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Incretinas: ¿cuál es su relación con la diabetes?

¿Qué son las incretinas y cuál es su función en el organismo?

Las incretinas son hormonas que se segregan en el intestino tras la ingestión de alimentos, especialmente hidratos de carbono, que producen un aumento de la secreción de insulina. Las dos más importantes son: GLP-1 y GIP. GLP-1 además, suprime la liberación de glucagón (que aumenta la glucosa en sangre), retarda el vaciado gástrico y reduce el consumo de alimentos.


Hace unos años han surgido una nueva generación de fármacos análogos de las incretinas. Comenzaron ha utilizarse para el tratamiento de la Diabetes tipo 2 y, al observar que los pacientes perdían peso con esta terapia, se amplió la indicación para el tratamiento de obesidad.


¿Cómo ayudan las incretinas en el tratamiento de la diabetes tipo II?

El GLP-1 estimula la síntesis de insulina cuando se produce un aumento de glucosa en sangre. Cuando disminuye la glucosa, induce la disminución de la secreción de insulina. Por otra parte, sobre la célula β pancreática, responsable de la secreción de insulina, tiene efectos tróficos, promoviendo su crecimiento, proliferación y posterior diferenciación, así como su regeneración. Esto supone un gran beneficio ya que parece que puede promover la recuperación de la función pancreática.


¿Por qué es importante combinar el uso de incretinas con una dieta equilibrada?

Como hemos dicho, la cantidad de comida ingerida se reduce con el uso de estos fármacos, pero es importante asegurar un correcto y equilibrado aporte de nutrientes para mantener el organismo en óptimas condiciones. No se trata solo de comer menos, sino de comer bien y garantizar el contenido necesario de proteínas, fibra, minerales, vitaminas, etc. De lo contrario, puede derivar en estados carenciales u otro tipo de alteraciones.


¿Cuáles son los principales beneficios de las nuevas terapias basadas en incretinas para la obesidad?

El GLP-1 es capaz de regular el apetito al inducir sensación de saciedad. En pacientes con obesidad mórbida (como también pasa en pacientes con Diabetes tipo 2) parece que la secreción de GLP-1 está disminuida, por lo que la administración de GLP-1 en estos sujetos podría ser ventajosa ya que produciría, no sólo una disminución de la glucemia, sino también de la ingesta. 


También hay que considerar otras acciones de GLP-1, como la reducción de la secreción ácida del estómago y el enlentecimiento de su vaciado. 


Además, GLP-1 a nivel de sistema nervioso central induce saciedad y parece que puede aumentar el gasto energético por elevación de la temperatura corporal. El GLP-1 a nivel periférico también influye en el equilibrio entre glucosa y energía.





¿Existen efectos secundarios asociados al uso de estos medicamentos?

Los más frecuentes están relacionados con el aparato digestivo: náuseas, diarrea o estreñimiento. Menos habituales son el reflujo gastroesofágico, hinchazón abdominal o vómitos. Estos efectos secundarios suelen ir desapareciendo con el tiempo al irse desarrollando tolerancia al fármaco. Se ha descrito algún caso de pancreatitis aguda, en cuyo caso se suspende el tratamiento de manera definitiva. No se deben utilizar o hacerlo con un seguimiento riguroso si existe una retinopatía diabética. 


¿Qué tipo de cambios en el estilo de vida pueden potenciar los efectos de las incretinas?

El mantener una actividad física de modo habitual (cada uno según sus circunstancias) y una dieta equilibrada y adaptada a la idiosincrasia de cada cual son los parámetros que se deben aplicar a todas las personas. Naturalmente, también a las que estén en tratamiento con estos fármacos que, a su vez, favorecerán la moderación al comer en aquellos que lo necesiten.


¿Las incretinas pueden sustituir completamente la necesidad de insulina en personas con diabetes tipo II?

Cuando una persona con Diabetes tipo 2 requiere de insulina para su control glucémico debe tener un seguimiento muy cercano de su médico si introduce este tipo de fármacos, ya que el uso de insulina e incretinas simultáneamente conlleva el riesgo de hipoglucemia. Será su médico quien valore cómo dosificar cada uno de los medicamentos y si procede o no suprimir la administración de insulina según la evolución del paciente. 


Si desea más información al respecto, consulte con un especialista.