Radiofrecuencia, una técnica analgésica en el tratamiento de la patología de espalda

Escrito por: Dr. Fernando Torre Mollinedo
Publicado: | Actualizado: 25/04/2018
Editado por: Roser Bernés Ubasos

La patología de la columna ha aumentado su incidencia en la sociedad moderna actual: el dolor lumbar y cervical es una patología que afecta al 60% de la población, que en algún momento de la vida padecerá una lumbalgia.

El tratamiento consiste en cambiar los hábitos de vida, evitar el sedentarismo, hacer ejercicio regularmente dentro de las posibilidades de cada persona y mantener una dieta saludable. Pero en una parte de las personas afectadas el dolor se cronifica y no se puede controlar con hábitos saludables, fármacos o rehabilitación. Es en estos casos cuando están indicadas técnicas más específicas como la radiofrecuencia, en manos de un experto en Unidad del Dolor y como paso previo a técnicas más agresivas como la cirugía.

La técnica de Radiofrecuencia (RF) para el tratamiento del dolor, implica el paso de una corriente de alta frecuencia (500.000 Hz) a través de una cánula, que es una aguja que está totalmente aislada excepto en la punta de 2 a 15 mm, la parte activa que ejercerá la acción terapéutica.

dolor de espalda

Tipos de radiofrecuencia para el dolor de espalda

Existen dos modos de RF claramente definidos: RF Continua y RF Pulsada.

•    En la Radiofrecuencia Continua, al pasar la corriente por la cánula, la temperatura de la misma aumenta sólo en la punta activa. El grado de temperatura alcanzada se controla voluntariamente (se usan temperaturas entre 60-90ºC), es por tanto una técnica neuroablativa en que se produce termocoagulación, es decir, que por acción del calor se destruye el tejido tratado.

•    En la RF Pulsada la corriente eléctrica se da a pulsos, de modo que no se calienta la cánula ni el tejido. La RFP interrumpe la corriente periódicamente mediante los pulsos para controlar la temperatura y eliminar el calor en el tejido (la temperatura máxima alcanzada es de 40-42 º C en un tiempo de 120 segundos). La ventaja de la radiofrecuencia pulsada es que no es destructiva por lo que puede estar indicada sobre estructuras donde la radiofrecuencia convencional no puede usarse, como por ejemplo en raíces nerviosas.

 

Cuándo es necesario el tratamiento de radiofrecuencia

Se recomienda en pacientes con dolor a nivel del raquis, y prácticamente se puede utilizar a todos los niveles de la columna: tanto cervical y dorsal como lumbar. Es muy efectiva en casos de dolor procedente de afectación de raíces nerviosas o radiculopatías, dolor en las articulaciones facetarias (que son las articulaciones en la columna que unen una vértebra con otra), dolor procedente del disco por degeneración del mismo, o en la articulación sacroilíaca.

También se puede utilizar radiofrecuencia sobre nervios periféricos como el nervio supraescapular en pacientes con dolor o dificultad a la movilización del hombro. Así como en los síndromes de dolor regional complejo con dolor mantenido por el sistema nervioso o en el ganglio esfenopalatino para ciertos casos de migraña entre muchos otros usos de este tratamiento para el dolor.

 

Resultados de la radiofrecuencia

Antes de realizar el tratamiento de radiofrecuencia el especialista en Unidad del Dolor hace un bloqueo en la zona a tratar con anestésico local y en algunas ocasiones corticoide. El bloqueo es diagnóstico, porque si desaparece el dolor significa que es una zona generadora de dolor y es también terapéutico porque alivia y quita el dolor durante un tiempo. La radiofrecuencia es superior al bloqueo porque su duración es mucho mayor, de 3 a 6 meses o incluso un año. Se considera un éxito si disminuye el dolor del paciente al menos en un 50%, y ésta se puede repetir al cabo de 6 meses o un año sin consecuencias para el paciente.

 

Riesgos de la radiofrecuencia

La técnica en manos de un experto en Unidad del Dolor y siguiendo las pautas de seguridad presenta pocos efectos secundarios. Es fundamental que el procedimiento se practique en un quirófano para mantener la asepsia, y una visión exacta bajo control radiológico de la zona que se introduce la cánula.

Otras medidas de seguridad serían la comprobación de la estimulación sensitiva y motora una la cánula está colocada y controlada radiológicamente. Antes de proceder a la radiofrecuencia se debe practicar una estimulación con parámetros en los que el paciente percibe un hormigueo en la zona que habitualmente presenta el dolor. Ello asegura que la cánula está en la posición adecuada. Para corroborar que no se trata de un nervio motor, se comprueba al dar una estimulación más potente que ninguna estructura como brazos o piernas se muevan. Si por el contrario se mueve, es señal de que debe reposicionarse la cánula.

Al ser una técnica física, existen los efectos derivados de las molestias de la infiltración, que son mínimas gracias a la anestesia local y la sedación. En caso de no controlar la inserción de la cánula, podría desembocar a una punción no deseada en otra estructura o un vaso y provocar un hematoma.

 

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Por Dr. Fernando Torre Mollinedo
Unidad del Dolor

El doctor Torre es experto en el tratamiento del dolor. Especialista en Anestesiología y Reanimación 1994. en la actualidad es el Jefe de la Unidad del Dolor en Quirón Bizkaia. Su gran especialidad es la Fibromialgia, un trastorno de cuyo tratamiento ha realizado varios estudios e investigaciones. Su prestigio no solo es nacional, puesto que ha participado en numerosos congresos en el extranjero.

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