Todo lo que debes saber sobre la fístula anal

Escrito por: Dr. Julio Del Castillo Diego
Publicado: | Actualizado: 18/11/2018
Editado por: Top Doctors®

Una fístula anal es una comunicación entre la parte final del recto o canal anal y la piel que rodea al ano. Se trata de un problema muy frecuente que afecta a hombres y mujeres aunque la mayor incidencia se da en varones entre los 20 y 50 años de edad.

 

Causas de la fístula anal

En la mayor parte de las ocasiones, las fístulas son la consecuencia de una infección producida en las glándulas que se localizan en la denominada “línea pectínea”, situada a pocos centímetros del margen del ano. La infección aguda, también conocida como absceso anal, crea un trayecto hacia el exterior del recto que cuando persiste en el tiempo se denomina fístula.

 

Síntomas de la fístula anal

El paciente con fístula anal presenta una supuración o manchado intermitente o permanente a través de uno o varios orificios localizados en la piel que rodea al ano. En ocasiones estos se sitúan a varios centímetros del mismo, pudiendo aparecer incluso en los glúteos o en la raíz de la bolsa escrotal en hombres o alrededor del introito vaginal en mujeres. El manchado puede consistir en un destilado claro, sanguinolento o purulento y en ocasiones el enfermo refiere salida incluso de material fecaloideo a su través. También puede presentar expulsión de aire proveniente del recto. El dolor únicamente aparece cuando el contenido de la fístula se almacena y distiende los tejidos circundantes, lo que puede dar lugar a la aparición de una sobreinfección aguda con extensión de la enfermedad. Como resultado del manchado crónico, pueden aparecer signos de irritación de la piel perineal a veces con la formación de un eczema en esa área.

 

¿Se puede prevenir la aparición de una fístula anal de alguna forma?

No realmente. La infección que da lugar al absceso es casi siempre espontánea y en muchas ocasiones incluso pasa completamente desapercibida. Los abscesos deben tratarse inicialmente con antibióticos y cuando estos no consiguen mejorar la sintomatología puede ser necesario su drenaje quirúrgico. Incluso cuando este tratamiento ha sido correcto cabe la posibilidad que durante su curación el paciente desarrolle una fístula.

El diagnóstico de una fístula anal es clínico, es decir,
se tienen en cuenta los síntomas y una exploración física.

 

Diagnóstico de la fístula anal

El diagnóstico es generalmente clínico, es decir, se basa en los síntomas que el paciente cuenta y en la simple exploración del ano, recto y piel del periné. Pueden verse los orificios externos y generalmente palparse el trayecto fistuloso en su camino desde estos hacia el recto. En ocasiones puede también palparse o verse mediante simple anuscopia el orificio interno. El diagnóstico en ocasiones se complementa con la realización de una ecografía endoanal o una resonancia magnética nuclear, principalmente cuando se sospecha que los trayectos son múltiples y complejos. Igualmente, la exploración en quirófano, bajo anestesia, es un procedimiento muy útil para confirmar la existencia de fístulas no aparentes.

 

Tratamiento de la fístula anal

El tratamiento de las fístulas es quirúrgico, ya que es muy rara la curación espontanea de una fístula ya establecida. Durante la cirugía debe eliminarse el trayecto o trayectos fistulosos y las posibles cavidades accesorias a los mismos. Para comprender la dificultad de la cirugía de las fístulas y la no despreciable posibilidad de que éste no resulte siempre satisfactorio es necesario comprender que, en menor o mayor medida, las fístulas atraviesan o interesan en su camino a una parte o a la totalidad de los esfínteres anales. Estos son los músculos responsables de la continencia fecal, es decir, de la habilidad de retener la deposición a voluntad, y su lesión puede dar lugar a diversas modalidades de incontinencia. Las fístulas que no afectan los esfínteres o lo hacen muy escasamente pueden ser abiertas directamente, lo que se conoce como fistulotomía. De esta forma, el canal que supone una fístula se transforma en una superficie plana que casi siempre cierra de manera espontanea.

 

Lamentablemente, gran parte de las fístulas no se comportan así, sino que atraviesan los esfínteres de tal forma que la realización de una fistulotomía seccionaría gran parte de los mismos, por lo que esta técnica no puede realizarse. Estas fístulas, denominadas “complejas”, deben tratarse utilizando diferentes técnicas denominadas “preservadoras de esfínteres”, generalmente precedidas por la colocación de un drenaje o “seton” durante varios meses para eliminar la infección local. Existen múltiples, aunque las más utilizadas hoy en día son la Ligadura interesfinteriana del trayecto fistuloso (LIFT), la realización de “flaps” o colgajos de avance endo-rectales, la inserción de diferentes sustancias de relleno (colágeno porcino, fibrina…), la utilización de tapones o “plugs” específicamente diseñados, el empleo de células madre, el uso de Láser para cauterizar el trayecto y otras menos empleadas.

 

Resultados del tratamiento de una fístula anal

Cuando la fístula es susceptible de ser tratada mediante fistulotomía la curación suele ser la clave. Sin embargo, en el resto de fístulas complejas los éxitos del tratamiento vienen definidos por la necesidad de mantener siempre un equilibrio adecuado entre la resolución del problema fistuloso y la preservación de la continencia adecuada. Por esta razón se han desarrollado tantas alternativas quirúrgicas y la habilidad del cirujano reside no solamente en su correcta realización sino en la selección de la más adecuada para cada tipo de fístula y para cada paciente. Aunque existen publicaciones sobre cada técnica con resultados muy variables, los cirujanos colorrectales asumimos generalmente que el éxito de las mismas en manos expertas oscila entre el 60-70% de los casos. No es por tanto infrecuente que un paciente con fístula sea intervenido en más de una ocasión y que este tratamiento se desarrolle a lo largo de varios meses.

 

Para más información, consultar con un especialista en Coloproctología

Por Dr. Julio Del Castillo Diego
Coloproctología

El Dr. Julio José Del Castillo Diego es Licenciado y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Cantabria y un reconocido especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo y Coloproctología. Hoy en día es Jefe de Sección de Cirugía General y del Aparato Digestivo en el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, en el que previamente ejerció como F.E.A. de Cirugía General y del Aparato Digestivo durante dos décadas. En el campo de la docencia es Profesor Asociado de Cirugía de la Universidad de Cantabria. 

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