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Prótesis discal cervical: cuándo se indica y qué ventajas tiene frente a la fusión

La región cervical de la columna vertebral está formada por siete vértebras (C1 a C7) separadas entre sí por discos intervertebrales que actúan tanto de amortiguadores como de articulaciones móviles. Cuando un disco entre vértebras cervicales se degenera o sufre una hernia, puede comprimir raíces nerviosas o la propia médula espinal, generando síntomas a nivel cervical o en el brazo incluyendo dolor y en algunos casos alteraciones sensitivo-motoras. En este artículo explicamos qué es una hernia cervical, cuándo se plantea el tratamiento quirúrgico, cómo se realiza el procedimiento y por qué la implantación de una prótesis cervical ofrece ventajas sobre la fijación, cuando es posible, como la preservación del movimiento y una recuperación más rápida.

 

¿Qué es una hernia discal cervical?

Un disco intervertebral está formado por un núcleo pulposo interno gelatinoso y un anillo fibroso periférico que lo encierra. Con el tiempo o por mecanismo traumáticos como caídas o sobreesfuerzos, el anillo puede debilitarse o romperse, permitiendo que el núcleo se desplace (hernia) y comprima estructuras adyacentes: en la región cervical, las raíces nerviosas que se dirigen hacia brazos o la propia médula espinal. Dicho proceso puede generar dolor irradiado al brazo (radiculopatía), hormigueo, debilidad o en casos graves, signos de mielopatía (afectación de la médula) como torpeza manual o alteración de la marcha.

Inicialmente, salvo signos de alarma, el tratamiento es conservador: analgésicos, antiinflamatorios, fisioterapia dirigida, cambios posturales y reposo relativo. Pero si persisten los síntomas, hay progresión neurológica o la calidad de vida se ve comprometida, se planteará la cirugía.

 

¿Qué es el tratamiento con prótesis discal cervical?

La técnica quirúrgica tradicional en la columna cervical cuando se requiere intervenir es la discectomía anterior + fusión (ACDF: anterior cervical discectomy and fusion), que consiste en extraer el disco dañado y fusionar las dos vértebras adyacentes mediante injerto y placa, eliminando el movimiento en ese segmento.

Por el contrario, la artroplastia de disco cervical (es decir, el reemplazo del disco por una prótesis cervical móvil) consiste en retirar el disco enfermo, descomprimir la raíz nerviosa o médula y colocar un implante diseñado para imitar la biomecánica del disco natural, con el fin de preservar el movimiento del segmento tratado, y en ciertas situaciones proteger del desgaste a los niveles por encima o debajo.

Este implante utiliza materiales biocompatibles (titanio, cromo-cobalto, poliuretano, u otros materiales de superficie tratada) y está fabricado para soportar cargas, permitir flexión, extensión e inclinación del cuello.


¿Por qué elegir la prótesis en lugar de la fusión?

Las principales ventajas de la prótesis cervical frente a la fusión son:

  • Conservación del movimiento segmentario del cuello, lo cual mantiene una función más natural.
  • Reducción de la carga biomecánica sobre los niveles adyacentes, lo que puede disminuir la degeneración de esos discos vecinos a medio-largo plazo.
  • Menor rigidez postoperatoria, lo que permite un retorno más rápido a la actividad cotidiana. Por ejemplo, algunos estudios señalan que en casos de prótesis puede retomarse trabajo de oficina en 2-3 semanas.
  • Menor necesidad de cirugía secundaria en niveles adyacentes según algunos datos de seguimiento.

Por supuesto, esto no significa que la prótesis sea adecuada para todos los casos. La fusión sigue siendo necesaria en situaciones de inestabilidad, deformidad, artrosis facetaria severa o múltiples niveles afectados.



Indicaciones y contraindicaciones

Un buen candidato para artroplastia discal cervical suele cumplir: hernia o discopatía cervical sintomática que no ha respondido al tratamiento conservador, nivel afectado 1-2 vértebras, buena alineación de la columna cervical, sin inestabilidad, sin degeneración grave de las articulaciones facetarias y sin osteoporosis grave o infección activa.


Procedimiento quirúrgico y recuperación

La intervención se realiza vía anterior en el cuello, mediante una incisión pequeña, bajo anestesia general. El cirujano separa tejidos blandos incluyendo la musculatura hasta la parte mas anterior de la columna, se extrae el disco dañado y realiza la descompresión de raíces o médula, luego se coloca la prótesis cervical en posición correcta bajo visión directa y ayuda de una fluoroscopio. El tiempo medio puede estar en torno a los 50-60 minutos para un nivel.

En el postoperatorio inmediato:

  • El día siguiente suele retirarse el drenaje (si existe) y el paciente puede comenzar a levantarse y caminar.
  • Frecuentemente, el alta hospitalaria se produce a las 24-48 horas.
  • Se recomienda evitar levantar objetos pesados durante las primeras semanas, limitar flexión intensa del cuello y usar un collarín blando en algunos protocolos.
  • El retorno a vida de oficina puede producirse en 2-3 semanas y actividad física moderada alrededor de las 4-6 semanas, si no existen complicaciones.


Aspectos técnicos importantes: preservación del movimiento

La clave de la artroplastia cervical es que el segmento intervenido sigue teniendo movilidad: la prótesis permite flexión-extensión, inclinación y rotación más cercanas a lo fisiológico que una fusión. Esta preservación del movimiento evita que los niveles adyacentes deban compensar con mayor carga, lo que puede provocar su desgaste precoz.

Estudios muestran que, en comparación con la fusión, las prótesis mantienen buenos resultados funcionales a 10 años y menor incidencia de cirugía en niveles adyacentes cuando se selecciona correctamente al paciente.


Precauciones, riesgos y expectativas realistas

Como toda cirugía de columna, existen riesgos: sangrado, infección, lesión nerviosa o de la médula, problemas anestésicos o reacciones al implante.

En caso de prótesis, riesgos específicos pueden ser desplazamiento del implante, osificación heterotópica (hueso nuevo que limita el movimiento del implante con el tiempo) o persistencia del dolor si existen otras fuentes como artrosis facetaria.

Las expectativas deben ser realistas: la movilidad se preserva, pero no siempre al 100% del nivel sano; y el éxito depende de una adecuada selección del paciente, técnica quirúrgica y seguimiento.