Tumores de columna y de médula espinal

Escrito por: Dr. José María Roda Frade
Publicado: | Actualizado: 17/11/2018
Editado por: Anna Raventós Rodríguez

Uno de cada diez tumores primarios del Sistema Nervioso Central son intrarraquídeos. La mayoría de estos tumores primarios espinales son benignos, algo que no se cumple entre los tumores intracraneales.

 

Tipos de tumores raquídeos e intraraquídeos

Hay tres grupos de tumores raquídeos e intraraquídeos, clasificados:

 

  • Extradurales: estos son más de la mitad de los tumores. Se originan en los cuerpos vertebrales o en el espacio epidural, lo que significa que aparecen fuera de la médula y en la duramadre (la cubierta). La mayor parte de los tumores localizados en esta zona son metastásicos, por lo que su origen se encuentra en un tumor primitivo y maligno de otra parte del cuerpo. Los más frecuentes son el linfoma, el pulmón, la mama y la próstata. En estos casos, el pronóstico depende de que se pueda aplicar un tratamiento resolutivo del proceso primitivo.
  • Intradurales – extramedulares: estos son menos de la mitad, que se engendran en la leptomeninge o en las raíces nerviosas. En gran parte son meningiomas y neurinomas, ambos benignos y que pueden curarse si se extirpan en su totalidad.
  • Intramedulares: estos se dan en menos de uno de cada diez casos y tienen origen en el propio tejido nervioso de la médula. Los más frecuentes son los astrocitomas, que suelen localizarse en la parte más excéntrica y los ependimomas, que se ocupan del lugar más central en el tejido medular.

 

Uno de cada diez tumores primarios del Sistema Nervioso Central son intrarraquídeos

 

Síntomas de tumores de columna y médula espinal

Los pacientes que muestran esta patología pueden tener síntomas distintos. Cómo más frecuente se presenta el dolor, que puede ser local en la zona afectada o irradiado a otra parte en forma de radiculopatía. Otro síntoma que puede darse es la pérdida de fuerza o de sensibilidad en el tronco y las extremidades, así como las dificultades en la micción o en la deposición por daños en el esfínter vesical y rectal.

 

Estos síntomas pueden ser tan graves que pueden acabar condenando al paciente a una silla de ruedas y con incontinencia total de heces y orina.

 

Cómo diagnosticar los tumores de columna y médula espinal

La prueba más importante en el diagnóstico de procesos raquídeos e intraraquídeos es la resonancia nuclear magnética de columna.

 

Si se trata de un tumor extradural se verá una afección en las vértebras y/o del espacio extradural y la posible comprensión sobre la médula. Si se trata de un tumor intradural-extramedural se verá una masa homogénea y regular que desplaza la médula espinal dentro de la duramadre o cubierta meníngea que la envuelve. Si el tumor es intramedular, lo que se observará es una lesión intrínseca de la médula, no tan homogénea o regular como las del apartado anterior.

 

Tratamiento para los tumores de columna y médula espinal

El tratamiento que más se usa en este campo es el quirúrgico, que se considera de urgencia cuando haya una pérdida de fuerza considerable en las extremidades, así como alteración de los esfínteres vesical o rectal.

 

En la intervención se usa el microscopio quirúrgico para tener una buena iluminación y ampliación del campo, lo cual facilita las maniobras y permite actuar con más precisión. Así, se evita causar daños innecesarios en el hueso o las estructuras nerviosas. El aspirador ultrasónico se usa para hacer extirpación del tumor en muchos casos, ya que permite fragmentarlo mediante ultrasonido y aspirarlo sin tironear de las estructuras nerviosas.

 

La radioterapia y quimioterapia se usará en todos aquellos tumores que sean sensibles a estas modalidades de tratamiento, ya sea como terapia inicial, en el caso que la cirugía se haya desestimado, o ya sea como terapias complementarias.

 

Pronóstico en tumores de columna y de médula espinal

El pronóstico en los pacientes con tumores raquídeos e intraraquídeos, dada la amplia variedad de procesos que pueden encontrarse en este campo, va a depender de la naturaleza histológica de estos y del grado de resección alcanzado del proceso tumoral. Normalmente, los tumores benignos bien localizados y con extirpación quirúrgica total tienen un pronóstico excelente. Los tumores malignos, que son difusos y tienen extirpación quirúrgica parcial, tendrán un pronóstico pobre con expectativa de vida corta y secuelas importantes e invalidantes.

Por Dr. José María Roda Frade
Neurocirugía

El doctor José María Roda Frade es un destacado especialista en Neurocirugía. Destaca por ser experto en varios tratamientos de su área, como la microcirugía vascular cerebral, el tratamiento quirúrgico de los tumores cerebrales y de las enfermedades de la columna cervical, dorsal y lumbosacra. Actualmente es jefe de servicio de Neurocirugía del Hospital La Paz de Madrid. 

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