El origen de nuestra ansiedad

Hay épocas en nuestra vida en las que sentimos una enorme ansiedad, a menudo después de un suceso concreto o tras un periodo de vida especialmente intenso.
A veces, sucede incluso cuando paramos en nuestro intenso ritmo de vida y pensamos que la ansiedad se debe a ese periodo o a ese suceso concreto, pero generalmente no es así.
¿Cuál es el verdadero origen de la ansiedad?
Aunque no nos demos cuenta, la ansiedad tiene un efecto acumulativo y sus orígenes suelen ser diversos.
A lo largo de la vida, vamos acumulando sucesos y vivencias que van sobrecargando nuestro sistema nervioso. Y eso es inevitable: es parte de la experiencia de vivir. Este proceso tiene muchas variantes como:
- La sensibilidad de la persona.
- El entorno en el que se ha vivido.
- Las personas con las que se ha convivido.
- Las experiencias traumáticas.
- La situación económica.
- El tipo de vida laboral.
Todos estos procesos hacen que los efectos se vayan acumulando, aunque a menudo no nos demos cuenta de ello. Poco a poco, el sistema nervioso se va posicionando en modo “lucha o huida”.
Y en cierto momento de nuestra vida, a veces tras un suceso concreto y a veces sin motivo aparente, nos damos cuenta de que nuestra vida se vuelve difícilmente gobernable.
Pero no nos equivoquemos: el suceso concreto o el periodo de gran estrés no suelen ser la causa de esa ansiedad que tanto nos dificulta la vida. Suelen ser únicamente los desencadenantes, la espoleta que hace estallar todo el cúmulo de experiencias almacenadas.
Y la solución no suele ser el “aprender a relajarse y a tomar la vida con filosofía”.
Es necesario aprender a liberar el estrés acumulado, a gestionar los propios recursos y a implementar nuevas habilidades y conocimientos en nuestra vida.
Y la vía más sencilla y práctica para hacerlo es recurrir a la ayuda de un profesional titulado en Psicología y con experiencia, ya que es quien tiene los conocimientos y los recursos que pueden hacer que ese cambio en nuestra vida sea más sencillo, efectivo y agradable.
Porque, aunque los medicamentos pueden ser de gran ayuda, e incluso imprescindibles, no debemos olvidar que a la larga no curan.
Son necesarios otro tipo de recursos para que la persona vuelva a tomar las riendas de su vida.
Tengamos siempre presente que cualquier persona, si se lo propone y sabe cómo, puede llegar a gestionar su ansiedad de forma efectiva y práctica, solucionando de una vez por todas este problema que tanto afecta a tantos millones de personas.
Psicología en Bilbao

