¿Qué implica que te detecten fibrilación auricular?
La fibrilación auricular es la arritmia sostenida más frecuente en el ser humano y puede tener implicaciones importantes tanto en la calidad de vida como en el número de años vividos.
¿Por qué es cada vez más frecuente la fibrilación auricular?
Aunque puede darse a cualquier edad, su aparición es más probable en personas de edad avanzada y con patologías previas, especialmente cardiopatías. Esto explica que la aparición de fibrilación auricular sea cada vez más frecuente, ya que está aumentando la esperanza de vida en general y la supervivencia de pacientes con cardiopatía.
Además, en los últimos años se ha extendido el uso de aplicaciones y dispositivos como los relojes inteligentes (“smartwatch”) que son capaces de detectar arritmias en pacientes.
¿Qué puede implicar la fibrilación auricular?
Esta arritmia puede cursar desapercibida en algunos pacientes, pero en la mayoría puede causar un amplio abanico de síntomas que van desde palpitaciones a sensación de ahogo, dolor torácico, pérdida de conciencia, etc.
Pero sus implicaciones van mucho más allá de esos síntomas, ya que la fibrilación auricular puede asociarse a un aumento de la mortalidad de 1.5-3.5 veces, embolia (la fibrilación auricular es la causante del 20-30% de los ictus isquémicos), insuficiencia cardiaca, demencia, depresión y empeora la calidad de vida en más del 60% de los pacientes que la padecen.
¿Por qué necesitan los pacientes con fibrilación auricular un especialista en arritmias?
Aunque la fibrilación auricular es una arritmia que se da tan frecuentemente y que los cardiólogos saben manejar en general, las implicaciones pronósticas y terapéuticas que puede tener en cada paciente particular son tan variables que su correcto manejo puede representar un auténtico desafío. Por ello, es recomendable que estos pacientes sean valorados por un especialista en arritmias.
El arritmólogo planteará las mejores opciones de tratamiento en cada paciente concreto, que pueden ir desde el simple tratamiento farmacológico a la ablación (de la propia fibrilación auricular o de otras arritmias que actúen como desencadenantes) o, más raramente, el implante de un marcapasos y posterior ablación del nodo aurículo-ventricular.
Para más información, consulte con un especialista.