Pero, ¿qué es un patólogo?

Escrito por: Dr. Agustín Acevedo Barberá
Publicado: | Actualizado: 26/04/2018
Editado por: Anna Raventós Rodríguez

¿Alguna vez se ha realizado una citología o le han tomado una biopsia? Si es así seguramente esto le ha producido una cierta inquietud hasta que su médico la ha dicho: "No se preocupe, es benigno y tiene tratamiento", o bien "No hay problema señora, su citología es benigna y su problema es inflamatorio, le pondré un tratamiento y se recuperará pronto". Y usted, ¿nunca se ha preguntado cómo llega a saberlo su médico con tanta seguridad?

 

Probablemente piense que, en estos tiempos de medicina tan prodigiosa, es una máquina altamente sofisticada la que analiza su muestra, su citología o su trocito de piel por ejemplo, y emite un resultado en un papel de manera similar a su análisis de sangre. Pues nada más lejos de la realidad, su "resultado", que debemos llamar mejor "diagnóstico", lo hace un médico especialista al que usted seguramente nunca conocerá (él en cambio estaría encantado de saludarle) pero que, sin embargo, puede que juegue un papel esencial en su vida ya que será el responsable de su diagnóstico. Ese médico es el Patólogo o, si lo prefiere en la terminología oficial, el especialista en Anatomía Patológica (también llamado “antomopatólogo”).

 

A lo mejor se pregunta: “...Y ¿quién es este señor?, ¿qué hace?, ¿dónde se esconde?” El Patólogo es el médico responsable de algo tan serio como dictaminar cuál es su enfermedad, si es benigna o maligna, si el tratamiento aplicado por el cirujano es el adecuado o no, si los márgenes de resección de un tumor son seguros o no lo son y de orientar el tratamiento en muchos casos o de saber cómo ha respondido al mismo. Para ello el Patólogo en su despacho examina sus células y tejidos al microscopio para averiguar qué les ocurre, qué lesiones presentan para así, poco a poco, llegar a dictaminar cuál es su enfermedad, cuál es su diagnóstico. Como ve, no puede ser más lejano a una máquina, es todo lo contrario. El Patólogo, personalmente y caso a caso, aplica su conocimiento y experiencia para examinar sus tejidos y buscar sus alteraciones, que son las responsables de su enfermedad y elabora su diagnóstico sin más ayuda que su propio saber médico y su habilidad y experiencia a la hora de ver al microscopio las células y tejidos enfermos. Esta especialidad lleva en el mundo muchas décadas, en España desde mediados de los 60 del pasado siglo, pero en otros países es ya centenaria. En este siglo, de avances médicos espectaculares, este trabajo puede parecer anacrónico, incluso arriesgado sin la ayuda técnica de sofisticados ordenadores, sistemas de imagen o de internet, pero es así, y desde el primer momento el conocimiento ha sido y es la base del trabajo del patólogo. De hecho esta es una especialidad difícil de aprender y de practicar pero no se preocupe, los patólogos actuamos con un estrecho margen de confianza, o lo que es lo mismo, con una gran fiabilidad.

 

El Patólogo es el médico responsable de algo tan serio como dictaminar cuál es su enfermedad

 

Quizá se esté preguntando: ¿cómo lo hace?, ¿qué es lo que mira al microscopio? Pues en principio la respuesta no es muy complicada. Para poder examinar las células al microscopio, en el caso de las citologías, el examen es directo ya que las células están en la extensión que prepara su médico o ésta se prepara en el laboratorio por sencillas técnicas, por ejemplo es el caso de los líquidos corporales. En el caso de las biopsias es algo más complicado ya que deben conseguirse secciones muy delgadas que permitan el paso de la luz a través del tejido ya los tejidos son opacos y si no se obtiene secciones delgadas (4 a 5 milésimas de milímetro) no se pueden examinar a través de un microscopio. En ambos casos células y tejidos deben colorearse con productos colorantes ya que carecen de color propio, son transparentes. Todos estos procesos se llevan a cabo en un laboratorio especial, muy diferente al clásico laboratorio de análisis clínicos que usted seguramente conozca, pero esta parte del trabajo no lo hace el patólogo sino los Técnicos de Anatomía Patológica que, con su inestimable labor, que requiere formación, experiencia y responsabilidad, son los que realizan los preparados que el Patólogo examina. Cuando el laboratorio ha finalizado de preparar las muestras se las pasa al patólogo para que las examine y aquí empieza su trabajo, comienza el proceso de diagnóstico. El patólogo somete los preparados del laboratorio a una observación sistemática, paciente y rigurosa de todos y cada uno de los preparados que le han entregado los técnicos, mira una a una las laminillas, apunta lo que ve, solicita más técnicas si lo considera necesario (de eso se habla en el siguiente párrafo) y elabora su conclusión diagnóstica, es decir, responde a su pregunta ¿qué enfermedad tengo Doctor? En muchas ocasiones consulta bibliografía para documentar sus hallazgos y no pocas veces consulta el caso con algún colega experto en su patología si tiene la más mínima duda. En cierta manera se adelanta a su solicitud de una segunda opinión diagnóstica y, de hecho, en algunos países, no todavía en el nuestro, algunos diagnósticos de tumores, como es el caso de los melanomas, deben llevar la firma de más de un patólogo.

 

A lo largo de décadas en el campo de la biología han ido apareciendo técnicas que han mejorado el estudio de las células y tejidos hasta el extremo de que, hoy en día, es posible obtener información de las propiedades bioquímicas y moleculares de los tejidos, de sus genes y cromosomas e, incluso, de la existencia o no de alteraciones genéticas que pueden estar presentes en algunas enfermedades. La aplicación de todas estas técnicas es de gran ayuda para el Patólogo, y por tanto para el paciente. ¿Cómo puede el Patólogo aprovechar todos estos avances? La respuesta es que de muy distintas maneras pero siempre el patólogo termina observando los hallazgos de todas estas técnicas al microscopio. Por ejemplo los patólogos pueden hacer visibles las hormonas que fabrica un determinado tumor o también pueden hacer visibles al microscopio algunas alteraciones cromosómicas importantes para establecer el diagnóstico o planificar el tratamiento en algunos tumores, como por ejemplo, en el cáncer de mama.

 

De esta manera el Patólogo se ha convertido en uno de los pilares de la medicina moderna, es el responsable de muchos de los diagnósticos realizados en un hospital y desde luego de todos los que revisten importancia, como el cáncer. Toda muestra extirpada a un paciente es enviada al patólogo para que dictamine su naturaleza. A pesar de ello la inmensa mayoría de los pacientes no saben de su existencia y menos aún de su trabajo pero qué le vamos a hacer, en estos tiempos el conocimiento, la base de nuestra especialidad, no siempre encuentra la recompensa merecida. Pero ustedes no se preocupen, nunca olviden que detrás del diagnóstico de su biopsia, su citología o de la pieza de su operación está un profesional capacitado y responsable, un Patólogo, cuyo lema siempre será “Trabajando por la seguridad de los pacientes”.

Por Dr. Agustín Acevedo Barberá
Anatomía Patológica

El Dr. Acevedo Barberá es un reputado especialista en Anatomía Patológica, experto en Hematología, Neuropatología, cabeza y cuello, y mama. Es Jefe del servicio de esta especialidad en el Hospital Quirónsalud de la capital, y es miembro de diferentes sociedades y asociaciones. Durante muchos años, ha compaginado su labor profesional con la docencia. Además, es autor de numerosas publicaciones, libros y ha participado en diferentes congresos, conferencias y cursos.

Ver perfil

Valoración general de sus pacientes


TOPDOCTORS utiliza cookies propias y de terceros para facilitar su experiencia como usuario de nuestra web y captar datos estadísticos mediante el análisis de sus datos de navegación. Si usted continúa con la navegación, entendemos que nos ofrece su consentimiento para el uso de cookies. Puede cambiar la configuración de cookies u obtener más información aquí.