

La parálisis braquial obstétrica (PBO), también conocida como parálisis de Erb, consiste en la pérdida parcial o total del movimiento del miembro superior como consecuencia de una lesión por estiramiento del plexo braquial producida durante el parto.
El plexo braquial es un entramado de nervios situado a ambos lados del cuello, formado por cinco raíces nerviosas (C5, C6, C7, C8 y T1), responsables de la inervación de la extremidad superior.
Se trata de una lesión relacionada principalmente con partos vaginales complicados, especialmente cuando, tras la salida de la cabeza, los hombros del bebé quedan atrapados en el hueso pélvico materno. En estas situaciones, suelen ser necesarias maniobras obstétricas específicas para completar el parto, lo que puede provocar el estiramiento del plexo braquial.
La parálisis braquial obstétrica es la pérdida de movilidad o sensibilidad en el miembro superior.

El síntoma principal de la parálisis braquial obstétrica es la disminución o ausencia de movilidad del brazo afectado. Al tratarse de un traumatismo ocurrido durante el parto, puede asociarse a fractura obstétrica de clavícula o de húmero.
Según la extensión de la lesión nerviosa, se distinguen varios tipos:
El pronóstico es muy variable y depende tanto del grado de lesión como del número de nervios afectados del plexo braquial. Aproximadamente, el 20-30% de los casos requieren tratamiento quirúrgico.
En estos casos, una intervención quirúrgica bien indicada resulta eficaz y permite reducir las secuelas, como la pérdida de fuerza o movilidad.
Los exámenes complementarios son limitados en la parálisis braquial obstétrica, ya que las decisiones clínicas se basan fundamentalmente en la exploración física del bebé.
La electromiografía (EMG), tanto preoperatoria como intraoperatoria, no aporta información útil, aunque en ocasiones se solicita por demanda familiar.
La resonancia magnética puede ser útil en casos de PBO total cuando está indicada la cirugía, aunque no es obligatoria y requiere anestesia. La ecografía de tórax es útil si se sospecha una lesión del nervio frénico, que afecta al diafragma.
Las consultas de seguimiento se centran en monitorizar mensualmente la recuperación, especialmente:
Se trata de una causa mecánica, por el estiramiento del plexo braquial en partos vaginales mecánicamente complicados o al traccionar de la cabeza de bebé y alejarla del hombro.
Cuando el hombro queda atrapado en el hueso pélvico de la madre se denomina distocia de hombros o desproporción pélvico-fetal.
Algunos factores de riesgo son:
No es posible predecir que ocurra una parálisis braquial obstétrica, por lo que hay que tener en cuenta los factores de riesgo y si el riesgo es elevado, realizar una cesárea, que es un factor protector.
Dado que el antecedente de un hijo previo con PBO aumenta el riesgo de PBO, se debe valorar la cesárea ante una nueva gestación.
El médico encargado del tratamiento de la parálisis braquial obstétrica es el especialista en Traumatología infantil.

