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Hipnosis clínica: desmontando mitos para entender su uso en terapia

La hipnosis clínica es una herramienta psicológica avalada por la evidencia científica y utilizada en distintos contextos sanitarios. Sin embargo, sigue rodeada de mitos que generan desconfianza y confusión.


En este artículo, Ana Isabel Abad aborda los principales mitos sobre la hipnosis clínica, explicando qué es realmente, qué no es y en qué casos puede ser útil dentro de un proceso psicoterapéutico.

Mito 1: la hipnosis no pertenece a la psicología científica

La hipnosis sí forma parte del ámbito de la psicología científica. Desde finales del siglo XIX, numerosos autores han investigado sus mecanismos y aplicaciones, y en la actualidad continúa siendo objeto de estudio en revistas científicas de prestigio.

Existen sociedades científicas especializadas en hipnosis clínica y la American Psychological Association (APA) cuenta con una división específica dedicada a su investigación y aplicación. Además, la hipnosis se enseña en facultades de Psicología, Medicina y Odontología en numerosos países.


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Es cierto que existen usos poco rigurosos o sensacionalistas de la hipnosis, lo que hace especialmente importante que los pacientes se informen y consulten siempre por la formación y acreditación profesional de quien la aplica.

La susceptibilidad a la hipnosis no está relacionada con ingenuidad, debilidad psicológica ni dependencia. La investigación muestra que se distribuye de forma similar a otras capacidades humanas: la mayoría de las personas se sitúan en niveles intermedios, y algunas presentan mayor o menor facilidad para responder a sugestiones.

Mito 2: una persona puede quedarse “atrapada” en la hipnosis

Las personas no quedan atrapadas en un estado hipnótico. La hipnosis no es un estado alterado de conciencia distinto de la vigilia, sino una forma específica de focalización atencional.

Si una persona tiene dificultad para “salir” de la hipnosis, esta dificultad no es diferente a la que podría experimentar al salir de una relajación profunda o de una imaginación guiada. La investigación ha demostrado que el sujeto mantiene siempre la capacidad de decidir cuándo finalizar la experiencia hipnótica.

Mito 3: la hipnosis puede provocar o empeorar psicopatología

No existe evidencia científica que respalde que la hipnosis genere trastornos psicológicos, active patologías latentes o empeore cuadros previos cuando es aplicada por profesionales cualificados.

Como cualquier intervención psicológica, la hipnosis debe adaptarse a la historia, características y necesidades de cada persona. Por ello es fundamental que sea utilizada por psicólogos con formación específica, dentro de un marco ético y clínico adecuado.

Las creencias y expectativas del paciente respecto a la hipnosis influyen en su experiencia, por lo que una adecuada psicoeducación previa forma parte esencial del proceso terapéutico.


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Mito 4: la hipnosis es similar al sueño

La hipnosis no es equivalente al sueño. Durante el sueño se produce una desconexión parcial de la conciencia, mientras que en la hipnosis la persona permanece consciente y activa.

En algunos casos, especialmente cuando se utilizan técnicas de relajación profunda, una persona puede quedarse dormida, algo que también ocurre en otras intervenciones no hipnóticas. Sin embargo, esto no define la hipnosis ni constituye su mecanismo principal.

No existe un único correlato biológico específico de la hipnosis; los cambios fisiológicos dependen del tipo de sugestiones utilizadas y de los objetivos terapéuticos.

Mito 5: la hipnosis elimina el control voluntario

Este es uno de los mitos más extendidos y dañinos. En la hipnosis clínica, la persona no pierde el control ni actúa contra su voluntad.

Durante la hipnosis, las respuestas pueden experimentarse como automáticas, pero no son involuntarias. La persona puede interrumpir la experiencia en cualquier momento y no acepta sugestiones que resulten contrarias a sus valores, creencias o deseos.

Los estudios muestran que el sujeto hipnotizado es un participante activo, no pasivo, en el proceso terapéutico.

Mito 6: la hipnosis produce fenómenos “mágicos” o extraordinarios

Las respuestas observadas en hipnosis se explican mediante procesos cognitivos normales como la imaginación, la atención focalizada y la sugestión. Fenómenos como la rigidez muscular, la vividez imaginativa o la amnesia hipnótica tienen equivalentes claros en la vida cotidiana y no implican nada sobrenatural.


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Mito 7: la hipnosis es una terapia rápida que no requiere esfuerzo

La hipnosis no es una terapia en sí misma, sino una herramienta que puede integrarse en un proceso psicoterapéutico. Utilizada de forma adecuada, puede facilitar el trabajo terapéutico, pero no sustituye la implicación activa de la persona ni el proceso de cambio psicológico.

Además de su uso en psicoterapia, la hipnosis se emplea en otros contextos sanitarios como el tratamiento del dolor, la odontología o la oncología, siempre dentro del ámbito de competencia profesional correspondiente.

Conclusión

La hipnosis clínica es una herramienta valiosa cuando se utiliza con rigor, ética y formación específica. Desmitificarla permite comprender mejor sus aplicaciones reales y tomar decisiones informadas.

Si una persona se plantea recibir hipnosis, es fundamental que consulte por la formación del profesional y por el enfoque terapéutico en el que se integra.