

Los tumores torácicos incluyen una amplia gama de lesiones malignas. Los tumores torácicos pueden subdividirse según su localización en:
Los síntomas de los tumores torácicos pueden variar dependiendo del tipo de lesión. En el caso del mesotelioma pleural, por ejemplo, los síntomas no son muy específicos y pueden interpretarse como signos de otras enfermedades más comunes. El paciente puede experimentar dolor en un lado del pecho o en la parte baja de la espalda, dificultad para respirar, tos y problemas para tragar, fiebre, pérdida de peso, fatiga y debilidad muscular.
El diagnóstico de los tumores torácicos varía según el tipo de tumor. Las pruebas que generalmente se realizan para el mesotelioma pleural son un TAC con medio de contraste, PET y biopsia, mientras que para el timoma son TAC del tórax y biopsia quirúrgica. En el cáncer de pulmón localmente avanzado y metastásico es importante realizar RM cerebral en el diagnóstico.
Por último, para los cánceres de esófago, las pruebas diagnósticas realizadas son la esofagogastroscopia, la radiografía con medio de contraste, la ecoendoscopia, el TAC de tórax-abdomen con medio de contraste y la PET.
Al igual que con los síntomas, las causas del cáncer de pecho varían en función de la neoplasia, por ejemplo, la aparición del mesotelioma pleural se ve favorecido por la exposición al amianto, mientras que para el timoma todavía no se conocen los factores de riesgo. El radón es otra de las causas de la aparición del cáncer de pulmón.
Los tumores del esófago, en cambio, pueden aparecer por causas genéticas (presencia de tilosis palmar y plantar, papilomatosis del esófago, etc.), inflamatorias (esófago de Barrett) o relacionadas con el estilo de vida (tabaco y alcohol) y la dieta (alimentación pobre en fruta y en algunos metales como el zinc y rica en grasas).
La prevención también varía en función del tumor. En general, se recomienda un estilo de vida saludable, evitar el consumo de alcohol y tabaco, limitar la exposición al amianto y reducir el riesgo de reflujo gastroesofágico.
El tratamiento de los tumores pleurales, en particular del mesotelioma, varía según el estadio de la enfermedad: desde la cirugía (pleurectomía con descamación o pleuroneumonectomía extrapleural), pasando por la quimioterapia de inducción antes de la cirugía (para pacientes inoperables), hasta la radioterapia postoperatoria.
El tratamiento de elección para los tumores mediastínicos y esofágicos es la intervención quirúrgica (no está indicado para linfomas o tumores con metástasis que requieran quimioterapia y radioterapia). En el cáncer de esófago localmente avanzado es importante la radioquimioterapia preoperatoria.
En el cáncer de pulmón, las principales armas terapéuticas son la cirugía, la radioterapia y los tratamientos sistémicos (quimioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas, etc.) que se combinan de diferente forma en función del estadio de la enfermedad.
El especialista a quien acudir en caso de cáncer de tórax es un experto en Oncología Médica, Oncología Radioterápica o Cirugía torácica.