

La glomerulonefritis es una patología que daña a las minúsculas unidades renales que se ocupan del proceso de filtrado, llamados glomérulos. Las personas que la sufren ven alterado el funcionamiento correcto de los riñones y sus glomérulos se irritan e hinchan (inflamación).
Si la glomerulonefritis se da de forma repentina, es aguda y cuando se desenvuelve durante varios años, es crónica.
Existen diversos síntomas que pueden dar cuenta de la existencia de glomerulonefritis:
A menudo se desconoce la causa exacta de la glomerulonefritis. Aun así, en muchos de los casos es debido a una alteración en el sistema inmunitario. La mayoría de las veces consiste en una enfermedad autoinmune, donde el cuerpo fabrica anticuerpos contra algún elemento del tejido renal, dañando sus propios riñones, lo cual causa alteraciones inflamatorias.
En el caso de la manifestación aguda de la enfermedad, se puede detectar mediante pruebas de rutina, como:
Esta enfermedad se puede detectar de forma precoz y, por consiguiente, tratarse más fácilmente.
A grandes rasgos, también se pueden evitar las enfermedades renales con una óptima hidratación de los riñones y las vías urinarias, por ejemplo tomando suficientes líquidos y evitando el consumo de tabaco.
Un filtrado deficiente en el funcionamiento renal puede tener consecuencias y complicaciones importantes en el organismo, como la mala regulación de los nutrientes, la acumulación de toxinas en el sistema circulatorio y la pérdida de glóbulos rojos y de proteínas en la sangre.
Las complicaciones más frecuentes de esta enfermedad son:
El tratamiento puede variar según el tipo de glomerulonefritis que se padezca. Por suerte, muchas veces la patología mejora por sí sola y, en caso contrario, los médicos pueden hacer diversas cosas para que remita.
Glomerulonefritis aguda:
Glomerulonefritis crónica:
Los especialistas en Nefrología son los encargados del diagnóstico y tratamiento de la glomerulonefritis.

