Cómo saber si tengo ansiedad. Una explicación a través de ejemplos

Escrito por: Dra. María Padilla Díaz
Publicado: | Actualizado: 30/01/2019
Editado por: Yoel Domínguez Boan

La especialista en Psicología María Padilla Díaz, del Centro Capital Piscólogos, explica en qué consiste la ansiedad y elabora un listado de varios ejemplos en los que la ansiedad actúa día a día sin que el afectado se dé cuenta.

 

La ansiedad es una palabra muy general y que poco a poco se ha ido estandarizando, pero… ¿Cómo puedo saber cuáles son los síntomas exactos de la ansiedad? ¿Si noto una falta de aire? ¿Si me quedo paralizado? ¿Si me preocupo demasiado? Estos pueden parecer síntomas muy evidentes de la ansiedad, pero hay otros que aparecen camuflados.

 

Se dan ocasiones en las que algunos estados no nos permiten llevar una vida sencilla, y es posible que el paciente se sienta identificado con alguna de estas situaciones. En este artículo se tratarán de ejemplificar algunas situaciones claras de síntomas de ansiedad.

 

La ansiedad actúa en momentos cotidianos sin que apenas nos demos cuenta
 

 

 

Ejemplos de ansiedad en las personas

Por ejemplo, si en este caso el paciente es una persona a la que le cuesta disfrutar de una pequeña conversación con algún amigo, y por su cabeza rondan pensamientos como “¿le estaré aburriendo?” o “esto mejor no lo digo porque puede pensar que soy ridículo”… Es decir, en la cabeza del paciente no está la conversación en sí, sino que aparecen pensamientos sobre la opinión del otro sobre él. Si esta situación es frecuente, entonces se está sufriendo o padeciendo un ataque de ansiedad.

 

Otro ejemplo podría ser cuando existe la sensación de que, cuando se dedica tiempo a uno mismo, este tiempo es una pérdida del mismo o que es inmerecido. Son casos habituales aquellas personas a las que les cuesta ir a la peluquería, o que prefieren ayudar a alguien incluso cuando esta ayuda puede ser perjudicial para la persona misma. Hagamos el supuesto de que es viernes por la tarde y, tras una semana estresante, nos hemos propuesto ir pronto a casa para descansar. Necesitamos ese espacio para recuperarnos, pero suena el teléfono y es una amiga, un primo o una compañera que nos “invita” a ir de compras porque necesita un traje para una boda. Obviamente, a esta persona le va perfecta esa tarde o, a veces no podrá esperar más. Lo más probable es que, si tú eres el tipo de persona que está más pendiente de los demás que de sí misma, ni le plantees la opción de ir otro día, sino que simplemente te verás en la obligación mortal de acompañarle. Las consecuencias de estas acciones son un malestar de la persona consigo misma por no ir y un malestar por ir, es decir, la mente no permite opciones, y se haga lo que se haga, la persona se sentirá mal, siendo esto una constante en su vida diaria.

 

Otro ejemplo válido es, cuando se evitan situaciones para no sentirse mal. A la hora de tener que subir varios pisos, evitar subir en el ascensor y subir por las escaleras; o en lugar de afrontar según qué conversaciones con amigos o compañeros, evitarlas y elegir la opción del silencio.

También es ansiedad cuando la persona lleva tiempo sin ir, por ejemplo al cine o lugares concurridos porque se siente más segura en un entorno con menos gente. En este caso, parece que es la propia persona quien toma la decisión, pero en realidad se están obviando situaciones en las que se produce ansiedad porque el cerebro nos está diciendo que no son seguras, aunque en realidad no exista ningún tipo de amenaza y nos reduzca las posibilidades de acción en muchas ocasiones.

 

Existen miles de ejemplos más, pero cada caso es único, ya que cada persona tiene sus propias particularidades, y bajo esa ansiedad se esconde una o varias razones que el cerebro ve lógicas, aunque en ocasiones esa explicación escapa a la consciencia. Por esto, es bueno acudir a un profesional en el momento en el que se sienta malestar.

 

Un buen terapeuta ayudará y guiará al paciente hacia el conocimiento de que le está pasando, y este es un paso fundamental para reparar el malestar.

 

Para más información sobre cómo ayudar a identificar y hacer frente a la ansiedad, consultar con un especialista en Psicología.

Por Dra. María Padilla Díaz
Psicología

La destacada psicóloga María Padilla es directora del Centro Capital Psicólogos desde 1999, donde trabaja como psicoterapeuta, psicóloga Coach y formadora de otros psicólogos. Licenciada en Psicología y especialista en Psicología Clínica por la Universidad Complutense de Madrid, cuenta con más de dos décadas de experiencia. En su extensa formación después de finalizar la carrera en la UCM, realizó el Máster en Psicología de la Salud y del Bienestar por la UCM. Además, es experta en la resolución de conflictos internos con terapia EMDR y en terapias avanzadas que combina con terapia cognitivo-conductual

En este sentido, ha centrado su interés como psicóloga de adultos e infanto-juvenilsesiones individuales, de pareja y familia. Asimismo, es formadora y supervisora de otros psicólogos, coach para equipos de trabajo y tareas; además de desarrollar juegos activos para potenciar recursos individuales y cooperación grupal, así como preguntas y dinámicas emprendedoras para estimular el rendimiento personal y de equipo. La eficiencia en la resolución de problemas y motor de cambio.

En la actualidad, la psicóloga María Padilla ejerce como directora del Centro Privado Capital Psicólogos desde el año 1999 y es creadora de la Metodología Integral de Aplicación.

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