¿Qué es y cuándo requiere operarse una fístula anal?

Escrito por: Dr. Francisco Espín Álvarez
Publicado: | Actualizado: 16/11/2018
Editado por: Patricia Fernández Ramos

Como fístula anal entendemos la comunicación patológica entre la mucosa del canal anorrectal y la piel de la región perianal. La fístula anal tiene su origen en la infección de la zona criptoglándular a nivel de la línea pectínea, extendiéndose hacia los espacios anorrectales. Suele manifestarse por dolor (proctalgia), inflamación, y superación de líquido mucopurulento.

En ocasiones el trayecto fistuloso no es completo (ausencia de orificio externo de drenaje) por lo que se ocasiona un absceso perianal debido a la colección de líquido a este nivel. Si este absceso anal no drena de forma espontánea, se deberán tratar mediante drenaje quirúrgico. Por el contrario, aproximadamente el 50% de estos abscesos puede convertirse en una fístula, en la que se produce un pequeño túnel que conecta la glándula infectada dentro del ano a una abertura en la piel alrededor del ano.

 

Causas de la fístula anal

La gran mayoría de las fístulas son el resultado de un absceso anal que no ha drenado correctamente. Con menor frecuencia, las fístulas también pueden ser causadas por otras patologías como la enfermedad de Crohn, enfermedades de transmisión sexual, tuberculosis, algunos traumatismos o diverticulitis.

Especialmente en el caso de enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn), pueden se necesarias la realización de TC-abdominal y colonoscopia para valorar patología inflamatoria del intestino. Alrededor del 25% de las personas con enfermedad de Crohn desarrollan fístulas anales.

 

Síntomas de la fístula anal

Algunos síntomas o signos de la fístula anal son:

  • Abscesos anales repetidos
  • Dolor e hinchazón alrededor del ano
  • Dolor en las deposiciones
  • Sangrado anal
  • Secreción con sangre o pus en algún orificio alrededor del ano
  • Irritación de la piel alrededor del ano
  • Fiebre, escalofríos y sensación de fatiga o cansancio
operación de fístula anal
La fístula anal suele ser muy dolorosa, y normalmente requerirá cirugía para tratarla
 

Diagnóstico de la fístula anal

Normalmente se puede detectar la fístula anal mediante el examen convencional de la región perianal, determinando así la presencia de un orificio externo y posibles colecciones palpables, así como la presencia de supuración y su localización.

En la mayoría de casos son necesarias pruebas adicionales, comenzando con una ecografía endoanal, en la que se utiliza una sonda ecográfica a través de un traductor anal, con ella se pueden determinar tanto el trayecto fistuoso y su relación con los esfínteres anales, como la presencia de colecciones intermedias. En ocasiones también se puede realizar una resonancia magnética de la zona anal con el fin de definir mejor la zona de la fístula.

De este modo las fístulas anales se clasifican según su relación con los esfínteres y la presencia o ausencia de trayectos intermedios (Clasificación de Parks). Mediante la exploración física y la cuidadosa revisión de las pruebas complementarias mencionadas se establece el grado de complejidad de la fístula anal y se plantea la mejor opción terapéutica posible.

 

¿Necesito operarme de una fístula anal?

Normalmente es necesario operar para tratar la fístula anal. Durante la cirugía, el especialista cirujano evaluará la profundidad y extensión de la zona de la fístula. La mayoría de las fístulas se tratan con una fistulotomía, intervención que consiste en la que la piel y el músculo sobre el túnel de la fistula se cortan para dejar el trayecto abierto. Esto permitirá que la fístula sane hacia afuera.

En casos más complejos se puede requerir la colocación de un drenaje temporal elástico que comunique a modo de tutor ambos orificio fistulosos. Este drenaje se suele mantener al menos 6 semanas, para después realizar la reparación quirúrgica definitiva.

 

Postoperatorio de la fístula anal

Después de la cirugía de la fístula, se recomienda al paciente tomar baños con agua tibia, así como tomar ablandadores de heces o laxantes durante una semana. Normalmente también se recetarán medicamentos para el dolor por la intervención quirúrgica. La mayoría de las fístulas responden perfectamente al tratamiento quirúrgico.

Por Dr. Francisco Espín Álvarez
Cirugía general

El Dr. Espín Álvarez es un cirujano digestivo con amplia experiencia y reconocido por su habilidad en la cirugía hepatobiliopancreática. Actualmente combina la práctica clínica con la docencia: pertenece al prestigioso cuadro médico del Instituto Quirúrgico Lacy y  es Profesor asociado en la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona. A lo largo de su trayectoria, el Dr. Espín Álvarez ha trabajado en centros hospitalarios de gran relevancia y ha publicado numerosos artículos médicos en revistas científicas de importancia internacional. Además, es vocal y miembro del comité médico de la Sociedad Catalana de Cirugía.

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