¡Mantén a raya tu linfedema!

Escrito por: Curro Millán
Publicado:
Editado por: Anna Raventós Rodríguez

El tratamiento de la enfermedad crónica del linfedema es de por vida. Sin embargo, los pacientes abandonan el tratamiento debido al constante cuidado que se tiene que tener a diario.

 

Tras obtener unos óptimos resultados durante años, en el Instituto Fisiomédico proponemos un protocolo en el tratamiento del linfedema. No basta solo con el tratamiento intensivo y la manga compresiva, el linfedema es oscilante, por lo que tenemos que planificarlo de forma inteligente.

 

Los principales puntos a tener en cuenta son:

linfedema
El linfedema es oscilante y hay que planificarlo de forma inteligente

 

  • En el Instituto Fisiomédico optamos por el Método Godoy, el drenaje linfático más efectivo, que consigue reducciones de mínimo la mitad en una semana.
  • Planificación en las sesiones de seguimiento.
  • Control paciente-terapeuta del linfedema.
  • Incorporación de actividad física a la vida con ejercicios beneficiosos.
  • Control del IMC (índice de masa corporal) y de una alimentación sana.
  • Planificación de estrategia en vacaciones y viajes.
  • Análisis de distintos tipos de compresión (buscando el más favorecedor y marcando la estrategia de compresión según hábitos).
  • Coaching personal de lo que supone para un paciente el linfedema, asimilación y afrontamiento de la enfermedad.
  • Incorporación a talleres educativos sobre la enfermedad.

 

 

Así pues, el tratamiento del linfedema no es solo drenaje linfático, vendaje o manguito de compresión, sino que tiene que tener unas fases de tratamiento para conseguir su normalización. En el Insistuto Fisiomédico las fases se resumen en:

 

  • Fase intensiva (según resultados se planifica una segunda fase). 
  • Control de seguimiento hasta segunda fase intensiva e incorporación de hábitos y actividades potenciadores en la reducción del linfedema.
  • Segunda fase intensiva; más de la mitad de la reducción.

 

Conseguida la normalización, lo que aumenta es el control del seguimiento por parte del paciente y del terapeuta, ya que con un buen control la estrategia enseñada durante el tratamiento y el conocimiento de signos de alerta para control del linfedema por parte del paciente es fundamental, a así como la comunicación abierta con el equipo de terapeutas para resolver las dudas.

 

Para más información, consulta con un especialista en Fisioterapia.

Por Curro Millán
Fisioterapia

Curro Millán es un reputado profesional de la Fisioterapia, diplomado por la Universidad Europea de Madrid. Es experto en Fisioterapia avanzada aplicada a la mujer, fisioterapia oncológica de mama y fisioterapia estética, entre otras. En la actualidad es el Director General del Instituto Fisiomédico de Madrid, Vicepresidente de la Asociación Española de Fisioterapia Oncológica, y codirector del Máster de Fisioterapia Oncológica en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

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