

Se denomina mamas tuberosas, también conocidas en ocasiones como mamas tubulares, a los senos que, en vez de presentar una forma redondeada, tienen forma de tubo y muestran mucha separación entre ambas mamas. Además, las areolas normalmente suelen ser grandes, saliendo la glándula mamaria a través de ellas, e incluso con una falta de desarrollo en el polo inferior.
Los principales síntomas y características que evidencian las mamas tuberosas son la forma cónica que las caracteriza.
Además, normalmente presentan una separación mayor entre mamas y una falta de crecimiento o desarrollo en zonas determinadas del pecho. Suele presentar también asimetría y areolas grandes.
Esta alteración en los senos se debe a una malformación congénita que no suele percibirse hasta el desarrollo mamario propio de la pubertad.
Hay tres tipos de mamas tuberosas. Dependiendo de la gravedad de la malformación puede darse:
El diagnóstico de la mama tuberosa se realiza mediante valoración clínica y examen físico.
El tratamiento es quirúrgico y consiste en la remodelación mamaria con implantes y/o grasa, aparte de liberar las bridas que comprimen la glándula y corregir el prolapso de la areola.
El objetivo es darle a la mama un aspecto natural, mejorando su forma y su contorno. El postoperatorio consiste en evitar esfuerzos, dormir con cabecera elevada, uso de sujetador quirúrgico, tomar medicación prescrita.