¿Cuándo aparece la hipertrofia benigna de próstata?

Escrito por: Dr. Carlos Hernández Fernández
Publicado: | Actualizado: 15/11/2018
Editado por: Top Doctors®

La próstata es una glándula sexual accesoria situada en la cara inferior de la vejiga, posterior al pubis y anterior al recto. A partir de los 50 años, a veces antes, la próstata sufre un crecimiento de carácter benigno conocido como hipertrofia benigna.

La hipertrofia benigna consiste en una hiperplasia del tejido fibromuscular y glandular de la próstata.

Puesto que no hay datos concluyentes que demuestren qué tipos de hábitos dietéticos o de tipo de vida pueden influir en su aparición, actualmente no hay recomendaciones para evitar la hiperplastia prostática.

 

Síntomas de la hipertrofia benigna de próstata

El conjunto de síntomas de la hipertrofia benigna prostática se conoce como prostatismo. Este concepto engloba tanto la sintomatología irritativa como la obstructiva.

La sintomatología irritativa más frecuente es:

  • Orinar con frecuencia durante el día (polaquiuria diurna)
  • Necesidad de orinar durante la noche (nocturia)
  • Ganas imperiosas de orinar (urgencia)
  • Molestias hipogástricas

La sintomatología obstructiva más frecuente es:

  • Retraso en el inicio de la micción
  • Disminución en el calibre y fuerza del chorro
  • Micción intermitente
  • Retención urinaria
  • Incontinencia por rebosamiento

prostatitis

Factores de riesgo de la hipertrofia benigna de próstata

Aunque puede ser antes, normalmente la hipertrofia benigna de próstata aparece en hombres a partir de los 50 años. Los síntomas suelen desarrollarse de diferentes formas en cada paciente, por lo que es difícil saber cómo evolucionará en cada hombre. 

Hay indicios que indican que un varón mayor de 60 años y con sintomatología de prostatismo tiene más riesgo de precisar una cirugía prostática en un periodo de 10 años que sin los síntomas.

 

Consecuencias de la hipertrofia benigna de próstata

Según los especialistas en Urología, la hipertrofia benigna de próstata provoca el empeoramiento en la calidad de vida del paciente. La evolución con los años del crecimiento benigno prostático puede llevar a la retención crónica de orina en la vejiga, a la formación de cálculos vesicales, e incluso a la dilatación uretral y renal, que puede derivar en insuficiencia renal.

 

Tratamientos de la hipertrofia benigna de próstata

Actualmente no existe un consenso en la indicación del tratamiento. Las posibilidades terapéuticas son múltiples y abarcan desde el tratamiento farmacológico al quirúrgico tradicional, pasando por múltiples alternativas mínimamente invasivas.

Es el urólogo el que tiene que valorar qué indicación médica es más adecuada en el tratamiento de cada paciente.

Cuando el tratamiento médico falla o existen problemas añadidos, el tratamiento quirúrgico se resume en resección transuretral con energía mono o bipolar, cervicotomía, vaporización prostática, y adenomectomía con láser de holmium o por cirugía convencional.

Dependiendo del volumen prostático y de la tecnología de la que disponga el Urólogo cualquiera de estas posibilidades pueden ser el tratamiento idóneo para el paciente.

Por Dr. Carlos Hernández Fernández
Urología

Destacado urólogo con más de 30 años de experiencia, experto en el tratamiento del cáncer urológico empleando técnicas mínimamente invasivas. Desde 1993 es Miembro del Comité de Expertos en tumores Urológicos de la Comunidad Autónoma de Madrid, y desde 2009 es vicepresidente de la Asociación Española de Urología. Además es ex-Presidente de la Sociedad Madrileña de Urología. Es el actual Jefe del Servicio de Urología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. 

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