Rinitis alérgica: qué es y cómo aliviarla

Escrito por: Dra. Inmaculada Herrera Mozo
Publicado:
Editado por: Cristina Mateo

La rinitis es un proceso inflamatorio de la pared interna o mucosa de la nariz y cuando es de origen alérgico se caracteriza porque los síntomas se desencadenan sólo tras la exposición al alérgeno al que el individuo esté sensibilizado, a diferencia de lo que ocurre con las rinitis de otros orígenes, como por ejemplo la rinitis de origen infeccioso.

 

La rinitis alérgica aparece cuando el motivo del proceso inflamatorio es resultado de una reacción de hipersensibilidad a un agente ambiental denominado alérgeno, como puede ser: pólenes, epitelios, ácaros, hongos, etc. La rinitis alérgica genera una molesta congestión y picazón en la nariz y entre sus causas más frecuentes se encuentran los alérgenos ambientales que pueden tomar distintas formas:

  • Pólenes
  • Ácaros del polvo
  • Hongos
  • Restos de la piel y el pelo de los animales
  • Alérgenos presentes en múltiples ámbitos laborales

 

En este último caso, cuando la rinitis alérgica está provocada por alérgenos presentes en el ámbito laboral se le conoce como rinitis ocupacional o laboral y se pueden producir en múltiples ámbitos laborales por exposición a sustancias orgánicas (como las harinas, las plantas, los animales), así como por la exposición a agentes químicos (productos limpieza, componentes de tintes capilares, resinas usadas en uñas artificiales, pinturas, humos de soldadura, metales, fibra de vidrio, etc.).

 

Síntomas y diagnóstico

 

La Dra. Inmaculada Herrera Mozo, especialista en Alergología del adulto y Alergias relacionadas con el trabajo, destaca que los síntomas característicos de una rinitis alérgica son el picor de nariz, la mucosidad muy líquida denominada mucosidad acuosa o hidrorrea, los estornudos habitualmente en salvas, y con frecuencia también aparece congestión nasal que puede causar sensación de disnea (de ahogo), acompañada de una cierta insuficiencia respiratoria.

 

Respecto al diagnóstico, la doctora explica que debe realizarse una exploración de la mucosa nasal, una revisión exhaustiva de la historia clínica y un estudio inmunológico que establezca los alérgenos a los que el paciente está sensibilizado.

 

El estudio inmunológico consiste en la realización de pruebas cutáneas epidérmicas denominadas Prick tests y en el estudio de anticuerpos específicos en sangre frente a los alérgenos sospechosos. Los alérgenos que se analizan en el estudio inmunológico se deben determinar de forma individualizada para cada paciente en base a los datos que se obtengan en la historia clínica y es importante “adaptar” el estudio a cada caso concreto para obtener un diagnóstico lo más exacto posible.

 

En ocasiones, para un correcto diagnóstico de la rinitis también hacen falta pruebas funcionales que incluyan estudio de permeabilidad nasal (rinomanometría, rinometría acústica, pico de flujo inspiratorio nasal), y de inflamación nasal (estudio de las secreciones nasales), las cuales se realizarán en colaboración con Unidades de Otorrinolaringología.

 

¿Rinitis o catarro?

 

Tanto en las rinitis alérgicas como en las rinitis por un catarro o resfriado (origen infeccioso vírico) aparecerán síntomas nasales en forma de mucosidad, congestión y estornudos. Las diferencias principales están en las características de la mucosidad, que será siempre muy líquida en la rinitis alérgica (acuosa), mientras que en la rinitis por un catarro será más espesa y a veces de color amarillento o verdoso, también la presencia de picor nasal que será muy intenso en la rinitis alérgica y leve o ausente en la rinitis infecciosa, y en la duración de los síntomas, que en el caso de las rinitis alérgicas se prolongarán durante todo el período de presencia ambiental del alérgeno (por ejemplo, el período de primavera), mientras que en las rinitis infecciosas los síntomas suelen remitir en unos 10 días.

 

La mayor prevalencia de asma tiene lugar en pacientes con rinitis alérgica.

 

De forma añadida, en una rinitis alérgica pueden aparecer síntomas oculares (picor y lagrimeo) que no aparecerán en una rinitis por catarro, y en un proceso catarral aparecerán síntomas generales (malestar, febrícula, cansancio, dolores musculares o articulares), que no aparecerán en un proceso alérgico.

 

¿Qué opciones de tratamiento existen?

 

Los tratamientos de la rinitis alérgica se dividen en dos grupos:

  • Tratamientos sintomáticos: dirigidos al control de los síntomas. Se basan en medicamentos antihistamínicos y corticoides tanto para administración tópica nasal (Sprays) como para administración oral (comprimidos).
  • Tratamientos etiológicos (tratamiento de la causa de los síntomas): dirigidos al control de la hipersensibilidad a los alérgenos causales de la rinitis.

 

Disponemos de inmunoterapia específica tanto para administración oral como subcutánea, y de tratamientos biológicos para casos concretos de rinitis severa.

 

Tal y como recuerda la especialista, es importante un diagnóstico precoz para un inicio también precoz del tratamiento más indicado en cada caso, ya que las rinitis alérgicas que no se diagnostican y tratan correctamente pueden derivar con el tiempo en patología bronquial en forma de asma. Además, múltiples estudios epidemiológicos, fisiopatológicos y terapéuticos, establecen la mayor prevalencia de asma en pacientes con rinitis alérgica respecto a la población general, con una relación temporal en la que la rinitis habitualmente precede al desarrollo de Asma.

 

La evolución de rinitis a asma es frecuente cuando la enfermedad está causada por agentes del ámbito laboral. Diversos estudios establecen que los síntomas de rinitis ocupacional preceden a los del asma ocupacional entre el 20% y el 78% de los pacientes, en base a lo cual cobra una gran importancia la identificación precisa y temprana de la rinitis ocupacional. Un ejemplo típico de enfermedad profesional en la que la rinitis es la “antesala” del asma tiene lugar en los trabajadores del ámbito de la panadería que desarrollan alergia a las harinas.

Por Dra. Inmaculada Herrera Mozo
Alergología

La Dra. Inmaculada Herrera es una reputada especialista en Alergología con casi 20 años de experiencia en la profesión, y una extensa formación en distintos campos de la especialidad. En la actualidad, ejerce como alergóloga especialista en enfermedades laborales y como perito a nivel nacional

Paralelamente a su labor asistencial la Dra Herrera destaca también por su actividad en el ámbito del Peritaje Médico Especializado a nivel nacional, por su actividad docente en colaboración con el Departamento de Medicina Legal de la Universidad de Barcelona, y por una actividad divulgativa importante, siendo autora y co-autora de numerosos artículos científicos de la especialidad.

La Dra Herrera ha sido directora del Servicio de Alergología de la Clínica Creu Blanca en Barcelona durante 15 años, y actualmente es responsable de la Unidad de Alergología Clione en Granada. La Dra. Herrra Mozo es experta en alergias e intolerancias alimentarias, asma, dermatitis alérgica, rinitis alérgica, pruebas de alergica, prick test, pruebas cutáneas y peritaje médico

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