Disfunción eréctil: ¿es frecuente?

Escrito por: Dr. Fernando Monreal García de Vicuña
Publicado:
Editado por: Alicia Arévalo

¿En qué consiste la disfunción eréctil?

También conocida como impotencia, es la incapacidad para mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria y, que al menos, dicho trastorno persista durante 3 meses.

 

¿Es frecuente la disfunción eréctil?

Más de 150 millones de varones afectados en todo el mundo, más de 30 millones en Europa, y más de 2 millones en España, son las últimas estimaciones sobre este problema. Un estudio realizado en España en el año 2001 dio a conocer que, el 19% de los varones entre 25 y 70 años presentan algún grado de disfunción eréctil.

La disfunción eréctil afecta a más de 150 millones de varones afectados en todo el mundo.
 

¿La disfunción eréctil puede ser indicador de la presencia de enfermedades graves?

Sí, de hecho, guarda relación con la enfermedad vascular, ligada a diabetes mellitus, hipertensión arterial, hiperlipemia –o aumento de las grasas en sangre, especialmente colesterol y triglicéridos-, arteriosclerosis y enfermedad cardíaca.


Podríamos concluir que, un varón con disfunción eréctil tendría que someterse a un chequeo cardiológico para descartar este tipo de enfermedades, siendo la impotencia la señal de aviso.

 

¿Tiene tratamiento médico?

Una vez que hemos analizado individualmente cada caso dispondremos de varias posibilidades terapéuticas:

  1. Modificación de hábitos: se aconsejará evitar el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas. Realizar ejercicio físico moderado, pero de manera constante, es una buena costumbre que va a ayudar a mejorar el riego sanguíneo y al mismo tiempo a controlar las cifras de tensión arterial, de colesterol, de azúcar en sangre (glucemia), y a disminuir la ansiedad.
  2. Tratamiento médico: a base de fármacos que favorecen el aporte sanguíneo a los tejidos peneanos y, por lo tanto, ayudan a oxigenarlos y revitalizarlos. Estos fármacos son los llamados inhibidores de la fosfodiesterasa 5:

    Sildenafilo: apareció en 1998 y se presenta en la Farmacia en dosis de 25, 50 y 100 mgr. Es un fármaco bien tolerado y del que se ha hablado demasiado y excesivamente mal achacándole una serie de muertes. Finalmente se ha demostrado que no ocasionalos trastornos cardiovasculares que inicialmente se le adjudicaron. Sus efectos secundarios más frecuentes son el dolor de cabeza (cefalea), en un 16%; rubor (enrojecimiento de la cara), en un 10%; congestión de la nariz en un 4% y alteraciones visuales leves y transitorias en un 3%.

    Vardenafilo: se presenta en dosis de 5, 10 y 20 mgr., siendo sus efectos secundarios más frecuentes la cefaleas en un 14%; rubor en un 12% y congestión nasal en un 7%. También existe en la Farmacia la presentación bucodispersable, de 10 mgr, que se deshace en la boca como si fuera un caramelo y se toma unos quince minutos antes de la relación sexual.

    Tadalafilo: vio, al igual que vardenafilo, la luz en el año 2003. Tiene la peculiaridad de que su eficacia se mantiene durante al menos 36 horas, por lo que si durante este tiempo se desea mantener más de una relación no hace falta tomar una nueva pastilla. Sus efectos adversos más frecuentes son la cefalea en un 14% y dolor de espalda en un 6%. Se presenta en dosis de 5, 10 y 20 mgr.

    Avanafilo: apareció en las Farmacias en 2014, en dosis de 50, 100 y 200 mgr. Ha de tomarse unos treinta minutos antes del encuentro sexual.

 

Todos estos fármacos requieren de un estímulo sexual para que funcionen, ya que por sí solos no provocan una erección. Sí que están contraindicados en aquellas personas con enfermedades del corazón que precisen medicarse con fármacos a base de nitratos (como pueden ser los parches de nitroglicerina). Tampoco se recomendarán en quienes han tenido un infarto de miocardio seis meses antes. Asimismo, Viagra no la podrán tomar quienes padezcan de una enfermedad de los ojos conocida como retinitis pigmentaria.


También se utilizan las inyecciones de prostaglandina E1 (Alprostadil), y que se comercializaron en 1996. Su pretensión es la de conseguir una erección de calidad aceptable y suficiente para mantener relaciones sexuales. No necesitan estímulo sexual previo y aparece la rigidez a los 5 minutos de la inyección. Las complicaciones más frecuentes son el dolor en el punto de inyección (10%) y, la aparición de fibrosis por hematomas repetidos (4%). En el prospecto del producto viene un dibujo con el lugar seguro, a nivel del cuerpo peneano, para introducir la aguja que, de por sí, es de un calibre muy fino.

Por Dr. Fernando Monreal García de Vicuña
Urología

El Dr. Fernando Monreal  es un reconocido especialista en Urología y Andrología con más de 20 años de experiencia en el tratamiento de la patología prostática, disfunción eréctil patología testicular y vesical. Muy centrado en los tratamientos quirúrgicos endoscópicos, entre los que  se encuentra la cirugía de la Hipertrofia prostática con Láser. También realiza la Vasectomía sin bisturí y el tratamiento de la Disfunción Eréctil con Ondas de Choque, entre otros.

En cuanto a su exhaustiva formación, cuenta con el Doctorado cum laude en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra y la especialización en Claves prácticas de Management Médico otorgada por la misma Universidad, al igual que es Especialista en Epidemiología Clínica por la Universidad por la UPV.

A lo largo de su excelente trayectoria ha ocupado puestos de responsabilidad en centros médicos y hospitalarios de prestigio y ha combinado la práctica clínica con la labor formativa, siendo Jefe de Médicos Residentes de Urología en la Fundació Puigvert, de Barcelona. Además, el Dr. Monreal ha publicado diversos artículos sobre su especialidad.

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