Síntomas de TDAH: ¿Cuál es el más frecuente?

Escrito por: María Gallego Blanco
Publicado: | Actualizado: 03/07/2018
Editado por: Alicia Arévalo Bernal

El TDAH es lo que la mayor parte de nuestros lectores conocerán como “hiperactividad” o “déficit de atención”.

Para aquellas personas que no hayan oído hablar de él, es interesante que expliquemos que sus siglas se corresponden con el Trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Se trata de un problema neurobiológico (a día de hoy ampliamente conocido y estudiado) que se caracteriza por la aparición de alguno, o los tres síntomas típicos o nucleares, que lo conforman y que son:

  1. La hiperactividad, es decir, el excesivo movimiento.
  2. El déficit de atención. Básicamente, es un problema para atender cuando la tarea no resulta motivante.
  3. La impulsividad.

¿Esas manifestaciones de las que hablas realmente están presentes en casi todos los niños, al menos en los pequeños?

Efectivamente, aparecen en mayor o menor grado en todos los niños mientras son pequeños, en comparación con otros de más edad.

Lo normal, por ejemplo, es que un niño de tres o cuatro años no esté mucho tiempo sentado en una silla, que actúe de un modo digamos que “impulsivo”, y que le cueste mantener la atención cuando la tarea no le interesa.

Lo que ocurre es que normalmente, y a medida que van haciéndose mayores y con la ayuda de los adultos y de pautas educativas adecuadas, van adquiriendo progresivamente ese autocontrol.

Entonces, ¿con los hiperactivos no sucede lo mismo?

No, y ahí está una clave importante: Los métodos y normas que sirven para otros, no funcionan con ellos. Algo que suele inquietar a los padres y a los profesores, ya que son, probablemente, las personas con los que pasan más tiempo. Sabemos, por ejemplo, que castigar a quien le resulta imposible mantener la atención ante una tarea que no le motive no funciona, o no funciona a la larga.

Otro punto importante es que el TDAH no es fruto de la mala educación, ni se puede solucionar habitualmente sólo con pautas educativas.

 

Los síntomas de TDAH aparecen en mayor o menor grado en todos los niños mientras son pequeños.
 

 

¿Cuál es el origen de este trastorno?

El origen es neurobiológico, no tiene nada que ver con pautas educativas inadecuadas y, en este sentido, los padres pueden estar tranquilos porque no son ellos los responsables de que su hijo lo padezca. Se trata, ni más ni menos, que de un problema inherente al niño.

Los psicólogos que nos dedicamos trabajar con estos pacientes y sus familias solemos encontrarnos con padres que inicialmente se sienten muy perdidos ante una situación que vienen intentando solucionar hace tiempo y con ese sentimiento de culpabilidad que arrastran.

¿Existen subtipos de TDAH?

Existen diferentes tipos, por ejemplo: el niño con baja capacidad de concentración para tareas que no le interesen, desorganizado, con olvidos y despistes, etc puede tener un TDAH inatento.

Y el niño que se mueve demasiado, es impulsivo y que también tiene problemas atencionales, podría tener otra variante del TDAH.

Por lo tanto, serían dos manifestaciones del mismo problema, aunque no lo parezcan.

¿Cuáles son las repercusiones en el día a día de las manifestaciones clínicas del TDAH?

Una cosa que conviene aclarar es que, en la mayoría de las ocasiones, la persona afectada por el TDAH realmente sabe cómo hay que actuar, pero le resulta imposible hacerlo del modo correcto.

Hay que tener en cuenta que las manifestaciones de la impulsividad son distintas entre personas y van variando con la edad. Algunos ejemplos pueden ser:

  • Problemas para solucionar, o gestionar, conflictos con los compañeros cuando son pequeños.
  • Conductas de riesgo como cruzar sin mirar, o conducir sin casco …
  • Con frecuencia interrumpen conversaciones y se muestran impacientes.
  • Pueden tender a realizar trabajos muy deprisa descuidando la calidad de los mismos. (Esto suele ser evidente en trabajos escolares).
  • Pueden mostrar una muy baja tolerancia a la frustración (enfadándose excesivamente ante contrariedades) y les puede costar demorar gratificaciones (Ej. Ser incapaces de esperar para tomarse una bolsa de gusanitos).

Por otra parte, y en relación con esa impulsividad de la que hablamos, sabemos que los accidentes son mucho más frecuentes en personas con TDAH y que, en adultos, se relacionan con mayor tasa de accidentes de tráfico, por ejemplo.

El niño con TDAH, ¿es menos inteligente?

Definitivamente no. Un niño con TDAH que no esté tratado, por ejemplo, puede tener malos resultados escolares independientemente de que su inteligencia sea media, alta o baja.

El TDAH se trata y es el médico especialista quien debe recomendar a la familia cuál es el tratamiento más adecuado para su caso concreto.

Por otra parte, es importante que la persona reciba un buen diagnóstico, pues un niño que vaya mal en el colegio, o una persona que tenga problemas de atención o de conducta, pueden tener otros problemas que no sean TDAH, o problemas asociados al mismo.

¿Cómo evoluciona a lo largo de la vida? ¿A qué ámbitos de la vida puede afectar el TDAH?

Hasta los años 70 se consideró que sólo afectaba a los niños, pero por aquel entonces empezaron a publicarse estudios sobre este problema en adultos.

Hoy en día sabemos que en un porcentaje que podría rondar el 30 – 50 %, según algunos estudios, los síntomas persisten cuando son mayores.

  • Así, mientras las manifestaciones en niños y adolescentes suelen relacionarse con fracaso escolar, autoestima o problemas en las relaciones sociales.
  • Sabemos que en el adulto puede relacionarse con problemas laborales y familiares, dificultades en las relaciones sociales, baja autoestima y abuso de substancias tóxicas (drogas).

Por María Gallego Blanco
Psicología

María Gallego Blanco es Licenciada en Psicología, con amplia experiencia en edad pediátrica y adultos.

Durante sus años de formación y colaboración en el Departamento de Pediatría del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, su actividad en la Unidad de Paidopsiquiatría se desarrolló en el área de consulta hospitalización, elaboración de informes psicológicos jurídico–periciales y asesoramiento clínico y psicopedagógico a varias unidades y servicios del Departamento.

De este modo y, puesto que también trabaja con adultos al margen de la práctica psicoterapéutica en el área de pediatría, a lo largo de los últimos 15 años ha realizado la evaluación e intervención de casos que engloban los problemas y trastornos más frecuentes en psicoterapia: de ansiedad, depresivos, de personalidad, patología específica pediátrica, terapia de pareja, trastornos de alimentación, patología ligada a enfermedades crónicas (oncología, diabetes...).

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