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La importancia de poner límites a los jóvenes desde el comienzo de su educación

Desde edades tempranas, poner límites a los jóvenes sirve como barreras que mantienen al niño o adolescente “encarrilado” en el buen camino.


Se trata de un aprendizaje de hitos tan importantes como el aprendizaje de autocuidado, las tareas de la casa, unos horarios saludables, los hábitos de sueño y de la alimentación, tener una buena educación, o el respeto a la autoridad, entre otros. Poner límites a los jóvenes, por lo tanto, es un aprendizaje para su vida futura adulta, que les permitirá ser funcionales e independientes.



La diferencia entre poner límites a los jóvenes y castigarlos

Poner límites a los jóvenes se trata de una norma definida, que ayuda a los adultos (padres, docentes, familiares…) a guiar la conducta del niño. El cerebro de una persona no llega a su completo desarrollo hasta la etapa del adulto joven, por lo que las funciones cognitivas de los más jóvenes, como es por ejemplo el autocontrol, están en proceso de maduración.


De lo contrario, un castigo es una consecuencia por un mal comportamiento, normalmente limitado por normas que el niño conoce y se salta a conciencia. En este caso, hablando en términos psicológicos, por un lado, existe el castigo positivo, cuando se da algo que no gusta, como por ejemplo un grito o una tarea extra; y por otro lado, de castigo negativo cuando se quita algo que gusta, como por ejemplo tiempo con amigos o de juego. Es importante destacar que el castigo suele ponerse con conocimiento de la norma y el niño o adolescente se la salta a conciencia.


A diferencia de poner límites a los jóvenes, los castigos cuentan con el problema de que, si se hacen en exceso, generan una habituación en el niño que termina por darle igual las consecuencias de su comportamiento, y dejan de tener efecto. Por esto, es importante saber cuándo y cómo aplicarlos.


De qué manera afecta poner límites a los jóvenes

Los niños y adolescentes que se crían sin límites tienden a tener problemas de conducta que les generará dificultades para adaptarse a situaciones y resolver problemas cotidianos cuando sean adultos, ya sea en el trabajo, problemas de pareja, o falta de autocuidado, entre muchos otros.


Por lo tanto, no poner límites a los jóvenes podría tener un impacto negativo en la funcionalidad de la persona en el futuro y en el seguimiento de normas, afectando a uno mismo y a los demás.


¿Cómo poner límites a los jóvenes de forma correcta?

El exceso de poner límites a los jóvenes sigue la misma regla que el exceso de castigo, pudiendo generar una “rebeldía” ante la norma, dando lugar a problemas de conducta desafiante. Sin embargo, de lo contrario, también puede generar mucha rigidez, perfeccionismo y autoexigencia en el niño o adolescente, que le podría llevar a tener niveles elevados de ansiedad y una baja capacidad de adaptación a situaciones impredecibles o novedosas.


Es por esto por lo que es importante poner límites a los jóvenes, pero no en exceso, permitiéndoles experimentar ciertas situaciones no peligrosas y aprendiendo de sus propios errores, dentro de ciertas normas, que a veces pueden ser flexibles. El aprendizaje de estas normas o límites a veces requiere su tiempo, por lo que la paciencia y la comprensión por parte de los adultos también es importante.


La explicación de poner límites a los jóvenes les ayuda a comprender la norma y la probabilidad de que esta se respete será más elevada que si se impone directamente. La comunicación asertiva, con tranquilidad, cariño y respeto fomentará que el niño escuche y tenga en cuenta la norma.


Bien es cierto, que no siempre es necesario explicar el límite en exceso, ya que hay veces que las normas son simplemente normas, por respeto a otras personas o a las propias figuras de autoridad, como son los padres o los profesores. Sin embargo, si se da la pregunta de forma tranquila sobre el porqué de poner límites a los jóvenes, darles una explicación puede servir para afianzar tanto la norma, como la relación de confianza y respeto con el adulto.


Consejos para poner límites a los jóvenes de forma saludable

  • Comunicación asertiva con tono seguro y tranquilo.
  • Involucrar al menor en el acuerdo para generar adherencia a la norma.
  • Respeto mutuo.
  • Reforzar el vínculo antes de la norma.
  • Anticipación de la respuesta del menor.
  • Explicar las consecuencias y el porqué del límite en caso de ser necesario.