¿Qué es el SIBO y cómo se trata el sobrecrecimiento bacteriano intestinal?
El SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado) es un aumento anormal del número de bacterias en el intestino delgado, un tramo del aparato digestivo que normalmente contiene pocas. Provoca hinchazón, gases, dolor abdominal y cambios en el ritmo intestinal. Según el Dr. Alberto Oliveras Rubio, especialista en Nutrición y Dietética, el diagnóstico se confirma mediante un test de aliento y el tratamiento combina antibióticos específicos, adaptación de la alimentación y corrección de la causa de fondo (1,2).
¿Cuáles son los síntomas del SIBO?
Las bacterias en exceso fermentan los alimentos antes de tiempo y producen gases como hidrógeno o metano. Esto da lugar a distensión abdominal, flatulencia, dolor o molestias tras las comidas, diarrea, estreñimiento o una alternancia de ambos (2).
En casos prolongados puede haber malabsorción de nutrientes, con déficit de vitamina B12, hierro o vitaminas liposolubles y pérdida de peso no intencionada (2,3). Como estos síntomas se parecen a los del síndrome del intestino irritable, el SIBO suele pasar desapercibido durante años.
¿Por qué aparece el sobrecrecimiento bacteriano?
El intestino delgado se protege con varios mecanismos: la acidez gástrica, la motilidad intestinal que "barre" el contenido y la válvula ileocecal, que impide el reflujo del colon. Cuando uno de ellos falla, las bacterias proliferan (3).
Entre los factores de riesgo se encuentran:
- Alteraciones de la motilidad (diabetes, esclerodermia).
- Cirugías abdominales previas.
- Enfermedad de Crohn o celiaquía.
- Divertículos en el intestino delgado.
- Uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones.
¿Cómo se diagnostica el SIBO?
La prueba más utilizada es el test de aliento con hidrógeno y metano tras ingerir un azúcar, como lactulosa o glucosa. Si hay un sobrecrecimiento, las bacterias fermentan el azúcar y el aumento de gases en el aire espirado lo delata (4). El cultivo de aspirado yeyunal es la referencia clásica, pero es invasivo y poco accesible en la práctica clínica.
Los expertos recomiendan interpretar el resultado junto con los síntomas, ya que las pruebas tienen limitaciones y pueden dar falsos positivos (1, 4).
¿Cómo se trata el SIBO y qué papel tiene la dieta?
El tratamiento de elección es un ciclo de antibiótico poco absorbible, como la rifaximina, que ha mostrado eficacia en revisiones sistemáticas (5). La recaída es frecuente si no se resuelve la causa subyacente, por lo que debe valorarse cada caso (1).
La nutrición es un complemento clave. Las dietas restrictivas, como la baja en FODMAP, pueden aliviar los síntomas a corto plazo, pero no deben mantenerse de forma indefinida ni iniciarse sin supervisión, para evitar carencias y un empobrecimiento de la microbiota. Un especialista en Nutrición y Dietética puede diseñar un plan individualizado y la posterior reintroducción de alimentos (2).
¿Cuándo debo acudir al especialista?
Conviene consultar si las molestias digestivas duran más de unas semanas, si hay pérdida de peso sin causa aparente, anemia o diarrea persistente, o si existe una enfermedad que predisponga al SIBO. Hay que evitar el autodiagnóstico y las dietas restrictivas sin control, y acudir al médico de Atención Primaria o a un especialista del aparato digestivo y la nutrición para una valoración adecuada.
Bibliografía
- Pimentel, M., Saad, R. J., Long, M. D., et al. (2020). ACG clinical guideline: Small intestinal bacterial overgrowth. The American Journal of Gastroenterology, 115(2), 165-178. doi:10.14309/ajg.0000000000000501
- Quigley, E. M. M., Murray, J. A., Pimentel, M. (2020). AGA clinical practice update on small intestinal bacterial overgrowth: Expert review. Gastroenterology, 159(4), 1526-1532. doi: 10.1053/j.gastro.2020.06.090
- Rao, S. S. C., & Bhagatwala, J. (2019). Small intestinal bacterial overgrowth: Clinical features and therapeutic management. Clinical and Translational Gastroenterology, 10(10), e00078. doi:10.14309/ctg.0000000000000078
- Rezaie, A., Buresi, M., Lembo, A., et al. (2017). Hydrogen and Methane-Based Breath Testing in Gastrointestinal Disorders: The North American Consensus. The American journal of gastroenterology, 112(5), 775–784. doi: 10.1038/ajg.2017.46
- Gatta, L., & Scarpignato, C. (2017). Systematic review with meta-analysis: rifaximin is effective and safe for the treatment of small intestine bacterial overgrowth. Alimentary pharmacology & therapeutics, 45(5), 604–616. doi: 10.1111/apt.13928

