

A día de hoy, la infertilidad tiene dos causas fundamentales:
La infertilidad es una enfermedad muy invisible. Andando por la calle o incluso en un hospital podemos ver todo tipo de personas… pero nunca vemos “infértiles”. La disfunción reproductiva solo se demuestra si no se ha logrado un embarazo espontáneo tras mantener relaciones sexuales sin protección anticonceptiva durante 6 meses (en las mujeres mayores de 35 años) o un año (en las de menos de 35 años). Si se dan estas circunstancias, acudir a un centro de reproducción para hacer un estudio de la pareja siempre será muy beneficioso.
El diagnóstico de la disfunción reproductiva es la esencia de cualquier tratamiento que vayamos a plantear. No se puede tratar bien aquello que no se ha diagnosticado bien. Si para que haya un embarazo espontáneo es necesario que se encuentren el gameto masculino y el femenino en el tercio externo de las trompas de Falopio, la medicina basada en evidencia señala que las pruebas diagnósticas deben analizar lo que ocurre de forma fisiológica:
Prácticamente sí. Las causas de infertilidad son en un 35% eminentemente femeninas, en otro 35% eminentemente masculinas y, finalmente, existe un 30% que son mixtas (los dos miembros de la pareja presentan problemas de subfertilidad). De ello se deriva que no existe un tratamiento estándar; en función de la causa o causas que concurran en la infertilidad, de la edad de la mujer y del tiempo transcurrido buscando un embarazo, se indicará el tratamiento más apropiado. Éste puede ir desde la simple estimulación de ovulación con relaciones sexuales programadas en las parejas más jóvenes, pasando por ciclos de inseminación artificial, hasta llegar, si se hace necesario, a la fecundación “in vitro” o FIV, con sus múltiples variantes (Microinyección espermática o ICSI, Diagnóstico Genético preimplantatorio o DGP, etc…).
La mejor manera de evitar la disfunción reproductiva sería intentar buscar el embarazo antes de los 31 años, que es cuando la fertilidad de la mujer es óptima. Pero ni la administración ni muchas empresas lo facilitan.
La fertilidad natural está inherentemente asociada a la edad de la mujer. A los 35 años el potencial fértil de una mujer se reduce a la mitad del que tenía a los 20 años, y a partir de los 40 años la posibilidad de embarazo espontáneo es inferior al 6%. Si una mujer cree que no va a poder buscar un embarazo, mi consejo es que congele sus óvulos, idealmente antes de los 35 años. La vitrificación de ovocitos tiene como ventaja añadida la de reducir el riesgo de cromosomopatías en la descendencia, ya que si es necesario utilizarlos con posterioridad, los óvulos siempre tendrán la edad que tenía la mujer cuando los congeló. La vitrificación de ovocitos es la acción de medicina preventiva más eficaz frente a la infertilidad femenina asociada a la edad. Como tantas veces recuerdo en consulta, hoy en día pocas mujeres se realizan una pregunta tan sencilla como “¿qué edad tenía mi madre cuando yo nací…?”.
Reproducción Asistida en Boadilla del Monte