Trocanteritis: no tendrás más dudas
La trocanteritis es una de las principales causas de dolor en la parte lateral de la cadera y suele estar relacionada con sobrecarga y alteraciones en los tendones glúteos. Actualmente, se considera dentro del síndrome de Dolor Trocantérico Mayor, una condición frecuente que requiere un abordaje específico para su recuperación. Hablamos de ello con Julia Valladares Bartolomé, fisioterapeuta en Madrid.
Qué es la trocanteritis y cuáles son sus principales síntomas?
La trocanteritis es la inflamación y/o irritación de las bolsas serosas, o bursas, situadas en la parte superior y externa del fémur, el hueso largo del muslo que se articula con la cadera. Existen cuatro bursas rellenas de líquido sinovial alrededor del trocánter mayor, todas ellas localizadas bajo los glúteos mayor, medio y menor. La función de estas bursas en condiciones normales es permitir el deslizamiento de los tendones, evitando el rozamiento sobre superficies óseas como el trocánter mayor y la fricción del músculo tensor de la fascia lata (cintilla iliotibial).
Aunque “-itis” significa inflamación, en muchos pacientes ésta se produce porque la patología principal es degenerativa y/o por sobrecarga tendinosa, y la bursa puede estar implicada de manera secundaria o coexistir con lesión glútea.
Este síndrome es la causa más frecuente de dolor derivado de las estructuras alrededor de la articulación de cadera.
Los síntomas van a depender de si la lesión es extraarticular o intracapsular, los más frecuentes son:
- Dolor localizado en la cara lateral de la cadera, que aumenta a la palpación y se intensifica con actividades que cargan la cadera, como tumbarse sobre el lado afectado, caminar (especialmente por cuestas o escaleras) o ponerse de pie tras estar sentado.
- El dolor puede irradiarse hacia el lateral del muslo, pero rara vez se extiende por debajo de la rodilla.
¿Cuáles son las causas más comunes de la trocanteritis y qué factores podrían predisponer a alguien a desarrollarla?
Las causas más frecuentes son mecánicas y de carga, generalmente relacionadas con sobrecarga crónica y/o compresión de los tendones glúteos contra el trocánter mayor en determinadas posturas y movimientos, como la aducción marcada de cadera, junto con una capacidad reducida del tendón para soportar dicha carga. Entre las más habituales se incluyen:
- Escoliosis en columna vertebral y artritis reumatoide.
- Movimiento repetitivo de la cadera durante tiempo prolongado, como correr, caminar, bipedestación prolongada y subir escaleras principalmente.
- Acortamiento o pseudoacortamiento de miembros inferiores.
- Debilidad o inestabilidad de musculatura glútea principalmente.
- Traumatismo directo o indirecto.
- Mantenimiento de malas posiciones al estar sentado o en la práctica deportiva sobre todo en personas poco activas.
- Caminar o correr en superficies inclinadas.
- Realizar ejercicios en decúbito lateral sobre superficie dura.
- Cambios postquirúrgicos.
Los factores predisponentes son:
- Sexo femenino y edad
- Obesidad/adiposidad y comorbilidades musculoesqueléticas como artrosis de rodilla o dolor lumbar.
- Alteraciones en el control lumbopélvico y en los patrones de carga, como “colgarse” sobre una cadera al estar de pie.
Generalmente no suele existir una sola causa, sino que es una suma de factores como la carga, hábitos posturales, fuerza, tolerancia del tendón y comorbilidades como la artrosis o alteraciones en columna lumbar.
¿Cuál es el enfoque de tratamiento más efectivo para la trocanteritis? ¿Podría mencionar algunas técnicas de fisioterapia recomendadas para aliviar los síntomas?
Un tratamiento conservador único en España -donde sólo hay 2 centros que podamos aplicar esta terapia- es la tecnología láser bioestimulante integrada en un tratamiento estructurado. Esta tecnología permite acelerar la disminución y eliminación del dolor, mejorar la movilidad y favorecer la recuperación funcional articular, ya que actúa tanto sobre la patología tendinosa principal como sobre la bursa, complementándose con una adecuada gestión de cargas y un programa progresivo de fortalecimiento.
Cada paciente requiere parámetros específicos en cuanto a potencia, energía y dosis por punto para que la técnica de fotobiomodulación logre efectos analgésicos, antiinflamatorios y regenerativos.
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Otras técnicas que pueden aliviar los síntomas incluyen:
- Hielo/calor, analgésicos/antiinflamatorios y medidas de descarga, que pueden facilitar movilidad y adherencia al ejercicio, pero no sustituyen la rehabilitación activa.
- La terapia con ondas de choque extracorpóreas pueden reducir el dolor, pero si la causa del síndrome de Dolor Trocantérico Mayor es degenerativa, puede empeorar el cuadro.
- Las infiltraciones con corticoide pueden abrir una ventana analgésica a corto plazo.
- Algunos estudios priorizan estiramientos suaves de la banda iliotibial; sin embargo, revisiones clínicas señalan que posturas de aducción excesiva y ciertos estiramientos pueden aumentar compresión del tendón en inserciones laterales. Hay que ser muy prudentes en estiramientos agresivos. En fase dolorosa conviene evitar ejercicios o estiramientos que lleven a aducción marcada y compresión lateral sostenida.
¿Cómo se puede prevenir la trocanteritis o reducir la probabilidad de que reaparezca después del tratamiento?
Las medidas preventivas recomendables son:
- Mantener un óptimo estado de fuerza y control de la musculatura, especialmente de los abductores y glúteos.
- Evitar posiciones compresivas como piernas cruzadas, sentarse con rodillas muy juntas, dormir sobre el lado doloroso y “cargar” el peso siempre en una sola pierna.
- Controlar el peso, ya que el exceso aumenta la carga mecánica y se asocia a un mayor riesgo de desarrollar o perpetuar el cuadro.
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¿Existen actividades o ejercicios específicos que podrían ayudar a fortalecer la zona y prevenir futuros episodios de trocanteritis?
Entre los ejercicios más frecuentes y seguros para comenzar se encuentran la abducción de cadera en bipedestación, puentes de glúteo y progresiones de estabilidad.
Actividades como caminar en terreno llano pueden mantenerse siempre que no incrementen el dolor. En fases de reagudización, suele recomendarse reducir temporalmente cuestas y escaleras, reintroduciéndolas de forma progresiva según la evolución clínica.
¿Cuáles serían sus recomendaciones generales para una persona que padece trocanteritis, y qué pautas o consejos prácticos podría seguir en su vida diaria para favorecer la mejora de su condición?
Cuanto antes desaparezca la inflamación y se frene el proceso degenerativo, más probabilidades hay que el paciente pueda recuperar su calidad de vida anterior a la lesión.
La efectividad del tratamiento elegido es lo más importante para superar la fase aguda.
Una vez que el paciente pueda realizar ejercicios, recomiendo que estos se lleven a cabo bajo la supervisión de un profesional especializado en ejercicio terapéutico, ya que en este tipo de lesiones no siempre somos conscientes de que la posición inicial del cuerpo puede ser incorrecta. La correcta posición de partida es tan importante como una adecuada progresión del ejercicio.


