo de plantillas para controlar esa aducción o abducción del pie, sino de todo un arsenal de ejercicios para controlar posibles déficits motores y compensarlos.

*Translated with Google translator. We apologize for any imperfection

By Alberto Martínez Oller
Chiropody

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