La Variabilidad de la Frecuencia Cardiaca (VFC) para mejorar el rendimiento físico y la salud

Escrito por: Dr. Francisco José Sarasa Oliván
Publicado: | Actualizado: 12/11/2018
Editado por: Top Doctors®

La Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (VFC) es un parámetro que, pese a ser extremadamente sencillo, aporta una gran cantidad de beneficios cuando se utiliza.

Como tal, la VFC se define como la variación temporal de la frecuencia del latido cardíaco, durante un periodo de tiempo definido con anterioridad (nunca puede ser superior a 24 horas).

Por norma general, se cree que la frecuencia cardíaca de una persona se mantiene estable, por ejemplo cuando está en reposo, de forma que los latidos se repiten regularmente de manera rítmica, con un tiempo constante entre latido y latido.

Nada más lejos de la realidad. El tiempo entre latido y latido varía continuamente, aunque esta variación es tan tenue que resulta imposible apreciarlo sin un método de registro adecuado. Esto ocurre porque la frecuencia cardiaca se regula mediante el sistema nervioso autónomo, que consta de dos ramas, la simpática (SNS) y la parasimpática (SNP). Se le conoce como autónomo ya que no depende directamente del control del cerebro, sino que funciona de manera independiente. De ahí el interés de la medición e interpretación de la VFC como un indicador del estado del sistema nervioso autónomo.

 

El Sistema Nervioso Parasimpático y el Sistema Nervioso simpático en la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca

Se ha de tener en cuenta que el sistema nervioso autónomo, no es más que un reflejo del equilibrio entre el Sistema Nervioso Parasimpático (SNP) y el Sistema Nervioso Simpático (SNS). El SNP predomina en las situaciones de reposo, disminuyendo la frecuencia cardiaca y aumentando la VFC. Por otro lado, el SNS predomina en situaciones de estrés mental y físico, aumentando la frecuencia cardiaca y disminuyendo la VFC.

Para entender su funcionamiento de una manera sencilla, cabe recordar que el SNP controla la contracción pupilar, disminuye la frecuencia y la contractilidad cardiaca, aumenta la secreción de insulina, la secreción bronquial y relaja los esfínteres vesical y anal, entre otras cosas.

Por su parte, el SNS dilata la pupila, aumenta la frecuencia y la contractilidad, provoca vasoconstricción, aumenta la lipólisis, la glucogénesis y la glucogenolisis, provoca la contracción de los esfínteres y aumenta la sudoración.

Así, estos componentes del SNA regulan la separación entre los latidos cardíacos, aunque esta regulación puede estar influenciada tanto por factores psicológicos como fisiológicos.

 

¿Qué aporta la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca?

Desde hace un tiempo se sabe, que el análisis de la VFC puede aportar mucha información de la capacidad del corazón para adaptarse a cargas tanto endógenas como exógenas.

Es esencial ser consciente de que la VFC no tiene valores de referencia con los que comparar. Por ello, como cada persona posee unos valores propios, estamos ante un método individual que permite comparar los resultados con los de esa misma persona, tomando como referencia mediciones previas y viendo la evolución a lo largo del tiempo. Por ello, carece de sentido comparar los valores VFC de una persona con otra, de hecho, solo podemos comparar con valores propios y medidos siempre en las mismas circunstancias, para ver la adaptación de cada persona a las distintas fases del entrenamiento.

Como norma general, se debe tener en cuenta que la VFC, en reposo, es alta. Durante el esfuerzo, cuando la frecuencia aumenta, la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca sigue un comportamiento inverso y se reduce, pasando a ser los latidos más regulares.

Además, la VFC es un indicador del estado de salud, por lo que tener valores altos de VFC es positivo, y no solo en deportistas. Si la VFC disminuye, se trata de una mala señal, ya que algo no irá bien en la salud. Por lo tanto, se necesita un sistema parasimpático dominante, que se combine con periodos de activación intensos, aunque breves, del sistema simpático.

En resumen, la VFC permite conocer el grado de estrés de una persona —psicológico y fisiológico— y la capacidad de recuperación y adaptación de una persona al ejercicio físico.

El análisis de la VFC puede aportar mucha información de la capacidad del corazón
para adaptarse a cargas tanto endógenas como exógenas.

 

 

La Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca en el deporte

Para un deportista, resulta evidente que la VFC puede ser un buen marcador individual, tanto para monitorizar su estado psíquico-físico así como las adaptaciones al esfuerzo.

Si se comprueba una disminución de la VFC, se debe tener en cuenta que puede ser un marcador de cansancio, de fatiga, de mala adaptación cardiovascular al esfuerzo y de sobreentrenamiento, aunque en la esfera psicológica puede reflejar la ansiedad a la hora de afrontar una competición.

De manera resumida, se puede concluir que el análisis de la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca aporta una información que ayuda a lo siguiente:

 

  • Evaluar la intensidad del entrenamiento
     
  • Determinar la adaptación al entrenamiento
     
  • Detectar o prevenir estados de sobreentreno. Se sabe que la VFC desciende tras una sesión de entrenamiento, pero que sus valores se recuperan tras 24/72 horas de reposo
     
  • Control del estrés
     

Como regla general, los entrenamientos de alta intensidad, con una duración de al menos tres semanas, aumentan la VFC tanto en ejercicio como en reposo. Si esto no ocurre y la VFC no se modifica o disminuye, nos podemos encontrar ante una mala adaptación al entrenamiento.

No se trata de un indicador exclusivo, aunque sí de un complemento muy útil, cuyo uso puede derivar en tres situaciones:
 

  • VFC elevado: el deportista está recuperado y puede entrenar con intensidad
     
  • VFC mantenido: se puede entrenar lo planificado, aunque no a gran intensidad
     
  • VFC bajo: el cuerpo puede estar rozando el límite. Solo cardio ligero.

 

El análisis de la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca como indicador de salud

El análisis de la VFC es un buen indicador del estado de la salud, diagnosticando de manera sencilla estados de estrés como el burnout, fatiga, agotamiento o ansiedad.

De hecho, la medición VFC ha sido utilizada para medir la eficacia de algunos medicamentos cardiovasculares sobre el sistema nervioso, como predictor de la mortalidad y/o la aparición de arritmias, valoración de las complicaciones cardiovasculares en pacientes con diabetes, control de pacientes con hipertensión arterial…

A su vez, ha ido adquiriendo importancia en la valoración del estrés. El estilo de vida actual implica vivir con una sobreactivación del sistema simpático, por lo que interfiere en los procesos de reparación y recuperación.

Para más información, consultar con un especialista Medicina del Deporte.

Por Dr. Francisco José Sarasa Oliván
Medicina del Deporte

Referente en Medicina del Deporte, el Dr. Sarasa Oliván es un reputado especialista a nivel nacional. Actualmente es el Jefe Clínico del Servicio de Valoración del Hospital MAZ y Jefe de los Servicios Médicos del CAI Basket Zaragoza. Preside, además, la Sociedad Aragonesa de Médicos Especialistas en Medicina de la Educación Física y el Deporte.

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