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¿Qué es el estrés y cómo afecta a la salud?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés como un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil. Es una reacción natural del organismo ante amenazas, retos o situaciones que la persona percibe como difíciles de afrontar.


En pequeñas dosis, el estrés puede ser una respuesta adaptativa que ayuda a mantenerse alerta y a afrontar determinadas situaciones. Sin embargo, cuando la tensión se mantiene de forma continuada, puede convertirse en estrés crónico y afectar tanto a la salud física como a la salud mental.



¿Qué es el estrés y cómo reacciona el organismo?

El estrés es la reacción del cuerpo ante amenazas o retos. La respuesta del cerebro consiste en preparar al organismo para la acción defensiva. Por este motivo, pueden aparecer diferentes síntomas del estrés, tanto físicos como emocionales.


Entre los síntomas físicos se encuentran:

  • Dolor de cabeza.
  • Tensión muscular.
  • Fatiga.
  • Aceleración del ritmo cardíaco.
  • Aumento de la presión arterial.


A nivel emocional, el estrés puede manifestarse mediante:

  • Ansiedad.
  • Irritabilidad.
  • Falta de motivación.
  • Alteraciones del estado de ánimo.
  • Depresión.


Los episodios cortos de estrés representan poco riesgo. Sin embargo, cuando las vivencias estresantes son continuas, el cuerpo permanece en un estado constante de alerta. Esto puede provocar fatiga y dificultar la capacidad del organismo para recuperarse, aumentando el riesgo de lesión o enfermedad.


¿Qué diferencia hay entre el estrés agudo y el estrés crónico?

El estrés crónico ocurre cuando la tensión se mantiene durante un periodo prolongado. En estos casos, el organismo permanece en un estado de alerta durante semanas, meses e incluso años, especialmente cuando existen situaciones no resueltas y no se busca una solución al problema que las genera.


El estrés forma parte de la vida y todas las personas lo han experimentado en algún momento. Sin embargo, cuando se mantiene de manera continuada, puede afectar a la salud.


El estrés crónico implica la liberación prolongada de las llamadas hormonas del estrés, principalmente la adrenalina y el cortisol. La adrenalina hace que el corazón lata más rápido y aumenta la presión arterial. El cortisol aumenta la glucosa en sangre, altera las respuestas del sistema inmunitario y puede dificultar el funcionamiento del aparato digestivo, el aparato reproductivo y los procesos de crecimiento.


Algunos ejemplos de estrés crónico son el síndrome del trabajador quemado, la depresión asociada al desempleo de larga duración o el estrés relacionado con problemas económicos y familiares.


¿Qué efectos puede tener el estrés en la salud?

El estrés puede provocar distintos problemas de salud. Entre ellos se encuentran el asma, el infarto de miocardio y determinadas alteraciones gastrointestinales e inmunológicas.


Por este motivo, aunque el estrés sea una experiencia habitual de la vida, cuando se mantiene durante un tiempo prolongado puede tener consecuencias sobre el bienestar físico y emocional.


Tener estrés puede traducirse en sentirse presionado o frustrado. El propio término fue utilizado por Selye en el ámbito de la física, haciendo referencia a la fuerza que actúa sobre un objeto y que puede llegar a destruirlo cuando supera una determinada magnitud. En este sentido, sería lo opuesto a la resiliencia.


¿Qué es el estrés físico y qué es el estrés psicológico?

Se distingue entre estrés físico y estrés psicológico.


El estrés físico es un estado de aumento del consumo energético y de aceleración metabólica que suele estar relacionado con situaciones de alerta, como accidentes o intervenciones quirúrgicas.


Por otro lado, el estrés psicológico se relaciona con una situación de tensión nerviosa prolongada que puede alterar determinadas funciones del organismo. Desde la perspectiva del psicoanálisis, no se considera únicamente una reacción ante presiones externas, sino también una posible manifestación de conflictos psíquicos internos y ansiedades no resueltas.


Estas cuestiones pueden ser difíciles de elaborar o incluso permanecer en el ámbito inconsciente. Es frecuente que aparezcan en personas que toleran mal la incertidumbre o el hecho de no saber qué va a ocurrir.


¿Cómo aborda el psicoanálisis el estrés?

Desde el psicoanálisis, el estrés puede entenderse como una manifestación de conflictos internos y ansiedades no resueltas que pueden expresarse tanto a nivel físico como emocional. En algunos casos, puede existir una dificultad para gestionar o elaborar determinados conflictos internos.


El tratamiento psicoterapéutico del estrés se basa en investigar la historia personal de la persona para identificar y comprender el origen de la ansiedad subyacente. De esta manera, el paciente puede desarrollar nuevas formas de afrontar los desafíos y las situaciones de incertidumbre sin necesidad de enfermar.


La psicoterapia puede ayudar a elaborar estas cuestiones, aprender a pensar sobre ellas y afrontar mejor la vida actual y futura.


¿Cuándo es recomendable buscar ayuda para el estrés?

El tratamiento del estrés puede implicar un cambio en la forma de funcionar en la vida. En algunas ocasiones, modificar determinadas circunstancias, como cambiar de trabajo o divorciarse, puede contribuir a solucionar el problema que genera la tensión.


Sin embargo, no siempre es posible realizar estos cambios. Cuando el desgaste emocional y los síntomas se mantienen en el tiempo, puede ser necesario recurrir a la ayuda de un psicoterapeuta para investigar la causa del malestar y poder afrontar los cambios que sean necesarios.


El estrés forma parte de la vida, pero cuando se convierte en estrés crónico, afecta al bienestar físico y emocional y dificulta la capacidad de recuperación del organismo. Identificar las situaciones que lo mantienen y comprender su origen puede ayudar a desarrollar nuevas formas de afrontarlo.