¿Qué es el Vértigo Agudo o Síndrome Vestibular Agudo?

Escrito por: Dr. Antonio Jiménez Luna
Publicado: | Actualizado: 15/11/2018
Editado por: Top Doctors®

El Síndrome Vestibular Agudo (SVA) se clasifica dentro de las crisis únicas de vértigo sin hipoacusia y con inicio brusco cuyos síntomas se mantienen durante al menos 24 horas. 

Este síndrome clínico se manifiesta con vértigo, inestabilidad en la marcha o imposibilidad para mantener la bipedestación, nistagmo espontáneo, náuseas e intolerancia a los movimientos de la cabeza. También deben estar ausentes los síntomas auditivos y neurológicos acompañando al episodio.

 

¿Qué tiene de particular el vértigo agudo en relación al resto de vértigos?

Este tipo de vértigo presenta 3 particularidades:

  1. Cuadro desconocido: al ser un primer episodio, es un cuadro totalmente desconocido por el paciente, que ignora completamente lo que le ocurre.
  2. Síntomas intensos: el buen funcionamiento del sistema vestibular precisa de una perfecta simetría funcional. Durante las primeras 24-48 horas, el daño provocado en uno de los dos vestíbulos ocasiona un cuadro muy intenso, el “vértigo más intenso que se puede padecer”.
  3. Posibilidad de causa central, en potencia amenazante para la vida.

En general, el vértigo agudo es un cuadro de causa periférica, benigno y autolimitado. Un 75% de los casos se debe a neuritis vestibular; sin embargo, su origen es central en un 25% de los casos. En concreto la isquemia de tronco cerebral o cerebelo, que puede simular clínicamente una neuritis vestibular. Así distinguimos el SVA periférico y el SVA central, o respectivamente Neuritis y Pseudoneuritis vestibular.

 

¿Qué síntomas y signos presenta el vértigo agudo?

Los síntomas y signos presentes y ausentes en el vértigo agudo forman parte de su propia definición, en concreto:

  • Vértigo: sensación de inicio brusco, de movimiento del entorno respecto al cuerpo (o al contrario) y en horizontal (de derecha a izquierda o de izquierda a derecha según el lado dañado). Otras veces aparece una sensación de rotación (en sentido horario o antihorario) incluso vertical (de arriba abajo o de abajo hacia arriba). Es una sensación subjetiva y valorable sólo en la entrevista.
  • Inestabilidad en la marcha o imposibilidad para la bipedestación: todo vértigo se acompaña de inestabilidad del cuerpo, estática y de la marcha, en distintos grados. El paciente no se puede mantener en pie o lo hace con gran dificultad, desviándose hacia un lado al andar, comúnmente en un cuadro de vértigo agudo hacia el lado enfermo e hipofuncionante. Es un signo objetivo, valorable de pie o andando y que empeora al cerrar los ojos. En el SVA de causa periférica, es típica la correlación entre desequilibrio, vértigo, nistagmo y naúseas-vómitos, pero debe sospecharse un origen central cuando paciente muy inestable presenta poco vértigo o nistagmo.
  • Nistagmo espontáneo: el nistagmo es un movimiento ocular involuntario y repetido, indicador de alteración del sistema vestibular (principalmente del periférico). Se da en distintas direcciones y sentidos, según la patología y el lado causante. En todos los vértigos y más en el agudo su valoración es primordial. En el análisis se exploran su dirección, sentido, intensidad y frecuencia. También se compara si se mantienen o se modifican esos aspectos en distintas posiciones de la mirada y en distintas condiciones. Esa sencilla prueba, bien realizada e interpretada, puede hacer sospechar con alto grado de certeza si existe un nistagmo de carácter periférico o de carácter central.
  • Cortejo neurovegetativo intenso (náuseas y vómitos): las conexiones del sistema vestibular con el centro regulador del reflejo del vómito hacen muy común las náuseas/vómitos en cualquier vértigo. Es inespecífico, pero en cuadros periféricos su intensidad y duración suele ser proporcional a los otros síntomas.
  • Intolerancia a los movimientos cefálicos: La diferencia funcional entre los vestíbulos derecho e izquierdo en el vértigo agudo, se incrementa al mover la cabeza de lado a lado, acentuando el vértigo y las náuseas. Por ello el paciente mantiene la cabeza quieta para no aumentar sus síntomas.
  • Ausencia como acompañante del episodio de síntomas auditivos (hipoacusia y/o zumbido) o síntomas neurológicos (diplopía, hemiplejía, hemianestesia, parálisi facial) “de novo”. Su presencia en el debut clínico engloba al cuadro en una categoría diagnóstica distinta a la definición de SVA. Para confirmar que es SVA, el cuadro clínico debe mantenerse durante al menos 24 horas.

 

Tratamiento del vértigo agudo

En cuanto al vértigo agudo periférico o neuritis vestibular, éste se ha tratado frecuentemente de forma errónea, con excesivos sedantes y un prolongado reposo del paciente. La administración continua de sedantes retrasa la compensación central del déficit vestibular, por lo que su uso no debería superar los 2 ó 3 días.

Hay evidencias de los beneficios significativos de los glucocorticoides (metilprednisolona intravenosa) en la recuperación de la función vestibular periférica de los pacientes y en la evolución del vértigo agudo. También las hay de la Terapia de Rehabilitación Vestibular (TRV), tratamiento fisioterápico con ejercicios dinámicos que aceleran e incrementan el fenómeno fisiológico de compensación central del equilibrio. Se dirigen a la estabilización de la mirada y a la compensación del equilibrio postural y de la marcha.

La TRV facilita la recuperación del equilibrio corporal y la incorporación del paciente a su actividad habitual con menores secuelas. Deben de comenzarse precozmente, incluso en las primeras 24 horas de evolución. En resumen, ante un cuadro de vértigo único agudo sin hipoacusia es fundamental que el experto en Otorrinolaringología siga las siguientes pautas:

  • Historiar bien al paciente y -considerando el número de episodios, forma de comienzo, síntomas acompañante o ausentes y duración
  • Definir si nos encontramos ante un SVA o ante otro tipo de síndrome: vértigo recurrente, vértigo provocado, vértigo con hipoacusia…
  • Definido un SVA, hacer una correcta exploración oculomotora para diferenciar aquellos casos con “indicios de infarto” - En el tratamiento de los cuadros periféricos, evitar exceso de sedantes y comenzar la realización de TRV precozmente

Por Dr. Antonio Jiménez Luna
Otorrinolaringología

Con 20 años de experiencia, el Dr. Jiménez Luna es un respetado profesional médico, especializado en Otorrinolaringología. En la actualidad, dirige su consulta privada en Córdoba donde atiende a pacientes aquejados por diversas patologías otorrinolaringológicas. El doctor ha compaginado su actividad profesional con la colaboración en jornadas, seminarios y con la publicación de artículos científicos a nivel nacional. Todo ello lo convierte en un profesional de alto nivel y prestigio.

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