Claves de una educación emocional saludable
Las emociones son parte intrínseca del ser humano que influyen en todo lo que hacemos. Nuestro crecimiento emocional dependerá de nuestros primeros intercambios emocionales.
¿En qué consiste la inteligencia emocional?
El término Inteligencia Emocional hace referencia a la capacidad que posee una persona para comprender sus emociones y las de los demás, y las habilidades para su control y modificación, para que éstas sean constructivas y no hirientes para sí mismo o para otras personas.
La Inteligencia Emocional no es algo con lo que nacemos, sino que se desarrolla y se entrena por medio de las experiencias adquiridas durante la infancia y la adolescencia, aunque, también, puede mejorarse y fortalecerse durante la edad adulta.
una persona para comprender sus emociones y las de los demás
Relación entre capacidades intelectuales y emociones
Tanto las capacidades intelectuales como las emocionales están relacionadas con la cantidad y forma en que se producen las conexiones neuronales en el cerebro. Éstas se ven modificadas cuando educamos a niños y niñas emocionalmente inteligentes, por tanto, el desarrollo emocional influye directamente en la evolución intelectual de los niños y las niñas. El intelecto podría verse limitado en la memoria, percepción, atención y capacidad de abstracción si la educación emocional es deficitaria.
¿Qué es el desarrollo emocional?
El desarrollo emocional es el proceso mediante el cual el niño construye su identidad, su autoestima, y confianza en sí mismo y en el mundo que le rodea. Gracias a este proceso el niño puede distinguir las emociones, identificarlas, manejarlas, expresarlas y controlarlas. Una adecuada educación emocional ayuda a manejar mejor las dificultades y los conflictos. Las claves para ello son:
- Identificar las propias emociones: Los adultos somos modelos que los niños imitan, por ello es importante que trabajemos nuestras propias emociones, mostrarlas y verbalizarlas.
- Trabajar la empatía: Es importante ponernos en el lugar de nuestros hijos y ser capaces de experimentar sus emociones y sentimientos. Practicar la empatía ayuda al niño a desarrollar esta habilidad
- Modelos de gestión emocional: Proporcionan a los niños oportunidades para que sean capaces de identificar sus emociones, expresarlas y regularlas, ofreciéndoles un espacio en el que se les enseñe a través del juego.
Es importante tener presente no simular ni ocultar las emociones, sino modificarlas para que sean funcionales y equilibradas, para que en lugar de ser destructivas sean enriquecedoras y nos sirvan de aprendizaje y autoconocimiento.
Las emociones negativas son inevitables, por lo que es necesario aprender a identificarlas, regularlas y expresarlas de forma apropiada.
¿Qué supone ser emocionalmente inteligente?
Ser emocionalmente inteligente supone conocer y utilizar las emociones eficazmente para que nos movamos de manera exitosa en todos los ámbitos de la vida. Son cinco las competencias principales que determinan la Inteligencia Emocional: el conocimiento de las propias emociones, la capacidad para controlarlas, la habilidad para motivarse a uno mismo, el reconocimiento de las emociones ajenas y el control de las relaciones.
Las emociones impregnan la mayoría de las decisiones que tomamos de ahí la importancia de educar para adquirir la capacidad de poner inteligencia a las emociones. Hemos de concienciarnos de que un cociente emocional alto es tan importante o más que un gran cociente intelectual. Por tanto, la educación emocional es una parte esencial de la educación de cualquier persona y especialmente, de niños y niñas.
Cuanto mayor es el desarrollo emocional, mayores habilidades sociales, menor número de conflictos y conductas disruptivas, mejor convivencia, mejor rendimiento escolar. En resumen, mejor desarrollo integral de niños y niñas. Ante cualquier duda, es esencial consultar con un especialista con experiencia.