La DMAE supone la primera causa de ceguera en el mundo occidental

Escrito por: Dr. Adrián Hernández Martínez
Publicado:
Editado por: Alicia Arévalo

¿Qué es y qué función tiene la mácula?

La retina es la capa más interna de la parte posterior del ojo (podemos verla mediante el fondo de ojo), se trata de un tejido nervioso encargado de captar la luz que le llega enfocada y transmitirla en forma de señal nerviosa al cerebro, que la analiza y forma la imagen que vemos. La podemos dividir en dos áreas principales:

  • La central llamada mácula, encargada de la visión central, la visión fina con los detalles y los colores.
  • Retina periférica, encargada del campo visual más periférico y ayudando mucho en la visión nocturna.
     

¿Qué es la degeneración macular? ¿Qué tipos existen?

La DMAE (degeneración macular asociada a la edad) supone la primera causa de ceguera en el mundo occidental. Se trata de un envejecimiento patológico de la mácula.

Existen dos grandes tipos de DMAE:

  1. DMAE seca o atrófica: Es el tipo más frecuente. Se trata de una atrofia progresiva de la mácula. La evolución es lenta (años) y en la mayoría de los casos no llegará a fases muy avanzadas.
  2. DMAE húmeda o exudativa: Se trata de la aparición en la mácula de un tejido neovascular que provoca edema y hemorragias. Puede aparecer sobre una DMAE previamente seca. Es de rápida evolución (semanas o meses) con una pérdida de visión rápida y severa. Con el tiempo y sin tratamiento provoca una cicatriz irreversible.
     
Ojo con DMAE en un estado avanzado.
 

¿Cuáles son los síntomas de la DMAE?

Los síntomas iniciales de esta enfermedad son la distorsión de las imágenes y dificultad en la lectura. Con la progresión de la enfermedad estos síntomas se van agravando y en fases finales se produce una pérdida completa de la visión central, con imposibilidad de leer, reconocer caras y grandes dificultades en actividades diarias, aunque la visión periférica nunca se pierde, lo que permite a estos pacientes la movilidad y cierta independencia.
 

¿Existen factores de riesgo que hagan a una persona propensa a padecer DMAE? ¿Se puede prevenir?

El origen exacto de la enfermedad a día de hoy es desconocido, el único factor de riesgo establecido es la edad, no aparece antes de los 50 años. Sí se conocen otros factores de riesgo que pueden aumentar la posibilidad de padecer esta enfermedad, como son los antecedentes familiares, el tabaco, la hipertensión arterial, la hiperlipidemia y la exposición intensa al sol, principalmente en personas con ojos claros. No existe una tratamiento ni ninguna actuación preventiva que evite completamente la aparición de la enfermedad, pero si podemos actuar sobre los factores de riesgo conocidos y evitables, como son evitar el tabaco, realizar una dieta sana rica en vitaminas B, C y E, antioxidantes, ácidos omega 3, luteína y zeaxantina (pescado azul, verduras, frutas, frutos secos, aceite de oliva, etc), evitar la obesidad, control de la tensión arterial, etc.

En cualquier caso, la principal medida preventiva que podemos realizar es acudir al oftalmólogo para revisiones periódicas y rápidamente en caso de síntomas como manchas en la visión central o distorsión de las imágenes.
 

¿Cómo se trata? ¿Cómo son los resultados?

Para el tratamiento hay que diferenciar entre los dos grandes grupos de DMAE:

  • DMAE seca o atrófica: Hoy en día no existe un tratamiento eficaz para detener la progresión y mejorar la visión, aunque existen varios fármacos en estudio con resultados muy esperanzadores. Si se recomienda la toma de complejos vitamínicos específicos que según los estudios parecen enlentecer la progresión.
  • DMAE húmeda o exudativa: En este caso si disponemos de tratamientos muy eficaces para detener la progresión y en casos con poca evolución mejorar la visión. Se trata de fármacos antiangiogénicos que son inyectados directamente en el interior del ojo mediante el procedimiento de inyección intravítrea. Por ello es muy importante el diagnóstico y tratamiento precoz. Los resultados a día de hoy han sido muy buenos deteniendo la progresión y permitiendo mantener la visión, pero no es un tratamiento curativo que detenga definitivamente la enfermedad, por ello en la mayoría de los casos es necesario continuar con inyecciones intravítreas periódicas durante años.

Por Dr. Adrián Hernández Martínez
Oftalmología

El Dr. Hernández es un prestigioso especialista en Oftalmología con más de 10 años de experiencia profesional. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Sevilla, ejerce como médico oftalmólogo en la Clínica Oftalvist desde 2012, labor que combina como facultativo especialista en la Unidad de Vítreo y Retina del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Valme de Sevilla. 

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