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Los implantes cocleares son unos pequeños dispositivos electrónicos que ayudan a las personas con déficit auditivo o sordera a escuchar. Estos dispositivos proporcionan información sonora al cerebro, transformando las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo. Un implante coclear no es lo mismo que un audífono, ya que se implanta por medio de una cirugía y funciona de manera diferente. Es preciso administrar anestesia general para realizar la cirugía, por norma general.
Esta prótesis sustituye la función de las partes dañadas del oído medio (cóclea). Hay muchos tipos de implantes cocleares. Sin embargo, la mayoría consta de dos partes: una parte interna, que se coloca en el cráneo mediante una intervención quirúrgica, y otra externa, que se ubica detrás de la oreja.
Los implantes cocleares están indicados para personas que tienen las células ciliadas de la cóclea dañadas. Aunque no reestablecen la capacidad auditiva normal, ayudan al paciente a adquirir el lenguaje verbal y comprender el habla en personas sordas o con graves problemas auditivos. Tanto los niños como los adultos pueden beneficiarse de los implantes cocleares, siendo los niños los más beneficiados, ya que si se les implanta de pequeños adquirirán el lenguaje verbal como cualquier otro niño de su edad, sin que haya retrasos en el lenguaje.
Los implantes cocleares intentan reemplazar el funcionamiento del oído interno, transformando el sonido en energía. Esta se utiliza para estimular en nervio coclear enviando señales sonoras al cerebro.
Un implante coclear no es apto para todo el mundo. Algunos criterios previos al tratamiento son:
En algunos casos los pacientes deben quedarse hospitalizados una noche para permanecer en observación. Se le administrará un tratamiento a base de analgésicos y antibióticos para prevenir infecciones.
Una semana después de la cirugía, la parte externa del implante coclear se conecta al estimulador-receptor que se implantó detrás del oído. En ese momento, el paciente podrá empezar a utilizar el dispositivo. Cuando la zona operada haya sanado correctamente y el implante esté fijado al procesador externo, el paciente comenzará a trabajar con los especialistas para aprender a "oír" y a procesar los sonidos.
El paciente deberá seguir una rehabilitación con el logopeda después de la colocación del implante coclear.