Cómo se origina una Arritmia

Escrito por: Dr. Francisco Picó Aracil
Publicado: | Actualizado: 15/07/2018
Editado por: Top Doctors®

El corazón debe latir entre 50 y 100 veces por minuto. A veces se acelera y sube a más de 100p/min, en situaciones de estrés o al hacer deporte. Sin embargo, si existen mareos, inseguridad o pérdida de conciencia hay que acudir a un especialista, ya que puede ser una arritmia. 

La actividad del corazón es algo que debe pasar inadvertido para nosotros, de igual forma que no notamos trabajar los riñones y lo hacen de forma continuada, día y noche.

 

Funcionamiento del corazón

El corazón late continuamente, entre 50 y 100 veces por minuto (en reposo, durante el sueño, puede bajar hasta 40 p/min y, con el ejercicio, subir hasta casi 200 p/min), sin que necesariamente lo notemos: al esfuerzo, tras una carrera, podemos notar las palpitaciones rápidas, que irán bajando poco a poco.

Sin embargo, según afirman los expertos en Cardiología, hay ocasiones en que, bien porque las pulsaciones pierden sus características de ritmicidad, bien porque su cuantía y/o cualidad cambia, podemos notar sensaciones a veces difíciles de expresar.

 

Síntomas y manifestación de taquicardia y arritmia

Lo más frecuente, posiblemente, es la percepción de “vuelcos” en el pecho, que pueden acompañarse de fallos transitorios en la onda del pulso (palpándolo en la radial o en la carótida). Generalmente, son provocados por “extrasístoles”, latidos prematuros (auriculares, de la unión o ventriculares) que originan una contracción precoz e ineficaz, y, tras una pausa de algo más de un segundo, se siguen de un latido que bombea el doble de lo habitual y nos “sacude” por su ímpetu. Los registros de Electrocardiograma (ECG) basales y de 24 horas (Holter) ayudan a documentar estos fenómenos, generalmente benignos en ausencia de cardiopatía estructural.

Otras veces podemos notar que, en reposo, el corazón se dispara y alcanza frecuencias no adecuadas a la actividad del momento: muchas veces Estas taquicardias (latidos por encima de 100 p/min) empiezan y terminan de forma brusca, a veces acompañadas de sensación de latido intenso en el cuello y con necesidad de orinar al finalizar el episodio: suelen ser taquicardias supraventriculares, muchas veces por “re-entrada” (existencia de redes eléctricas en el corazón que permiten la aparición de cortocircuitos), algunas de ellas fácilmente identificables en el ECG (síndromes de pre-excitación, tipo WPW, Wolf-Parkinson-White).

 

Frecuencia e identificación de una arritmia

Con los años, a partir de los 60, cada vez es más frecuente la aparición de latidos cardíacos rápidos e irregulares, como si el corazón se volviera loco, por culpa de la "fibrilación auricular” y, muchas veces, con aparición esporádica y vuelta a la normalidad a los pocos segundos o minutos.

Es importante en todos estos cuadros tratar de cuantificar cuántas pulsaciones por minuto existen, y si son o no rítmicas. Los equipos de medida de la Presión Arterial muchas veces pueden ayudar, pues indican las pulsaciones y pueden señalar la existencia de arritmia. Cuando se acompaña de mareo, inseguridad, sensación de pérdida de conciencia posible o efectiva (síncope), son más alarmantes.

Finalmente, las menos frecuentes (pero más peligrosas) son las asociadas a cardiopatía estructural, infarto de miocardio agudo o crónico: ante pulsaciones por encima de 100 p/min en reposo, siempre que sea posible, es conveniente acudir a un Centro Hospitalario donde se realice un ECG sin demora.

 

Causas y tratamiento de una arritmia

Aunque los “vuelcos” por extrasistolia están muy asociados a situaciones de estrés, tan frecuentes hoy en día, es conveniente siempre consultar y realizar un ECG y una exploración que descarte patología cardíaca. 

Afortunadamente todas las situaciones descritas se pueden  tratar y corregir, bien mediante fármacos, bien por medio de estudios electrofisiológicos y aplicación de radiofrecuencia (ablación). En otros casos pueden justificar el inicio de un tratamiento preventivo para evitar embolias con anticoagulantes. 
 

Por Dr. Francisco Picó Aracil
Cardiología adultos

El Dr. Picó Aracil es un célebre cardiólogo de la ciduad de Murcia con gran experiencia en el campo de cardiología y coronariografía. Ha sido Jefe de la sección de hemodinámica en el Hospital Universitario Vírgen del Arrixaca durante más de 19 años, además de Jefe del servicio de cardiología del Hospital Santa María del Rosell. Es especialista en cardiología, fisiopatología, angioplastias, síncope, cardiopatías congénitas​, coronariografía y problemas cardiovasculares. Ha realizado la publicación de un libro, así como de diferentes capítulos y artículos en publicaciones tanto de ámbito nacional como internacional.

 

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